Sara Cano es bailarina, coreógrafa y directora de Sara Cano Compañía de Danza. Nacida en Toledo y afincada en Madrid, es una de las creadoras más singulares del panorama actual de la danza española..
Sara Cano es bailarina, coreógrafa y directora de Sara Cano Compañía de Danza. Nacida en Toledo y afincada en Madrid, es una de las creadoras más singulares del panorama actual de la danza española. Su trabajo se sitúa en el cruce entre la danza contemporánea, la danza española, el folklore y el flamenco, y ha ido configurando un lenguaje propio que parte de la tradición para releerla desde una mirada escénica contemporánea. Más que una fusión de estilos, su trayectoria propone una convivencia entre lenguajes que se contaminan, se complementan y se tensan entre sí, dando lugar a una escritura coreográfica en la que la raíz funciona como memoria, impulso y territorio de creación.
Licenciada en Coreografía e Interpretación por el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, Sara Cano desarrolla desde 2014 su propio proyecto artístico al frente de su compañía, un espacio desde el que investiga sobre la relación entre cuerpo, identidad, tradición y contemporaneidad. Su universo creativo se construye a partir de una pregunta constante por la herencia cultural y por la posibilidad de activar lo popular como materia viva, lejos de la cita formal o de la nostalgia. En sus piezas, la tradición no aparece como un repertorio cerrado, sino como un lugar fértil desde el que pensar el presente, abordar la memoria colectiva y abrir nuevas posibilidades para el cuerpo contemporáneo.
Desde esa mirada ha creado un repertorio sólido y coherente en el que destacan piezas como A Palo Seco, Sintempo, La Espera, VENGO!, Mujer de Pie o Al son. En todas ellas aparece una misma pulsión de fondo: la necesidad de encontrar un lenguaje personal a partir del diálogo entre lo visceral de lo español y lo conceptual de lo contemporáneo. Si en A Palo Seco y Sintempo se articula la búsqueda de una voz coreográfica propia, en La Espera se abre un espacio de intimidad vinculado al tiempo y a la maternidad; VENGO! supone una inmersión en el folklore como celebración de la memoria colectiva y la fuerza del grupo; Mujer de Pie desplaza esa búsqueda hacia un territorio más autobiográfico, y Al son sitúa en el centro una reflexión sobre las mujeres, la tradición y la restitución de voces borradas.
Su trabajo ha podido verse en algunos de los principales circuitos y festivales nacionales e internacionales, entre ellos Madrid en Danza, Bienal de Sevilla, Festival de Jerez, Festival de Almagro, Festival de Olite, Veranos de la Villa, Danza en la Villa, Danza Xixón, Flamenco Biënnale, Flamenco Düsseldorf, Milano Flamenco Festival o Festival Flamenco de Albuquerque. Paralelamente, desarrolla una intensa labor como coreógrafa invitada en teatro, zarzuela y ópera, ampliando su lenguaje en diálogo con otras escrituras escénicas. Entre sus trabajos más destacados figuran la coreografía de La rosa del azafrán para el Teatro de la Zarzuela, bajo la dirección de Ignacio García; Carmen para la Ópera Nacional de Wallonie, dirigida por Marta Eguilior; Fuenteovejuna para la Compañía Nacional de Teatro Clásico; la gala de los Premios Max de las Artes Escénicas o la zarzuela de nueva creación El orgullo de quererte para Teatros del Canal.
A lo largo de su trayectoria ha recibido algunos de los reconocimientos más relevantes del sector, entre ellos el Premio Max a Mejor Coreografía por VENGO!, la nominación como finalista al Premio Max a Mejor Espectáculo de Danza por Al son y diversos galardones en certámenes de danza española y flamenco, que han acompañado el desarrollo de su carrera desde sus inicios.
Más allá de los premios, la singularidad de Sara Cano reside en haber convertido la tradición en un territorio de investigación y creación. Su danza no busca fijar una identidad ni preservar una forma, sino activar la memoria del cuerpo, hacerla dialogar con el presente y abrir, desde ahí, un espacio propio de pensamiento y de escena. En ese cruce entre raíz y contemporaneidad, su trabajo se afirma como una de las propuestas más personales de la creación coreográfica española actual.