El cine reescribe la historia de las mujeres: de 'Ruega por nosotras' a 'Pioneras'
- Este 6 de octubre se celebra el Día del Cine Español
- Las actrices de Pioneras y Ruega por nosotras reivindican el poder del cine contra el olvido
La revolución está en el punto de vista. Un balón de fútbol golpeado por una mujer a finales de los 70 en España o el refugio de una red de amigas surgido en uno de los centros más autoritarios y represivos del franquismo. Ambas cosas fueron revolucionarias y contarlo 50 años más tarde a través del cine también lo es. Películas como Pioneras. Solo querían jugar o Ruega por nosotras son ejemplo de ello.
En el Día del Cine Español, películas como Pioneras. Solo querían jugar y Ruega por nosotras permiten reivindicar un cine que remueve conciencias y devuelve nombres, rostros y voz a las mujeres silenciadas. Ambas formaron parte del ciclo Cine, jóvenes, memoria y democracia del Festival de San Sebastián, donde conversamos con cuatro de sus actrices: Bruna Lucadamo, Sofía de Iznájar, Zoe Bonafonte y Manuela Calle. Una generación que no vivió aquella España y que ahora la interpreta para acercarla también a los espectadores más jóvenes.
Zoe Bonafonte y Manuela Calle presentando 'Ruega por nosotras' en el Festival de San Sebastián
"Siento que como intérpretes hay un tema de justicia, no solo de los directores, sino de todo el mundo involucrado en esta película, de querer que la gente sepa lo que pasó y que no se repita, porque quien no sabe su historia está condenado a repetirla", apunta Bruna Lucadamo, una de las protagonistas de Pioneras.
Jugar también era cambiar las reglas
En Pioneras, Lucadamo y Sofía de Iznájar interpretan a futbolistas que, a comienzos de los años setenta, se atrevieron a ocupar un terreno considerado exclusivamente masculino. Bajo la aparente sencillez de su deseo —jugar al fútbol— había una conquista: salir al campo significaba enfrentarse a los prejuicios, las burlas y las normas que delimitaban lo que una mujer podía hacer.
Sofía de Iznájar en 'Pioneras'
Contar sus historias permite reconocerlas como protagonistas de un cambio que también se construyó en espacios cotidianos. Y ofrece referentes a quienes, décadas después, siguen buscando su lugar en ellos. "A la niña que fui yo, que jugaba al fútbol, le hubiera encantado ver esta película", añade Sofía.
Su declaración señala otra capacidad del cine: hacer que alguien se reconozca en una historia que desconocía. Entre aquellas primeras futbolistas y las niñas que hoy salen al campo existe un vínculo que la pantalla puede ayudar a descubrir.
Mirar el pasado para comprender las libertades del presente
En Ruega por nosotras, de Daniel Monzón, el deseo de autonomía encuentra una respuesta mucho más represiva. La película aborda la amistad entre dos adolescentes recluidas en el Patronato de Protección a la Mujer, un entramado de centros que, bajo el amparo franquista, controló y encerró a jóvenes consideradas inmorales o rebeldes.
La amistad abre un espacio de resistencia dentro de una institución que les arrebataba la posibilidad de decidir sobre sus cuerpos y sus vidas. Interpretarlas implica, para sus protagonistas, mirar de frente unas experiencias que no siempre han encontrado espacio en la memoria colectiva. "España es un país que tiene poca memoria histórica desgraciadamente y creo que el cine sirve para retratar por lo que han peleado otras generaciones y evitar perder los derechos que han conseguido otras personas", explica Zoe Bonafonte.
La actriz ya había comprobado con El 47 cómo una película puede acercar a los jóvenes a la vida de quienes los precedieron. "Gracias a esa película mucha gente de mi generación que la vió me dio las gracias porque con esta película pudieron ver con sus propios ojos la historia de sus abuelos. Y esto es algo que es muy significativo también para nuestra generación", añade.
Ese encuentro entre generaciones atraviesa las dos películas. Las actrices prestan sus rostros a jóvenes cuyas libertades estaban profundamente limitadas; los espectadores pueden encontrar en ellas inquietudes reconocibles: la necesidad de pertenecer, de contar con amigas, de elegir un camino propio.
'El 47'
"Nos subestiman como público"
Que estas historias estén protagonizadas por jóvenes también importa por su capacidad para interpelar a otros jóvenes. Manuela Calle, que comparte pantalla con Bonafonte, cuestiona los límites de los relatos que habitualmente se les ofrecen.
"Muchas veces las películas de nuestra generación acaban siendo muchas veces sobre temas más relacionados con el amor, con drogas y otros clichés, pero creo que retratar estas realidades desde el punto de vista de los jóvenes es una manera de no subestimarnos y de que estas historias lleguen de verdad a nuestra generación", añade Manuela Calle.
Lucadamo comparte esa reivindicación de un público al que se puede convocar desde la emoción, la complejidad y la memoria. "Creo que hay una falsa creencia en la industria de que lo esteticamente perfecto, lo rápido, que pasen cien mil cosas es lo que va a atrapar a la juventud en el cine. Pero creo que es lo contrario. Nos subestiman como público. Necesitamos cosas de verdad como estas, necesitamos identificarnos y sentir cosas reales", apunta Lucadamo.
Bruna Lucadamo en el Festival de San Sebastián 2026Patricia J GarcinunoPatricia J Garcinuno
Ese diálogo con la juventud fue uno de los pilares del ciclo Cine, jóvenes, memoria y democracia en San Sebastián. Las historias de aquellas futbolistas y de las adolescentes recluidas permiten discutir el presente desde experiencias que durante demasiado tiempo permanecieron en los márgenes.
Celebrar el cine español también puede consistir en reconocer esa capacidad de transformar nuestra mirada. De conseguir que una joven descubra la historia de sus abuelos o que una niña encuentre a las futbolistas que le abrieron camino. De devolver al presente a quienes fueron silenciadas y hacer que sus vidas, por fin, ocupen el centro de la pantalla
