Las islas de Piedad

Piedad Isla: "Fotografiar no es solo ver, es saber qué piensa y sueña al que retratas"

Collage en tonos verde y ocre con un retrato de la fotógrafa Piedad Isla de joven, otra imagen de ella sobre una Vespa y una cámara analógica clásica sobre un fondo de papel envejecido.

La fotógrafa Piedad Isla (collage RTVE)

Cuando Piedad Isla fotografiaba a alguien abriendo un tajo de tierra con el arado, veía mucho más que a una persona trabajando en el campo. Se preguntaba qué pensaba mientras avanzaba por el surco, qué soñaba, qué vida había detrás de aquel gesto cotidiano. Llegar hasta ahí, a lo que una imagen no muestra a primera vista, era el corazón de sus fotografías. "La fotografía transmite vida, es recoger un momento emocionante de la vida de la persona", eso era para ella fotografiar. Así lo contaba en la que fue una de sus últimas entrevistas antes de morir y que recupera el podcast Las islas de Piedad.

En el año en que se celebra su centenario, esta entrevista tiene un valor único, ya que es la única grabación de su voz que se conserva en el archivo sonoro de RTVE. Se trata de una pequeña charla con la periodista Beatriz Pécker, que pudo hablar con ella tres años antes de su muerte, en 2006, cuando Isla tenía 80 años. "A esta edad, a lo que se puede mirar es hacia atrás", decía al comienzo de una conversación en el que se descubre su carácter afable, sencillo y cercano. Helena Cerveto recupera sus palabras en Una moto y una cámara, el segundo episodio de Las islas de Piedad, el podcast documental de RNE Audio dedicado a la fotógrafa palentina.

Las islas de PiedadCapítulo 2: Una moto y una cámara

Retrato en blanco y negro de la fotógrafa Piedad Isla junto a textos informativos en fucsia sobre fondo oscuro y el logotipo de RNE Audio.rne audio

La palentina que rompió moldes

Ya desde el inicio, descubrimos a una mujerpoco dispuesta a aceptar las reglas sociales de su tiempo. En la entrevista, Isla recuerda que cuando era joven, en su pueblo, las mujeres tenían que vestir falda y los hombres, pantalón. Ella, sin embargo, necesitaba poder montar en moto para desplazarse de un lugar a otro con su cámara. Un día, camino de un misa, la falda se le enganchó en las ruedas y acabó rota. Después de aquello fue a una modista y le pidió unos pantalones. «Rompí muchos tabúes», reconoce. Así aparece en una de las imágenes más conocidas de ella: sobre su moto, con pantalones y el casco puesto.

También habla de cómo empezó a fotografiar. "Me gustaba y me tenía que buscar la vida de alguna manera. Teníamos un amigo que se ofreció a enseñarme…", cuenta. Su relato suena casi casual, pero antes había trabajado en una tienda y podría haberse quedado allí. Para Cerveto, sin embargo, que Isla se hiciese fotógrafa fue una decisión propia, el comienzo de una profesión que desempeñó con pasión.

A Huebra limpiando el monte (1962), Piedad Isla

Una etnógrafa con más de 150 mil fotografías

En 1953 compró su primera cámara, una Kodak Retina de 35mm, y abrió el estudio Isla en Cervera de Pisuerga. Durante casi cuatro décadas fotografió bodas, bautizos y comuniones, además de hacer retratos de carné por los pueblos de la Montaña Palentina. Su llegada era todo un acontecimiento: "Cuando yo iba a hacer las fotos de carné, tocaban un campanín", recuerda.

Aquellos encargos le permitieron recorrer la comarca, pero también mirar más allá de lo que le habían pedido fotografiar. Al girar la cámara hacia quienes no posaban, Isla registró escenas de trabajo, encuentros y formas de vida que comenzaban a desaparecer. "La fotografía transmite vida, es recoger un momento emocionante de la vida de la persona", explica en la entrevista. Su archivo, según cuenta entonces, superaba las 150.000 imágenes. Y aunque llevaba 15 años jubilada, seguía haciendo fotos.

Su empeño por conservar la memoria de aquella tierra la llevó asimismo a reunir unos 2.000 objetos en el Museo Etnográfico instalado en su casa. Eran piezas usadas, con huellas de las personas que habían vivido con ellas. Isla creía que, con un poco de sensibilidad, todavía podían transmitir algo de sus dueños.

La señora Quica (1972)R

La entrevista deja asomar, además, una historia que Piedad no llega a contar: también se lanzó a filmar. Con una cámara Súper 8 grabó paisajes y escenas de la comarca, y creó trabajos para los que escribió el guion y puso su voz. Algunos contienen una mirada abiertamente feminista y reivindicativa sobre la mujer rural. Entre ellos está Brindis a la Montaña Palentina: otra forma de acercarse a los sueños, las vidas y las voces que nunca quiso dejar caer en el olvido.

Sin salir de la Montaña Palentina, Isla construyó desde los años 50 uno de los grandes archivos visuales de la España rural, salvando del olvido formas de vida que ya comenzaban a desaparecer y convirtiéndose, sin saberlo, en maestra de generaciones posteriores de fotógrafas. Sobre su obra y en su particular mirada neorrealista se adentrará Las Islas de Piedad, el nuevo original de RNE Audio. Guiado y escrito por la periodista especialista en fotografía Helena Cerveto, el podcast reivindica la figura de esta palentina, que rompió moldes en la España rural de los años 50 siendo fotógrafa, empresaria, etnóloga autodidacta y motera.

Durante varios capítulos se podrá descubrir la gran calidad de su archivo y el relevante valor documental de las fotografías que realizó durante la segunda mitad del siglo XX en la comarca de la Montaña Palentina y en su pueblo, Cervera de Pisuerga. También se contará su faceta como empresaria, montando el único estudio de fotografía de la zona, su activismo en defensa del medio ambiente y el patrimonio, su reivindicación del papel de la mujer en la sociedad o su trabajo para preservar la memoria de los pueblos a través del Museo Etnográfico Piedad Isla.

El podcast cuenta con la participación de fotógrafos de la talla de Juan Manuel Castro Prieto, Laia Abril y Bego Antón, la gestora cultural Silvia Omedes, la investigadora Eliana Alvoz y el historiador, persona de confianza y amigo de Piedad Isla, Maximiliano Barrios. Además, en los capítulos también aparecen vecinos y amigos de la fotógrafa de su pueblo, Cervera de Pisuerga.