¿Qué leen los bailarines del Ballet Nacional de España? Una selección de libros sobre danza
- Los profesionales del Ballet Nacional de España comparten sus preferencias y manías a la hora de leer
- Cervantes, Shakespeare, Patrick Modiano, Greta García o Sigrid Nunez son algunos de los autores mencionados
El equipo de Página Dos ha visitado en Madrid el Ballet Nacional de España, y ha preguntado a los bailarines acerca de sus lecturas preferidas. Aunque el libro electrónico es práctico en las giras, todos coinciden en su preferencia por el papel, coherente con una profesión tan romántica como la suya.
Los bailarines han hablado, en primer lugar, del ballet Don Quijote, con coreografía y libreto del francés Marius Petipa y música del austríaco Ludwig Minkus. Fue estrenado en 1869 en el Teatro Imperial de Bolshói de Moscú y, con algunas variaciones, sigue representándose actualmente.
Shakespeare, inevitablemente, ha aparecido entre los favoritos de los bailarines. Serguéi Prokófiev adaptó Romeo y Julieta (Austral) y la estrenó en Brno en 1938, pero se consagró en el Kirov de Leningrado en 1940. Encuadrada en el realismo soviético, en esta versión neoclásica destaca la visceral y célebre Danza de los caballeros. Una puesta en escena elegante y oscura, que captura el odio ancestral entre las dos familias y el lirismo de los enamorados.
Gonzalo Díaz / Cía. caraBdanza es un bailarín y coreógrafo de origen madrileño, miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España desde 2014 y Presidente de Emprendo Danza (Asociación ...
La danza como gesto político
Otra de las obras que han mencionado los bailarines es El Gran Gatsby (Sexto Piso) de Francis Scott Fitzgerald, un retrato de los locos años veinte del jazz y el art decó, y una advertencia contra el sueño americano. El baile encarna la despreocupación de la época, una desesperada evasión de la realidad después de la Primera Guerra Mundial y un anhelo de conexión. En las fiestas de Gatsby, la burguesía emergente elige el charleston o el foxtrot, mientras que las viejas familias adineradas prefieren las danzas tradicionales.
Solo quería bailar (Tránsito) fue el debut novelístico de la bailarina y coreógrafa Greta García, la singular historia de una bailarina sevillana que acaba en la cárcel porque un día se harta de la burocracia. En esta novela, que la propia autora calificó de bruta y escatológica, la bailarina no es el ser delicado del imaginario popular, sino una guerrillera que ataca el sistema. La escritora cuenta que se centró en los entresijos de la danza porque es lo que conocía mejor: la formación, los conservatorios, la situación precaria del sector… El detonante creativo fue la pandemia, con una serie de ayudas a los bailarines autónomos que requerían de unas justificaciones que le parecieron absurdas.
En la novela más reciente de Patrick Modiano, La bailarina (Anagrama), el lector sigue las peripecias de un hombre que se topa con un viejo conocido. Ambos recuerdan el París de su juventud, habitado por personajes de pasado difuso, con ecos de exilio y culpa. De entre todos ellos se impone el recuerdo de una bailarina. Ella se convierte en el eje de una búsqueda melancólica de los protagonistas, de sus comienzos en la vida, un periodo clandestino de clubes nocturnos y habitaciones de mala muerte.
El baile ha sido un tema tratado con especial habilidad por autoras como Sigrid Nunez (a la que Almodóvar adaptó en La habitación de al lado), Maggie Shipstead, Zelda Fitzgerald, Meg Howrey, Varley O'Connor, Adrienne Sharp, Nicole Cuffy, Noel Streatfeild o Sari Wilson. Sus novelas abordan la mezcla de coraje, disciplina, estoicismo y obsesión por el detalle que caracterizan el ballet, un arte visualmente etéreo pero físicamente despiadado.
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