Por qué Santero y los Muchachos huyen de los grandes festivales y su secreto para encontrar la felicidad
- La banda revela el origen callejero de sus canciones y cómo una gira en furgoneta rescató su carrera durante la pandemia
- Frente al espejo analiza cómo la alegría puede transformarse en una peligrosa euforia que te desconecta de la realidad

Santero y los Muchachos.
Bajar las ventanillas, encender la radio y conducir por una ciudad desierta en mitad de la noche. Con esta premisa arranca el último programa de Frente al espejo, el espacio de RNE en el que Yolanda Pintor te guía por los laberintos de tus propias emociones.
En esta ocasión, la emisión deja atrás el miedo, la tristeza y el enfado para explorar la alegría. Se trata de un viaje sonoro que cuenta con las voces de las psicólogas de Psiquesonora Ana Díez Aguilar y Sonia Martín, y con la música en directo de Santero y los Muchachos, a quienes la presentadora sitúa de forma imaginaria en el asiento trasero del vehículo.
La doble cara de la alegría y el peligro de la euforia
La alegría funciona como una brújula de vida que te acerca al bienestar, fomenta tu creatividad y te ayuda a conectar con tu entorno. Sin embargo, la psicóloga Sonia Martín advierte de que esta emoción esencial también esconde sus propias trampas. Cuando su intensidad es muy alta, se transforma en euforia. La especialista detalla que este estado de alteración te desconecta de la realidad presente y te hace perder la perspectiva necesaria para valorar adecuadamente lo que estás viviendo en ese instante.
Para evitar que tu vida se sienta vacía ante la ausencia de esta emoción, la terapeuta detalla varias pautas prácticas: prestar atención a las cosas agradables que te ocurren a diario, permitirte saborear el momento sin prisa y, por encima de todo, compartir ese sentimiento con los demás para multiplicarlo.
Un disco con influencia de los años ochenta
Precisamente, la filosofía de Santero y los Muchachos es el ejemplo perfecto de esa alegría sana que recomiendan las psicólogas: una emoción anclada a la realidad y lejos de la euforia desmedida. En el programa, Miguel Ángel Escrivá reflexiona sobre una contradicción que observa en los actuales cabezas de cartel. El cantante critica a esos grupos que son "la guinda de la fiesta del festival", pero que paradójicamente están "llorando constantemente con las letras y con las melodías". Frente a ese drama, la banda defiende la suerte de ser amigos y hacer canciones en familia. Asumen que las penas sirven para dar contraste, pero rechazan el salto artificial a los macroeventos para no perder su esencia ni el contacto directo con la realidad.
Es justo en este viaje hacia el bienestar donde la banda nos abre las puertas de su último álbum, Todas las luces. Un trabajo con el que decidieron abandonar su zona de confort habitual para dejar respirar a las canciones. Como explican en la entrevista, a veces el silencio es fundamental en la música para crear un buen groove; un ritmo que funcione por sí solo "como un motor a buen ralentí", probando así nuevos ritmos cercanos al reggae. Según los propios músicos, el sonido de este disco recibe la influencia de los casetes de Supertramp y Alan Parsons que escuchaban de niños en los viajes por carretera con sus padres durante los años setenta y ochenta.
Los miembros de la banda Supertramp posan junto a su auotbús de la gira de 1970 en Reino UnidoGETTY
El acústico como "playa nudista" y el eco de la calle
Lejos de buscar el aplauso masivo de los grandes estadios, el grupo reconoce que su aspiración original siempre estuvo más cerca de llenar "grandes chiringuitos". Miguel Ángel Escrivá compara su habitual formato acústico con una "playa nudista" donde las canciones vuelven a su origen y muestran su verdadera esencia.
Esta capacidad para actuar sin grandes recursos técnicos fue exactamente lo que les permitió sobrevivir al parón de la pandemia de la covid-19. Mientras otros proyectos caían, la banda organizó una gira acústica recorriendo España a bordo de una pequeña furgoneta en la que, según relatan entre risas, apenas cabían ellos tres, el contrabajo y las guitarras.
Fieles a esa conexión directa con su público, la banda interpreta en el estudio temas como "Muros", cuya letra está compuesta íntegramente por frases reales que la gente pintó en las calles y que ellos encadenaron sin alterar una sola coma. Con la misma complicidad que los mantiene unidos desde sus inicios, Santero y los Muchachos anuncian una nueva gira de otoño que hará parada en la sala La Riviera de Madrid el próximo 15 de noviembre.
Frente al espejo