Pogacar sigue la estela de Induráin y enfila hacia su quinto Tour: recordamos las míticas victorias del ciclista navarro
- Pogacar está a punto de entrar en el "Club de los Cinco", donde ya figura Miguel Induráin
- En el aniversario del quinto Tour conquistado por el ciclista navarro, recordamos sus gestas más emocionantes en la ronda gala
- Sigue toda la información del Tour de Francia 2026 y las etapas en directo en RTVE Play

Si nada se tuerce, el esloveno Tadej Pogacar sumará en este 2026 su quinto Tour de Francia, lo que le permitirá entrar en el Olimpo de grandes estrellas de la ronda gala, todos ellos, con cinco títulos a sus espaldas. Se trata de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y, por supuesto, Miguel Induráin, el último que ha logrado esta gesta (Lance Amstrong sumó siete títulos entre 1999 y 2005, pero se los retiraron en 2012 por dopaje).
En estos días se cumplen 31 años desde que Miguel Induráin llegó a los Campos Elíseos de París vestido de amarillo por última vez, proclamándose vencedor del Tour de Francia por quinta vez consecutiva. Era 1995 y, sin saberlo todavía entonces, se ponía punto (casi) final a unos años de dominio absoluto del navarro en el ciclismo mundial.
Entre 1991 y 1995, las gestas de Induráin pusieron la banda sonora a las tardes de verano de millones de españoles, pegados a televisiones y radios para empujarle en sus pugnas con Alex Zülle, Claudio Chiapucci, Toni Rominger, Gianni Bugno, Marco Pantani o Piotr Ugrumov. Antes que él, Federico Martín Bahamontes (1959), Luis Ocaña (1973) y Perico Delgado (1988) habían logrado llegar a París vestidos de amarillo y, después de él, España también dominó en la ronda gala con Oscar Pereiro (2006), Contador (2007 y 2009) y Carlos Sastre (2008), pero la figura del navarro estará siempre ligada al Tour y sus gestas permanecerán en nuestra memoria y en el archivo de RTVE Play.
1990, subida a Luz Ardiden
Miguel Induráin comenzaba a despuntar en el mundo del ciclismo en ese año, con varias victorias en algunas de las citas míticas del calendario como la París-Niza o la Vuelta a Burgos o al País Vasco. Ese mismo año finalizó la ronda española en séptima posición, lo que le dio el billete para formar parte del equipo del Banesto que acompañaría a Pedro Delgado al Tour. Ya en la primera contrarreloj logró terminar en segunda posición, por delante de los favoritos, y fue tercero en la cronoescalada a Villard-de-Lans. Aunque fue su triunfo en la cima del puerto de Luz-Ardiden, por delante de Greg Lemond, que a la postre terminaría ganando el Tour de ese año, lo que le aupó a la cima del ciclismo mundial. Ese Tour acabó décimo, pero ya avisaba de lo que estaba por llegar.
1991, el comienzo de la leyenda
Un año bastó a Induráin para confirmar que estaba llamado a hacer historia. Si bien no partía como favorito en esta edición, ya en la contrarreloj de la etapa 8 demostró su poderío superando al favorito Greg Lemond. Una vertiginosa bajada del Tourmalet junto a Claudio Chiapucci le valió para vestirse por primera vez de amarillo y el ascenso al Alpe D’Huez, un 23 de julio de 1991, junto a Gianni Bugno, ratificó su candidatura al triunfo final. La puntilla fue su victoria en la segunda contrarreloj de esa edición.
1992, un año para la historia
Ese año, al igual que ha ocurrido en 2026, el Tour de Francia salió desde suelo español, desde San Sebastián, donde una contrarreloj individual marcó el pistoletazo de salida de esa edición de la ronda gala. Induráin lucía el maillot amarillo que le correspondía por haber ganado la edición anterior y demostró su dominio contra el crono. Venía de ganar el Giro de Italia, con exhibiciones contra algunos de sus rivales como Claudio Chiapucci, y se convirtió en el gran rival a batir en esta edición de la ronda gala. En la memoria, su exhibición en la contrarreloj de Luxemburgo, en la que consiguió superar a Laurent Fignon en la recta de meta. Fignon había tomado la salida seis minutos antes que Induráin.
Las hazañas de Induráin sobre las dos ruedas se hicieron famosas y eran el tema de conversación más repetido. Informe Semanal dio buena cuenta de ello, con un reportaje sobre el ‘Fenómeno Induráin’.
1993, su leyenda se agranda
La leyenda de Induráin se iba acrecentando, especialmente por su dominio contra el crono y su fortaleza en la montaña. Primero lo demostró cosechando el que sería su segundo Giro. Con la maglia rossa en el bolsillo llegó a un Tour donde se tuvo que batir con el suizo Toni Rominger, un experto en la montaña y junto al que protagonizó algunas de las escapadas más relevantes de esa edición por carreteras de los Pirineos. Si bien el español dominó de principio a fin la ronda gala, Rominger soñó en varias etapas con arrebatarle el maillot amarillo, especialmente tras vencerle en la segunda contrarreloj de la edición, la primera que perdía Induráin desde 1991. Ese día, estaba enfermo.
1994, ¿quién dudaba?
Este año, Induráin llegaba al Tour tras haber firmado tercero en el Giro de Italia y las dudas sobre su estado de forma le sobrevolaban. Sin embargo, dio un golpe sobre la mesa en la contrarreloj de Bergerac, donde consiguió enfundarse un maillot amarillo que ya no se quitó hasta París. Su director deportivo, José Miguel Echávarri, le bautizó entonces como “Tirano de Bergerac”. No contento con su exhibición, el navarro decidió seguir al ataque también en la montaña, única esperanza del que en esa edición volvía a ser su máximo rival: Toni Rominger. La subida a Hautacam, un puerto de 16 kilómetros con una pendiente media del 7,3%, propició una escapada de las grandes figuras de esa edición, incluyendo Riis, Virenque, Zülle o Ugrumov, además del propio Induráin, que atacó con fuerza para ir descolgando a la mayor parte de sus rivales. El tramo final demostró su poderío también en la montaña. Así, en la primera jornada de montaña de esta edición de 1994, Induráin ya había sentenciado el Tour.
1995, entra en la leyenda
El navarro venía de haber realizado una preparación inédita hasta la fecha, tras haber renunciado a correr el Giro de Italia y la Vuelta a España. Su objetivo era llegar al Tour cargado de fuerzas para entrar en el legendario “Club de los cinco”, junto a Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault. El arranque no fue como esperaba, pero ya desde las primeras etapas demostró que había venido a ganar: atacó en la primera de las etapas de media montaña en tierras belgas y volvió dominar la jornada contra el crono, que le valió para vestirse nuevamente de amarillo. Este color le acompañaría hasta París. La subida a La Plagne, en la primera gran etapa de alta montaña, fue la sentencia de su triunfo. Solo Zülle, Pantani o Bjarne Riis conseguían mantenerle el ritmo.
Sus éxitos fueron celebrados por todos en España, donde se analizaban en profundidad las hazañas del mejor ciclista nacional de todos los tiempos, el que más títulos ha conseguido. Así dibujaba Informe Semanal la imagen de este icono a pocos días de llegar a París como campeón de la ronda gala por quinto año consecutivo.
1996, el comienzo del adiós
En 1996, Induráin llegó al Tour dispuesto a hacer historia, pero detrás tenía al suizo Alex Zülle, al francés Laurent Jalabert y al danés Bjarne Riis, que no le iban a poner las cosas fáciles. El Tour cambió ese año la estructura de la carrera, situando en los primeros días las jornadas de montaña en los Alpes. Allí, los corredores tuvieron que luchar no sólo con las duras rampas sino, también, contra el mal tiempo, un enemigo más para Induráin, que rendía mejor en clima seco y cálido. Fue en el ascenso a Les Arcs cuando el navarro dio evidentes signos de flaqueza. Y ya no logró recuperarse. Ni siquiera los ataques en otras cimas como Hautacam o su especialidad, la contrarreloj, le permitieron arañar segundos a Bjarne Riis, que acabó ganando esa edición del Tour. El 2 de enero de 1997, anunció su abandono definitivo del ciclismo.
La clave del dominio de Induráin en la primera mitad de los '90 fue su figura de corredor completo, dominador de la contrarreloj, pero también en la montaña donde, sin embargo, años después confesó que era donde más sufría. Lo hizo en RTVE con motivo del 25 aniversario de su quinto Tour de Francia.
La edición de 2026 de la ronda gala termina este domingo 26 de julio, con el protagonismo en esta edición de Pogacar, que busca sumarse al “Club de los cinco”, donde reina desde hace más de 30 años, Miguel Induráin, bautizado por Documentos RNE como “El señor del Tour”.