La emotiva historia de El caftán azul, la película marroquí sobre el amor prohibido
- Maryam Touzani dirige la cinta, elegida por Marruecos como su candidata para los Oscar 2023
- Enlace para ver El caftán azul en RTVE Play por tiempo limitado

Ayoub Missioui y Saleh Bakri en 'El caftán azul'
Marruecos prohibe las relaciones entre personas del mismo sexo: el artículo 489 de su Código Penal las castiga con hasta tres años de cárcel. El caftán azul planta cara a los tabúes de la sociedad marroquí en una historia profundamente humana que aboga por la libertad mientras que replantea el papel de la tradición.
Su protagonista es Halim, un sastre que confecciona caftanes en una pequeña tienda de la medina de Salé, que regenta junto a Mina, su mujer. La pareja oculta, sin embargo, un secreto: Halim es gay. La fachada que con tanto empeño han tratado de mantener amenaza con derrumbarse cuando un joven aprendiz se incorpora a su pequeño negocio y la salud de Mina sufre un revés.
El caftán azul pone su atención en los detalles y en las emociones más íntimas de sus personajes para presentar un relato universal. Pese a que el estigma rodea a la comunidad LGTBIQ+ en Marruecos y su legislación persigue a las relaciones homosexuales, El caftán azulse salvó de la censura del llamado Centro Cinematográfico del país. No solo eso: La cinta fue seleccionada como candidata para representar a Marruecos en los Oscar.
El caftán azul, de su inspiración a su paso por Cannes
Si en su ópera prima, Adam, Maryam Touzani ponía el foco sobre el tabú que existe en su Marruecos natal respecto a las madres solteras, en su segundo largometraje aborda el silencio y el estigma que rodean a la homosexualidad en el país. La historia, que la cineasta narra con extraordinaria sensibilidad, nació durante la preproducción de su primera película. Mientras recorría la medina de Salé en busca de los escenarios ideales donde ambientar Adam, Touzani se topó con un hombre, un peluquero, que serviría como inspiración de El caftán azul. "Sentí que había muchas cosas de su vida que estaba obligado a esconder, tenía que ser una persona que no era porque no tenía alternativa", reflexionaba ella al presentar la cinta en la SEMINCI.
Motivada por aquel encuentro y sin conocer el verdadero pasado de aquel hombre, guiada únicamente por la sensación que había provocado en ella, Maryam Touzani comenzó a perfilar el personaje de Halim, a quien interpretaría en la cinta el actor palestino Saleh Bakri. Nabil Ayouch, marido de la directora y su pareja artística en el cine, escribió junto a ella el guion de la película.
Lubna Azabal y Saleh Bakri en 'El caftán azul'
La cinta guarda otro nexo con Adam, más allá de que Touzani encontrase la inspiración de esta durante su preproducción. La belga Lubna Azabal, que ya protagonizaba Adam, interpreta en El caftán azul a la esposa de Halim, una mujer decidida que apoya a su marido por encima de todo y que desea que sea feliz tal y como es, sin reprimir su deseo. Su actuación le valió el premio a la mejor actriz en la SEMINCI de Valladolid, aunque este no fue el único galardón que recibió la película: En Cannes obtuvo el premio FIPRESCI en la sección Un certain regard. Junto a Saleh Bakri y Lubna Azabal se encuentra Ayoub Missioui, Youssef en la película.
La contradicción de la tradición
El caftán azul cuestiona la dualidad de la tradición con su relato. Lo hace explorando cómo esta se comporta de forma radicalmente distinta cuando se refiere a la forma de entender el trabajo artesanal de la costura y la sexualidad. La película muestra cómo la clientela que visita la tienda de Halim y Mina cada vez valora menos el trabajo que supone coser un caftán. "Admiro profundamente la maestría artesanal de muchas profesiones que, lamentablemente, están desapareciendo. Hay algo hermoso en las tradiciones que estamos perdiendo; algo que narra quiénes somos y que forma parte de nuestro ADN", contaba su directora.
Ayoub Missioui, Lubna Azabal y Saleh Bakri en 'El caftán azul'
Frente a la belleza de este arte tradicional, las cadenas que impone la tradición en otros aspectos. La costura, explicaba Maryam Touzani, "es una faceta de la tradición que debe preservarse y protegerse, a diferencia de otras que merecen ser cuestionadas y sacudidas".
El valor de la costura
¿Por qué Maryam Touzani hizo que aquel peluquero de Salé que inspiró la historia se convirtiera en la gran pantalla en maalem, es decir, sastre de caftanes? El cambio está relacionado con el ritmo al que estamos sujetos en nuestro día a día, según exponía la cineasta. "Me conmueve profundamente ver cómo se extinguen oficios como el de sastre de caftanes, pues vivimos en una sociedad que avanza demasiado deprisa, que ya no dedica a estas habilidades el tiempo que requieren ni las valora. Yo, por el contrario, prefiero detenerme, observar y tomarme mi tiempo".
La confección del caftán azul que da nombre a la cinta revela además las inquietudes de Halim, su lado más personal. "Los detalles de este caftán, para mí, nos ayudan a comprender quién es este hombre, qué es lo que le apasiona, qué es lo que lo tortura. Mientras va cosiendo este caftán, ir comprendiendo los vínculos que se crean", explicaba en Días de cine. Su viaje de descubrimiento y aceptación, con el apoyo de su mujer, subyace al triángulo amoroso que forma la pareja con su aprendiz.
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