Henar Álvarez sobre la infancia: "La gente está muy preocupada por la natalidad, pero luego quieren un mundo sin niños"
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Henar Álvarez abre un nuevo debate con su monólogo de Al cielo con ella. En su última intervención, la presentadora ha puesto el foco en la infancia y la falta de espacios para los niños. Con su conocido sarcasmo, Álvarez analiza la falta de aire acondicionado en los colegios o la lactancia en lugares públicos.
Con su relato, la humorista reflexiona sobre la prohibición de niños en hoteles o los comentarios negativos que se hacen en su presencia. El monólogo señala la hipocresía de una sociedad preocupada por la natalidad, pero que muestra poco respeto por la infancia.
"Los ricos no sudan, mamá"
El otro día estaba tomando algo con unas amigas y estábamos en una terraza en un bar. Y de repente, empezó a decir una de mis amigas que vaya turra estaba dando el niño de la mesa de al lado. Y yo le dije: oye, si estamos molestando nosotras muchísimo más, que se ha enterado toda la terraza de que tienes candidiasis. Al niño lo único que le veo es jugar con la pelota, no le veo nada más.
Yo veo que la gente está muy preocupada por la natalidad, pero luego quiere un mundo donde no haya niños y hace como que los niños no existen. Como en la Comunidad de Madrid, que han dicho que no van a poner aire acondicionado en los colegios públicos, aunque estén a 40 grados. Digo cuando terminen de hacer el collar de macarrones, están cocidos ya. Le dije el otro día a mi hijo: ¿Qué has aprendido en el cole? Y me dijo: "Que los ricos no sudan, mamá".
Restaurantes a los que no puedes entrar con un carrito
Así con todo. Los niños molestan muchísimo, pero nos empeñamos en hacer como que los niños no existen y en no adaptar el mundo a ellos también. Un ejemplo: la gente que se queja siempre en los aviones y en los trenes. En los trenes hay un vagón que es una cafetería; hay un vagón del silencio. ¿No puede haber un vagón para que ellos se entretengan? Qué digo... ¿Si Jeffrey Epstein hizo una isla entera para estar con ellos? Un vagón no puede ser tan difícil: querer es poder.
Esto es así con todo. Restaurantes a los que no puedes entrar con un carrito, toboganes de metal, dime qué hacemos con eso en verano. Plazas donde los niños no pueden jugar a la pelota, lugares públicos donde no le puedes dar el pecho a tu hijo. Oye, perdona, que es un bebé; si fuera un señor de 48 años que me llamara mami, vale, entendería que no es el sitio, pero a mi hijo.
"Pondríamos el grito en el cielo si la discriminación fuera por razón de género"
Lo que me da unas discusiones con todo el mundo son los hoteles en los que no pueden entrar niños, porque la razón por la que no pueden entrar es porque molestan, no porque les estemos protegiendo, porque allí pasan cosas a las que los niños no pueden ir. Pondríamos el grito en el cielo si la discriminación fuera por razón de género, otros grupos de edad, nacionalidades, color de piel, tipos de cuerpo; mira la que se ha liado en la casita de Bad Bunny, pero como son niños. Y cuando discuto con esto, la gente me dice que los niños molestan, juegan, corren, vomitan; digo: sí, y los guiris también, y les ponemos alfombra roja para que pasen.
¿Sabes cuál es la diferencia entre los niños y los guiris? Que su presencia no te encarece la vivienda. A mí me gustaría saber dónde están los hoteles a los que se prohíbe entrar a británicos y alemanes, que son a los que yo quiero entrar. Porque yo puedo entender que un niño te puede tocar un poco los huevos, pero es que con los guiris te levantas y tienes los huevos estrellados en la piscina.
"Si te molesta la felicidad de los niños, quédate en casa, cariño"
Una cosa que sí la hacéis, dejar de hacerlo porque no lo puedo soportar. Lo integrado que está que se haga comentarios negativos sobre los niños estando ellos delante y comentarios como si no les quisieras: "Buah, que pesadilla ahora todo el verano con los niños en casa". Pesadilla es escuchar un disco de Taburete del principio hasta el final. Pero en principio, estar con mi hijo, la verdad que no. "Estarás deseando que se vaya al colegio para perderle un rato de vista." Y ya digo, pues, perdona que el niño no es sordo y está aquí delante. Te está escuchando.
En algún momento, obviamente, podemos estar sobrepasadas o un poco hartas de una persona, pero no significa que no le quiera o no quiera estar con él. Mira Alaska con Mario.
Moraleja: Si te molesta la felicidad de los niños, quédate en casa, cariño.