Vientos del pueblo: la frontera como herida y el exilio como memoria compartida, en Metrópolis

  • La exposición Vientos del pueblo, comisariada por Mónica Sotos, sitúa el foco en la historia de las migraciones y en su impacto social
  • Metrópolis emite el capítuloVientos del pueblo. Voces del exilio y resistencia el lunes 15 de junio a partir de las 20 h en RTVE Play y de madrugada en  La 2
Vientos del pueblo: la frontera como herida y el exilio como memoria compartida, en Metrópolis

Extraños (Matías Costa, 2000-2005)Matías Costa

Susana Blas y Julián Valerio

Las fronteras no son solo líneas en los mapas: atraviesan cuerpos, vidas… Cada desplazamiento es una historia humana que cuestiona las certezas de lo que entendemos por sociedad, por Estado… El exilio, voluntario o forzado, convierte la memoria en equipaje y recuerda que la pertenencia puede ser tan frágil como un documento. Pensar la idea de frontera y migración, literal y metafórica, exige valor y empatía, entendiendo que la dignidad humana es un derecho fundamental.

La exposición Vientos del pueblo. Voces del Exilio y resistencia, que puede visitarse en la Sala Negra de la Universidad Miguel Hernández de Elche (hasta el 4 de julio), concibe el exilio como una estructura que atraviesa la historia contemporánea: desde los exilios políticos del siglo XX hasta los desplazamientos actuales provocados por los conflictos armados, el extractivismo o la crisis climática. La situación del proyecto expositivo en Elche, en el Mediterráneo, acentúa la carga emocional y política del mismo.

Vamos a morir todos (Óscar Seco, 2021-2023)

Vamos a morir todos (Óscar Seco, 2021-2023)

De la mano de su comisaria: Mónica Sotos, Metrópolis se acerca a este proyecto en el que poesía y política se entrelazan; no en vano, toma como referencia el célebre poema del poeta Miguel Hernández:

Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me avientan la garganta.

Esta muestra, según Mónica Sotos, nace en un momento específico y trascendente de nuestra historia, y su intención es conectar la memoria de un territorio atravesado por la migración y el destierro con las crisis contemporáneas del Mediterráneo y otros escenarios marcados por la guerra, el despojo y la desigualdad.

Las obras reunidas construyen un relato coral sobre cuerpos desplazados, fronteras como dispositivos de poder y formas de resistencia que se activan desde la imagen, la palabra y el archivo. A través de la fotografía, el vídeo, la instalación, el dibujo y los dispositivos de archivo, el proyecto propone contra-relatos frente a las narrativas oficiales del poder.

La dignidad vulnerada

Eugenio Merino presenta la pieza Mapa político de los derechos pisoteados (2019), una instalación formada por suelas de zapatos en las que se inscriben artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, convertidos en un mapa literal de derechos “pisados” y vulnerados.

Pisando derechos. (Eugenio Merino, 2024)

Pisando derechos. (Eugenio Merino, 2024)

La obra genera una reflexión profundamente emocional. Desplaza el lenguaje jurídico del ámbito de la abstracción al terreno de la experiencia cotidiana. Al situar los derechos humanos bajo las plantas de los pies, Merino propone una metáfora contundente sobre la fragilidad de unos principios que, pese a su proclamada universalidad, continúan siendo ignorados o transgredidos en numerosos contextos políticos y sociales.

Fronteras físicas o metafóricas

Matías Costa aporta imágenes de su serie Extraños, donde los movimientos migratorios Sur-Norte se entrelazan con su propia biografía. Ricardo Calero, con piezas vinculadas a su proyecto Sueños en el mar, trabaja a partir de pasaportes, documentos y rastros materiales de viajes truncados. Sus obras convierten estos restos en metáforas de vidas a la deriva. En diálogo con estas piezas, Pierre Valls aborda la frontera como experiencia urbana y como dispositivo que organiza lo visible y lo invisible.

Sueños en el mar (Ricardo Calero, 2001-2012)

Sueños en el mar (Ricardo Calero, 2001-2012)

Estas propuestas sitúan al espectador ante espacios de tránsito, desplazamiento e incertidumbre. La frontera aparece no solo como una línea geográfica, sino también como una condición humana marcada por la separación, la espera y la pérdida. Los objetos, imágenes y testimonios reunidos por los artistas revelan historias individuales que remiten a fenómenos colectivos de alcance global. En este contexto, la movilidad forzada y la vulnerabilidad se convierten en elementos centrales de reflexión. Al mismo tiempo, las obras muestran cómo los límites físicos suelen dejar huellas profundas en la memoria de quienes los atraviesan. De este modo, la experiencia migratoria conecta con otras formas de violencia y desarraigo que han marcado la historia reciente.

Memorias del conflicto

Enrique Ježik participa con la videoinstalación Tríptico de Srebrenica, realizada a partir de material de archivo del anuncio oficial de retirada de las fuerzas de paz frente al genocidio de Bosnia. Óscar Seco presenta varias obras de la serie #vamosamorirtodos, en las que combina escenas bélicas, iconografía pop, referencias al cine, al cómic y al cartelismo propagandístico.

Tríptico de Srebrenica (Enrique Jezik, 2017)

Tríptico de Srebrenica (Enrique Jezik, 2017)

Ambos artistas exploran las formas en que la violencia permanece inscrita en las imágenes y en la memoria colectiva. Sus trabajos ponen de manifiesto cómo los conflictos armados continúan proyectando sus consecuencias mucho después de haber concluido. Frente al olvido, las obras actúan como dispositivos de recuerdo y cuestionamiento crítico. A través de estrategias visuales diferentes, señalan la persistencia de los discursos de guerra en la cultura contemporánea y la necesidad de revisar sus representaciones.

Cuerpos colonizados y miradas insumisas

Rosa Aránega enlaza distintos exilios y rescata historias de mujeres atravesadas por el desarraigo y el exilio interior. Gloria Oyarzábal cuestiona la construcción occidental de “lo africano” y la representación de la mujer negra en los imaginarios coloniales.

Vientos del pueblo nos llevan (María Rosa Aránega, 2025)

Vientos del pueblo nos llevan (María Rosa Aránega, 2025)

Las dos creadoras ponen el foco en los mecanismos mediante los cuales las identidades femeninas han sido históricamente definidas, clasificadas y controladas desde posiciones de poder. Frente a esas narrativas hegemónicas, las artistas recuperan voces y experiencias habitualmente relegadas a los márgenes. El cuerpo de las mujeres como un territorio atravesado por relaciones de dominación, pero también como un espacio de resistencia y afirmación. A través de la revisión crítica de imágenes, relatos y archivos, ambas propuestas cuestionan las herencias coloniales que siguen operando en el presente.

El arte: un presente migratorio

La exposición solo se entiende en este presente que habitamos. La fuerza del arte político radica en el refuerzo de una memoria activa donde, en este caso, el exilio es un síntoma del mundo actual en el que las violencias y las resistencias están interconectadas.

En un mundo que evita posicionarse, el arte abre conversaciones incómodas y necesarias sobre la realidad que vivimos; y el proyecto de Mónica Sotos es un buen ejemplo.

El arte también funciona como un elemento del proceso migratorio. Se da la paradoja de que cualquier creación artística nace sin una frontera definida; en cambio, sus creadores, los artistas, pueden ser expulsados en una aduana —como metáfora social— de ese lugar que, en cambio, acoge su obra con honores. ¿Estamos ante una cierta humanización del arte y, a su vez, una desnaturalización del artista en cuanto a su esencia como ser humano?