A media lumbre: artesanía, memoria y resistencia en el IVAM

Alenades (Respiraciones) (2025), de Isabel Servera
En un presente marcado por la urgencia, aún hay cosas que no se pueden acelerar. Ni el barro en el horno, ni el hilo entre las manos, ni la memoria. A media lumbre, la gran exposición colectiva presentada en el IVAM de Valencia y comisariada por Blanca de la Torre, propone otra temperatura: la de los procesos lentos, la del cuidado y la de aquello que se construye sin prisa.
El título de la muestra remite a los filandones, aquellos encuentros nocturnos tradicionales en los que familias y comunidades se reunían alrededor del fuego para hilar, reparar herramientas, cocinar o transmitir historias y saberes de generación en generación. Un espacio de trabajo, pero también de memoria colectiva. A media lumbre recupera materiales, técnicas y oficios históricamente relegados a los márgenes de la historia del arte para situarlos en el centro de la creación contemporánea.
Vista de la exposición A media lumbre en el IVAM de Valencia
Durante décadas, lo artesanal quedó separado de lo artístico, lo manual de lo conceptual. Pero esta exposición, disponible hasta el 14 de junio, cuestiona esa división y reivindica saberes vinculados al territorio, a lo doméstico, a lo colectivo y a la sostenibilidad. Metrópolis hace un recorrido por esta selección de obras que escuchan la materia y que nos invitan a detenernos, a mirar de cerca, a entender que el tiempo también es un material.
Bordar, transmitir, colaborar
Muchas de las obras de A media lumbre parten de procesos colectivos y colaborativos donde se pone en valor cómo el conocimiento se transmite oralmente. En Guapa! (2025), Pilar Albarracín trabaja junto a bordadoras profesionales de mantones de Manila para transformar el bordado en una herramienta crítica capaz de cuestionar los imaginarios folclóricos y los roles asociados a lo femenino.
Por su parte, la gran pieza de esparto Spartaria V (2024), de Sonia Navarro, recupera técnicas tradicionales del trabajo del esparto junto a mujeres artesanas, conectando memoria personal, trabajo colectivo y herencia cultural transmitida de generación en generación.
Tejiendo historias de supervivencias (2023) de Josefina Guilisastiv
La transmisión de saberes también atraviesa Murmullos de la tierra (2022), de Glenda León, realizada en colaboración con un artesano japonés o, Tejiendo historias de supervivencias (2023) de Josefina Guilisasti, una instalación realizada junto a artesanas de Rari, en Chile, que trabajan la delicada técnica del tejido con crin de caballo. Sus mariposas monarca, capullos y orugas funcionan como metáfora de una doble vulnerabilidad: la de una especie amenazada por la crisis climática y la de unos saberes artesanales que también luchan por sobrevivir al paso del tiempo y a la desaparición de las tradiciones comunitarias.
Aquí, el gesto artesanal deja de entenderse como algo individual para convertirse en una práctica compartida, transmitida y sostenida colectivamente.
Barro, fuego y memoria
El barro atraviesa buena parte de la exposición como un material ligado a la transformación, al paisaje y a la memoria. Tierra, agua y fuego: pocos materiales condensan de forma tan directa la relación entre cuerpo, territorio y tiempo. Frágil antes de la cocción, resistente después, la cerámica conserva la huella del gesto y convierte cada pieza en un archivo físico de procesos, usos y saberes acumulados.
Memoria de forma (2022), de Antonio Fernández Alvira
En Memoria de forma (2022), Antonio Fernández Alvira trabaja junto a un alfarero tradicional de Huesca para explorar la cerámica como archivo de gestos y formas heredadas, fragmentando y recomponiendo recipientes populares hasta convertirlos en esculturas cargadas de memoria.
También desde la cerámica, Sarah Viguer Cebriá conecta tradición y ritual en Falleras-Flor-Tormenta (2025), una instalación que dialoga con la cultura festiva valenciana y transforma elementos populares en formas orgánicas y casi mitológicas.
Yōki Series (2023), de Marta Font
Por su parte, en las piezas de Marta Font, reunidas bajo el título Yōki Series (2023), la cerámica se convierte en una extensión del paisaje y del cuerpo, en un territorio emocional donde materia, identidad y memoria personal se entrelazan. Las piezas nacen también de una memoria familiar vinculada al oficio cerámico y a la relación íntima con los materiales, convirtiendo el gesto artesanal en una forma de herencia afectiva.
Esparto, fibras y paisaje
El esparto, la cestería y las fibras vegetales aparecen en la exposición como materiales profundamente vinculados al territorio y al medioambiente. Materias humildes, orgánicas y biodegradables que remiten a formas de producción sostenibles y a una relación directa con el entorno natural. Su presencia en A media lumbre reivindica no solo técnicas tradicionales, sino también otras maneras de habitar el paisaje y de relacionarse con los recursos del territorio.
La respiración del paisaje atraviesa Alenades (Respiraciones) (2025), de Isabel Servera, quien recupera la antigua máquina de coser de su abuela y reactiva técnicas vinculadas al trenzado de palmito para construir esculturas que hablan de cuerpo, territorio y memoria familiar.
Natural – Necesario (2017-2018), de Ricardo Calero
A su lado, con Natural – Necesario (2017-2018), Ricardo Calero reivindica la cestería tradicional y su relación con el entorno natural, mientras que la Txapela Big Size (2022), de Laurita Siles, recupera la lana de la oveja carranzana, raza autóctona en peligro de desaparición, para reflexionar sobre biodiversidad y patrimonio cultural.
Trenzar el tiempo
El hilo, el tejido y el trenzado son formas de pensamiento y transmisión simbólica. Trenzar implica unir, tensar, conectar tiempos y relatos distintos. Muchas de estas fibras naturales conservan además sus irregularidades, sus olores y su textura original, haciendo visible el vínculo físico entre la obra y la materia de la que procede.
Una trenza de hierba sagrada (2022), de Laura Segura
En Hilera de traiciones (2025), Ana Laura Aláez convierte la trenza en un elemento cargado de tensión emocional y cultural, mientras que Una trenza de hierba sagrada (2022), de Laura Segura, utiliza fibras de sisal apenas tratadas para conservar su textura, su color y su olor originales aludiendo a su simbolismo ancestral como elemento de resistencia, protección y poder espiritual.
El Consultor de Bordados nº567 (2025), de Lara Ordóñezz
En El Consultor de Bordados nº567 (2025), Lara Ordóñez recupera patrones históricos de bordado y los conecta con su propia memoria familiar, transformando el archivo doméstico en una herramienta contemporánea de resistencia y cuidado. La pieza, construida sobre un antiguo somier perteneciente a su abuela, convierte un objeto cotidiano cargado de memoria afectiva en soporte físico de los bordados, entrelazando genealogía familiar, trabajo manual y memoria íntima.
Tejiendo el paisaje
El hilo aparece en A media lumbre no solo como material, sino como una forma de pensar el paisaje y de habitar el tiempo.
En Espacio hilado en verde (2015), Mónica Jover transforma la experiencia del paisaje en una superficie tejida, casi atmosférica, donde el color y la fibra sustituyen a la representación directa. Sus piezas se construyen desde la repetición paciente del gesto, desde un tiempo lento que convierte el tejido en una forma de contemplación.
Destilado de un paisaje (2023), de Belén Rodríguezv
Algo similar ocurre en las obras de Belén Rodríguez, que en Destilado de un paisaje (2023) trabaja con fibras naturales y tintes orgánicos para trasladar al espacio expositivo la memoria física del territorio. Aquí el hilo deja de ser únicamente un elemento textil para convertirse en archivo, paisaje y memoria compartida.
Los sentidos
A media lumbre es también una exposición profundamente sensorial. Muchas de las obras conservan la textura original de las fibras, la rugosidad del barro o el olor natural de los materiales, invitando al visitante a relacionarse con las piezas desde una experiencia física y cercana. Una muestra que no solo se mira: también se respira, casi se toca.
El olor aparece como parte esencial de The Fall (2019), de Julie C. Fortier, una instalación olfativa que transforma el espacio expositivo en un paisaje emocional y físico. A través de aromas vinculados a la naturaleza y a la memoria, la artista activa una experiencia invisible pero profundamente evocadora, capaz de conectar cuerpo, recuerdo y percepción.
Saberes ancestrales
La exposición también conecta prácticas contemporáneas con conocimientos ancestrales, rituales tradicionales y formas de supervivencia cultural transmitidas generación tras generación.
En la pieza sonora Chaguarmishqui (2025), Saskia Calderón recupera los cantos y saberes vinculados a una bebida ceremonial prehispánica elaborada con agave, mientras que De Ushuta a Ojota. La sandalia viajera (2026), de Cecilia Jurado Chueca, rastrea la historia cultural y política de las sandalias andinas y sus desplazamientos a través del tiempo y del territorio. La instalación incorpora además una dimensión sonora construida a partir de canciones interpretadas por mujeres migrantes invitadas por la artista, voces que evocan recuerdos, trayectos y vínculos con sus lugares de origen. La sandalia aparece así no solo como objeto cotidiano, sino como símbolo de desplazamiento, identidad y memoria compartida.
De Ushuta a Ojota. La sandalia viajera (2026), de Cecilia Jurado Chueca
Escuchar la materia
La cerámica, el esmalte y las cenizas aparecen en la exposición no solo como materiales, sino como formas de conocimiento. En Donde se esconden las flores (2026), Noemi Iglesias Barrios recupera la tradición de las flores de porcelana para reflexionar sobre la minería, la explotación de recursos y la fragilidad ecológica.
Las delicadas piezas de Sandra Mar, Bodegón, Cáscara, Flor o Forja (2025), trabajan la cerámica desde lo cotidiano y lo orgánico, mientras que Susana Cámara Leret explora las relaciones entre agricultura, territorio y sonido en Geofonías del lúpulo (2019-2023), un proyecto de escucha e investigación centrado en los paisajes sonoros generados por el cultivo del lúpulo. A través de grabaciones de campo, vibraciones y procesos de fermentación, la artista propone una aproximación sensorial al mundo vegetal y a las formas de vida que habitan el paisaje agrícola.
En Las cenizas (2025), Cámara Leret transforma residuos procedentes de cultivos y procesos naturales en nuevas materialidades cerámicas, incorporando cenizas vegetales a esmaltes y superficies. Un trabajo que convierte restos orgánicos y desechos agrícolas en materia artística, reivindicando procesos circulares y sostenibles donde destrucción, transformación y regeneración forman parte de un mismo ciclo..
El tiempo también es un material
Frente a la aceleración constante, A media lumbre propone detenerse. Escuchar cómo trabajan los materiales. Pensar en todo aquello que sobrevive gracias a la transmisión, al cuidado y al tiempo compartido. Más que una exposición sobre artesanía, la muestra plantea una reflexión sobre nuestra relación con el territorio, con la memoria y con los ritmos de producción contemporáneos. Una invitación a reconsiderar aquello que durante mucho tiempo quedó relegado a los márgenes: los oficios, las técnicas manuales, el paisaje doméstico o los conocimientos transmitidos fuera de los grandes relatos oficiales.
Porque quizá el futuro también dependa de nuestra capacidad para recuperar ciertas formas de hacer. Y, sobre todo, ciertas formas de mirar.
Y, en cierto modo, A media lumbre también funciona como una declaración de intenciones de la nueva etapa del IVAM bajo la dirección de Blanca de la Torre. La exposición conecta con algunas de las líneas centrales de su proyecto para el museo, patrimonio, sostenibilidad, territorio, mediación o transdisciplinariedad, y con su idea de un “museo anfibio”: un museo vivo, permeable y en diálogo constante entre colección, contexto y contemporaneidad. No es casual que muchas de las piezas dialoguen con saberes tradicionales y recuperen materiales, técnicas y obras de la propia colección delIVAM para volver a pensar el presente desde otros ritmos y otras formas de conocimiento.
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