Un don que se convierte en pesadilla en 'Arca', la nueva novela de Ricardo Menéndez Salmón
- Arca redefine la novela de fantasmas, con elementos de la novela negra y el fantástico
- El escritor Ricardo Menéndez Salmón presenta a un protagonista con un don que emplea para hacer el bien
En la literatura, la música, el arte o el cine existen una serie de creadores que indagan qué es el ser humano y en qué puede llegar a convertirse, en un trayecto que va de la esperanza al desconsuelo: Wagner, Mahler, Dostoyevski, Bergman, Kafka, Lispector, Beckett, Le Guin, Orwell. La nueva novela de Ricardo Menéndez Salmón, Arca (Seix Barral), presenta al lector a un protagonista que tiene un don extraordinario: puede ver lo que ha sucedido en el pasado con apenas tocar un objeto. Esa habilidad lo ha convertido en alguien muy valioso para la ley, que ha recurrido a sus servicios para resolver los crímenes más complejos. Pero tiene una contrapartida: a veces es contactado por empresas siniestras.
Gracias a su particular talento, el fondo de inversión Hägen-Schulz contrata al protagonista para investigar la desaparición de uno de sus empleados en Ca’ Barbarigo, un palacio de Venecia construido en 1550 que se distingue por sus mosaicos exteriores, inspirados en la fachada de la Basílica de San Marco. El pasado de esa edificación arrastra toda clase de historias: amores, traiciones, asesinatos, venganzas y abandonos. Mientras el protagonista intenta descifrar la relación entre los secretos que guarda el palazzo con la extraña desaparición, Venecia se enfrenta a un cataclismo inédito que parece anunciar el fin de los tiempos.
La deriva moral de Europa
Venecia y el mundo entero se enfrentan lo que los medios han llamado la Gran Conmoción. Ese fenómeno apocalíptico, caracterizado por la subida de las aguas y la presencia de androides, parece anunciar el fin de los tiempos. Conforme el narrador descubre más y más secretos del palacio, inicia una conversación con los fantasmas y las memorias ancladas en sus paredes. El espacio doméstico es un elemento clave de Arca, y también resulta importante en otras novelas de Menéndez Salmón.
Los lugares donde hemos amado son paisajes que llevamos siempre con nosotros
«Las casas guardan memoria de sus vivencias», cuenta el escritor en su entrevista con Página Dos. «Dejan una especie de eco de lo que ha sucedido en ellas, como una piedra que uno arroja en un estanque. En un momento de la novela se dice que las casas nunca suceden en vano. Los lugares donde hemos vivido, los lugares donde hemos amado, padecido y soñado, son paisajes que llevamos siempre con nosotros. Y, cuando volvemos a ellos, tienen la capacidad de evocarnos tiempos pasados», concluye Salmón. Mariana Enríquez, Alice Munro, Shirley Jackson, Mark Z. Danielewski, Julio Cortázar o Elena Garro también exploraron las fuerzas invisibles en el espacio doméstico, su memoria y opresión.
Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) redefine con Arca (Seix Barral) la novela de fantasmas con elementos del género negro y el fantástico, hasta convertirla en una meditación a propósito del destino de Europa, y pone de manifiesto el poder de la ficción como lugar desde el que pensar una época. El escritor ubica la ficción en Venecia, una ciudad símbolo perfecto de un continente a la deriva. Además de novela negra, Salmón también ha tanteado géneros como la literatura de viajes o los libros de relatos; ha escrito también la premiada Trilogía del Mal (La ofensa, Derrumbe, El corrector) y otras novelas como Medusa, El Sistema o No entres dócilmente en esa noche quieta. Su obra ha sido traducida al alemán, catalán, francés, holandés, italiano, portugués y turco.
Página Dos
