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'Eugenio, blanco o negro', el documental sobre el humorista y Conchita, la mujer que convirtió al joyero en 'joya'

El humorista Eugenio

De boca a orella - Tertúlia: EugenioDE BOCA A ORELLA - RTVE.es

Eugenio fue mucho más que el hombre de luto riguroso, semblante serio, eternas gafas oscuras, barba, cigarrillo y whisky que hizo reír a generaciones. Su humor inteligente, su premeditado tempo lleno de silencios que llevaban al público a la carcajada nerviosa, incluso antes de haber comenzado su actuación, eran parte del ADN del espectáculo. Enigmático, mal estudiante, místico, aprendiz de joyero, surrealista, un genio del humor inteligente con una puesta en escena sencilla y un repertorio formado por más de 50.000 chistes.

La morena más guapa de Sierra Morena

Quienes conocieron de cerca a Eugenio y Conchita, siempre dijeron que ella era el alma que llevó al humorista a los escenarios. La mujer que le marcó el camino, transformando al artesano en artista. "La morena más guapa de Sierra Morena", le dijo Eugenio al verla por primera vez. Sus hijos la recuerdan como única, inteligente y alegre. Fue ella, y no el comediante, el motor que encendió la chispa.

Nunca cruzar la calle para comprar un paquete de Ducados había sido tan decisivo para el comienzo de una historia de amor y el final de otra. Eugenio Jofra Bafalluy tenía 24 años y fecha de boda con su novia de entonces, cuando quedó prendado de la belleza de Conchita. Ella tocaba su guitarra y cantaba en un bar cercano a su casa. Era la primavera de 1965. La joven, dos años mayor que él, había llegado hacía a poco a Barcelona desde Huelva, para trabajar como delineante, pero su pasión era la música. Eugenio se acercó a preguntar su nombre, Concepción Alcaide. Casi en aquel momento comenzó su noviazgo, con la anulación de una boda y la celebración de otra, dos años más tarde, esta sí, entre Eugenio y Conchita.

La pareja formó un dúo musical: Els dos. Ella cantaba y él la acompañaba con la voz y la guitarra

La pareja formó un dúo musical: Els dos. Ella cantaba y él la acompañaba con la voz y la guitarra

Ahora son "Els dos"

Su hijo, Gerard Jofra, el primero que tuvo el matrimonio, rememora su historia de amor en el Imprescindibles sobre la figura de su padre y su madre. Ella fue clave para que su padre dejara su trabajo y decidiese apostar por el mundo del espectáculo. “La artista era mi madre. Cuando se conocieron, mi padre era joyero y ni se le había pasado por la cabeza subirse a un escenario”, explica.

La pareja formó un dúo musical: Els dos. Ella cantaba y él la acompañaba con la voz y la guitarra. Empezaron a girar por salas y pubs de Barcelona, se popularizaron y se hicieron un hueco en la llamada nueva canción catalana. Pero su boom mediático llegaría con su participación en 1970, en el Festival de la Canción de Eurovisión. Esta actuación supuso un trampolín para la pareja, pero su repertorio musical era demasiado corto para rellenar una actuación completa. Fue entonces cuando le sugieren rellenar el tiempo, entre canción y canción, con algún pequeño chiste.

La propuesta encantó al público. La gente empezó a hacer cola a la puerta de los pubs donde actuaban, no para oírlos cantar, sino para escuchar sus chistes. Ya para 1972, Conchita comprende que debe ceder el escenario a su marido. Lo que había sido cosas de dos, de repente se transformó en el éxito de uno solo. El humor de Eugenio lo llenó todo hasta convertirse en un fenómeno de masas.

“El humor tiene que salir en momentos trágicos”

Mientras Eugenio triunfaba con sus chistes por todo el país, a Conchita le detectan cáncer de mama. “En aquellos momentos me sentí indefenso. Sabía que estaba con una persona que un día u otro tenía que desaparecer”, dice Eugenio en el documental. El tema se trató con secretismo dentro de la familia, sus hijos, pequeños aún, desconocieron lo que estaba sucediendo hasta casi el momento de su muerte. “También entiendo a mi padre, esas fugas, el no estar presente, en realidad estaba roto de dolor”, cuenta Gerard.

Conchita tenía dos años más que Eugenio

Conchita tenía dos años más que Eugenio

Cuando parecía que se había curado una recaída termina con la vida de Conchita el 11 de mayo de 1980, el mismo día de la comunión de su hijo. Eugenio tenía entonces 38 años. Sus hijos, 11 y 8. El mismo día en que entierran a su mujer, Eugenio tenía apalabrada una actuación en Valencia. El humorista cogió su coche y se fue. “Tuvo la sangre fría de subir a un escenario y dedicarle la actuación a mi madre. El subir a un escenario era el antídoto para mi padre, pero parece lógico pensar que la gente se preguntara que hacía ahí arriba ese hombre”, explica Gerard.

Sus hijos confiesan que su padre nunca superó la muerte de Conchita. Durante años llevó su DNI en la cartera y su alianza de boda colgada de la cadena con esa cruz que no se quitó jamás. Cuentan sus hijos que su padre murió de pena, habiendo amado mucho a su mujer, pero consciente de sus errores. La de su padre es una historia de amor por encima de todo, cuenta Gerard Jofra en su libro Eugenio, libro que sirvió de inspiración a David Trueba para la película sobre la vida del humorista, Saben aquell.

Tras los focos

ImprescindiblesImprescindibles - Eugenio, blanco o negro

Siempre impasible, vestido de negro, escondido tras unas gafas oscuras y el humo de su cigarrillo, dejó una importante huella en millones de personas.

Imprescindibles - Eugenio, blanco o negrortve play

El documental Eugenio, blanco o negro reconstruye un puzle oculto. ¿Qué se escondía detrás de los focos y el éxito profesional? Eugenio no se recuperó de la muerte de Conchita a pesar de su popularidad, de intentar rehacer su vida con otras parejas y de buscar otros caminos para encontrarse a si mismo. Descubre las luces y las sombras del mítico humorista en Imprescindibles. También puedes ver su legado del humor en Un genio llamado Eugenio en RTVE Play.