Cicerón ha sido el pensador latino más influyente durante siglos: fue el responsable de la creación de la lengua filosófica en latín, el pensador que inspiró a Agustín de Hipona a dedicarse a la filosofía y cuando Petrarca descubrió sus cartas comenzó el Renacimiento. Este político, orador y abogado romano deja un legado histórico innegable y además salvó a la República romana de una conspiración.
Y aquí viene la paradoja, explica Daniel Tubau en "Skepsis, atrévete a dudar", porque para lograrlo tuvo que demostrar el conspirador, que se llamaba Catilina, quería hacerse con el poder de la República. La paradoja es que Cicerón afirmaba que era verdad que Catilina era un conspirador, pero al mismo tiempo, resulta que él era escéptico. Y se supone -relata Tubau- que los escépticos ni afirman ni niegan nada. Te contamos por qué Cicerón, que conocía todas las escuelas de filosofía griegas, elige la de los académicos escépticos. Este pensador convencía con la palabra y aseguraba lo siguiente: "conviene no mostrarnos nunca absolutamente dogmáticos". Nuestro colaborador nos habla de sus "Cuestiones académicas", de las que conservamos muy poco. Estamos ante la figura de un orador brillante que tuvo el peor de los finales.
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