En nuestro recorrido por la filosofía presocrática hemos visto cómo los pensadores pluralistas sostenían una onología basada no en una sola sustancia, sino en una multiplicidad de elementos. En este caso, David Hernández de la Fuente aborda en "Retorno a Mileto" la figura de Anaxágoras, un filósofo a camino entre Empédocles, el inspirador de las cuatro raíces movidas entre amor y odio, y Demócrito, el atomista más reconocido. Anaxágoras se asemeja en algunos postulados a los atomistas dado que su doctrina establece una multitud de partículas que se pueden hallar en todos los cuerpos.
Amigo de Pericles, se cuenta que este filósofo sufrió un proceso judicial por impiedad similar al padecido por Sócrates porque se pensaba que sus ideas iban contra los dioses tradicionales. Anaxágoras considera nacimiento y muerte como unión y separación de unas partículas eternas en las que están todas las sustancias, llamadas “homeomerías” por Aristóteles, con predominio de una en particular.
Toda su cosmología, explica De la Fuente, será una especie de ciclo. Hay un embrión minúsculo de todo en todo: todo está a la vez en todas partes. Hay semillas de las cosas en las propias cosas en este universo eterno que permiten explicar bien la multiplicidad de entes, el movimiento, el cambio y la permutación incesante.
Supera con esto el pensamiento de Empédocles, otro pluralista presocrático cuyo pensamiento explicamos en varios capítulos como este que te proponemos escuchar de nuevo este capítulo (pulsa sobre Empédocles)