El estudio de restos humanos de las cuevas granadinas de Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas demuestra que el canibalismo se produjo en distintos momentos y contextos sociales
La península ibérica alberga algunas de las evidencias de canibalismo más antiguas en la historia de la humanidad. Los fósiles de Homo antecesor de 800.000 años hallados en Atapuerca muestran marcas de cortes y fracturas para extraer el tuétano. También se han documentado restos de neandertales en la cueva asturiana del Sidrón y de sapiens en el yacimiento alicantino de Santa Maira. Ahora, un estudio internacional coliderado por un equipo del CSIC y del IPHES-CERCA ha documentado que el canibalismo en el sur de la Península Ibérica fue una práctica recurrente en el Neolítico. En Más cerca" (Radio 5) hemos hablado con Antonio Rodríguez Hidalgo, investigador del CSIC en el Instituto de Arqueología de Mérida y uno de los autores del trabajo.