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La industria del videojuego se tambalea por el avance imparable de la IA

  • Los modelos más recientes de OpenAI y Claude permiten a los aficionados hacer mezclas imposibles de videojuegos
  • Los grandes estudios aceleran la producción de sus próximos proyectos, que ponen en manos de la inteligencia artificial
Recreación en 3D de bloques del videojuego Tetris
Recreación en 3D de bloques del videojuego Tetris Haag + Kropp GbR Haag + Kropp GbR
Manuel González
Manuel González

El fontanero Mario se ha mudado del Reino Champiñón a los escenarios del videojuego Dark Souls. En pleno campo de batalla, un skater hace piruetas imposibles. El universo de ladrillos de Minecraft da el salto al mundo de Elden Ring. Desde hace unas semanas, pululan por internet vídeos de usuarios que han logrado, usando la IA, fusionar juegos de lo más dispares. Son pequeñas demos que juntan ideas a priori incompatibles. La creatividad se ha disparado y eso ha acelerado los planes de los grandes estudios por implementar la IA generativa en sus próximas creaciones. Y es que parece que el que no corre, vuela. En el último Steam Next Fest (festival online organizado por Steam, la plataforma de venta de juegos digitales más importante del mundo), de las 7.145 demos presentadas esta temporada, un 36% (2.595) ha usado la inteligencia artificial generativa durante el proceso de producción. La cifra se ha disparado respecto a anteriores eventos.

No deja de ser sorprendente cómo la voz de creadores a la altura de Yuji Horii, uno de los padres de Dragon Quest, ha manifestado su asombro al diseñar en menos de una hora una aventura de corte detectivesco. Interrogation Room Komiya se creó en tan solo 30 minutos usando inteligencia artificial. Un experimento muy sencillo donde hay que interrogar a un sospechoso y encontrar contradicciones. El japonés recordaba que para hacer algunos de sus primeros videojuegos tuvo que escribir, dibujar y programar él solo, pero “ahora basta con dar instrucciones a la IA para crear por tu cuenta un juego bastante decente”, escribía en la red social X.

Una tendencia que ha despertado interés

Estos remixes de juegos imposibles no han dejado indiferentes a las empresas de videojuegos. La máxima responsable de Xbox, sin nombrar el término inteligencia artificial, anunciaba un nuevo laboratorio de investigación dentro de la división de videojuegos de Microsoft, Xbox Labs. En un comunicado algo vago, adelantaba que un pequeño equipo de desarrolladores, ingenieros y científicos va a explorar cómo llevar videojuegos a dispositivos para los que nunca fueron pensados, recuperar títulos antiguos y facilitar la creación a los jugadores, que den lugar a nuevas experiencias. Lo que es capaz de crear actualmente la comunidad gracias a la IA cuestiona el modelo de negocio actual, donde hay unas máquinas vinculadas a unos juegos. “Son resultados inequívocamente buenos para los jugadores cuando cuestionan nuestra forma de hacer negocio”, asegura la consejera delegada. La labor de ese inminente laboratorio es la de convertir esas nuevas posibilidades en herramientas y vivencias al alcance de cualquiera.

Paralelamente, Google también ha lanzado Playground. Es una plataforma experimental para crear experiencias jugables mediante instrucciones escritas. De momento, está disponible en Estados Unidos. Es como una red social donde los usuarios comparten sus creaciones interactivas. Por su parte, la empresa Unity, conocida por tener uno de los motores gráficos más usados, ha empezado el periodo de pruebas de Spark, pensada para hacer videojuegos más complejos y de mayor calidad visual, siguiendo simplemente órdenes por escrito, sin necesidad de conocimientos profundos. Ambas iniciativas dejan atrás la idea de programar desde cero. Los resultados, por ahora, no dejan de ser una mera versión preliminar, donde aún hay que pulir temas como los controles o ajustar las reglas y mecánicas de juego. A pesar de esos elementos que hay que mejorar, es el principio de lo que está por venir.

Los grandes del videojuego apuestan por la IA

Coincidencia en el tiempo o no, las noticias sobre el uso de la IA en la industria del videojuego han continuado sucediéndose. Tim Sweeney, fundador de Epic Games —creadores de Fortnite y del motor gráfico Unreal—, ha decidido que era el momento de dar el salto. “El objetivo no es hacer lo mismo con menos personas, sino permitir que todos aquí creen más y mejores cosas”, afirmaba públicamente. Un movimiento que incluye dejar atrás picar código. Días después presentaba una versión primigenia de la pantalla de inicio de su tienda digital de juegos, Epic Store, creada con la ayuda de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la compañía ha retrasado la producción del videojuego que estaban creando con personajes de Marvel y Star Wars. Un juego de disparos que finalmente centrará su producción en el uso de herramientas de IA generativa, incluyendo el apartado artístico y dejando en manos de los profesionales la supervisión final del trabajo, según ha declarado Jake Jones, director de comunicación de la marca.

Por su parte, otro de los gigantes del videojuego, Ubisoft —conocido por videojuegos como Assassin's Creed y Just Dance— ha solicitado el registro europeo de la marca Motherbrain. La petición incluye aplicaciones de IA para desarrollar videojuegos, generar contenidos y simular conversaciones. Los documentos dejan entrever que lo primordial es proteger la marca, ya que no se detalla en qué proyectos se utilizará. No es la primera vez que la empresa francesa titubea con la inteligencia artificial. En 2025, presentó Teammates, un experimento en el que avatares reaccionan a órdenes de voz del jugador. Previamente, también había mostrado un sistema de interacción con personajes virtuales usando lenguaje natural. Y si nos vamos más atrás en el tiempo, ha sido pionera en el uso de la inteligencia artificial para detectar automáticamente fallos en sus videojuegos. La compañía creadora de Rayman se caracteriza por no tenerle miedo a los avances tecnológicos, aunque corra el riesgo de que no vayan a más. De hecho, fue de las primeras en subirse al mundo de los NFTs y los activos digitales, ya en el olvido.

Corporaciones como Capcom (creadores de franquicias como Street Fighter y Resident Evil) y Konami (Castlevania y Silent Hill, entre otros) también han manifestado en sus informes anuales que ya están preparados para una nueva era donde la IA generativa jugará un papel crucial en el proceso creativo del videojuego.

La compañía de tarjetas gráficas Nvidia, número uno mundial en la fabricación de chips de inteligencia artificial, ha lanzado este año la tecnología DLSS 5, una especie de filtro ultrarrealista que da a los videojuegos un aspecto más cinematográfico. Se estrenó con la nueva entrega de NBA2K 2027, pero los usuarios no han tardado en extraer ese archivo del juego e instalarlo de forma no oficial en otros títulos. Personajes con rasgos más marcados, iluminación natural o entornos indistinguibles de una localización real son algunos de los detalles que se pueden apreciar al aplicar el efecto. Hay quienes critican este filtro por pretender simular la realidad y que el resultado final a veces es tan exagerado que la inteligencia artificial se inventa gráficos o píxeles que no estaban en el original. Una tecnología que solo corre en las gráficas de Nvidia y que empezaremos a verla en más videojuegos en los próximos meses.

Copiar un videojuego antes de su estreno

A la avalancha de movimientos hacia la inteligencia artificial de la industria del videojuego hay que sumar el temor a ser copiado antes de que un título se estrene. Basta con publicar un simple vídeo en redes sociales para que alguien ponga a trabajar un modelo de IA y, mediante ingeniería inversa, lo clone. Es el colmo de la piratería, ser copiado antes de llegar al mercado. Le pasó a Freya Holmér, que subió a X una demo de una variante del Tetris en la que estaba trabajando. “Esto se puede convertir en un videojuego para mañana”, comentó un usuario. A las cuatro horas y media subía una copia burda, declarando que “alguien mostró el diseño de un Tetris giratorio. Sabiendo cómo funciona la IA y esas cosas, pensé: probablemente haga algo interesante. Y aquí está”. La autora del juego original llegó a detectar cuatro clones más de su prototipo.

El caso de Freya no es aislado. Find the Needle se hizo viral a las pocas horas de mostrar su autor un pequeño clip de vídeo. El objetivo de este juego es encontrar una aguja en un pajar. El jugador tiene que averiguar dónde está entre 6 millones de briznas de heno. Una vez más, a las pocas horas de mostrar el vídeo, diferentes usuarios ya habían echado mano de la IA generativa para copiar la idea de Nas Nakarus.

La historia de Freya y Nas era poco habitual hace unos meses, pero ahora quien quiera compartir un vídeo de su próximo videojuego se arriesga a que alguien la copie. La IA generativa ha inaugurado un temor que antes no existía. Algunos desarrolladores suelen publicar una demo gratuita antes del lanzamiento definitivo para captar a futuros jugadores. Lo que hasta ahora servía de escaparate para enganchar, se ha vuelto un libro abierto para los más avispados. El estudio Alliance Arts decidió, a mediados de octubre, que la demo de Drunken Goddess Reflux sería mediante invitación por miedo a que alguien pueda replicar el juego usando inteligencia artificial generativa.

Dar marcha atrás para evitar los plagios

Entre los creadores no se ha hecho esperar la voz de alarma. La empresa valenciana Digital Sun tenía previsto lanzar una versión de prueba de Revamp, pero tras pensarlo mejor, ha anunciado que “estrenar una demo pública podría ser muy arriesgado cuando aún quedan muchos meses para su lanzamiento”. Otros han llegado a declarar que “es bastante obvio que la industria está a punto de implosionar. Sin embargo, tenía bastante fe en que podría terminar y lanzar mi último juego. Por lo que veo, no sé si tendrá mucho sentido”. Son palabras en redes sociales de Víctor Justo Dacruz (@ViJuDa), que reconoce no sentirse preparado para esa “sensación constante de competición agotadora” cuando se encuentra ultimando Super Woden GP 3, su videojuego más ambicioso como desarrollador solitario.

Que el desarrollo de videojuegos caiga en manos de la IA generativa ha provocado una tormenta de opiniones contrapuestas en el sector. Mientras los grandes se agarran a las virtudes del avance tecnológico para seguir creando grandes producciones en menos tiempo, otros cuestionan la fiabilidad de automatizar procesos que lleva muchos años aprender y dominar. Las herramientas de inteligencia artificial prometen acortar la distancia entre una idea y la pantalla, pero, al mismo tiempo, pueden dejar atrás a quienes quieran iniciarse en uno de los oficios creativos más complejos que existen, como es la producción de un videojuego.