Borja González publica 'La reina de otoño': "Una influencia obvia en este libro es 'El Mago de Oz'"
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Tras la trilogía Las tres noches (Reservoir Books), con cuyo segundo título, Grito Nocturno, consiguió el Premio Nacional de Cómic 2023, Borja González (Badajoz, 1982), presenta su nuevo libro La reina de otoño (Reservoir Books), una historia de fantasía y aventuras protagonizada por Lin, una loba blanca de espíritu noble y Olaf, un cerdito mudo de dos patas, que rescatarán a una joven y engreída princesa aficionada a contar cuentos. Los tres viajarán por un paisaje laberíntico repleto de páramos, ruinas y bosques en busca de la temible Reina de Otoño.
"En mis libros anteriores -nos cuenta Borja-, cerraba un ciclo sobre todo temático. Cuando trabajo necesito estar en un estado de ánimo como muy concreto, es decir, para para El pájaro de la serpiente, que tenía este punto de folk horror, leí una literatura muy concreta, veía unas películas muy concretas... Ese tipo de trabajo me resultó agotador. Y cuando terminé estos libros no solo había cerrado los temas, sino que necesitaba parar de esa manera de trabajar. Así que decidí que mi siguiente libro iba a ser de aventuras, una cosa ligerita para todos los públicos. Pensé que iba a ser mi trabajo más fácil porque iba a dibujar las cosas que me gustan: bosques, chicas con vestidos... Pero terminó siendo, por mucho, mi libro más difícil, en el que más he tardado. Probablemente el doble que los demás".
"Y es que -añade Boja-, lo que hice fue escribir, no toda la historia, pero sí todo lo que iba a ocurrir. Sabía perfectamente cómo iba a terminar el cómic y todo lo que tenía que hacer para que el guion funcionase. Y nunca he trabajado así. Por eso, ceñirme a un guion me resultó mucho más difícil que la manera que yo tenía de trabajar, que es como más improvisada, un poco más impulsiva. El tema de las rimas, por ejemplo: También el intentar que los personajes evolucionen. Es un viaje y el viaje tiene que llegar a un punto. Entonces todo lo que haces en el guion tiene que llevarte a ese punto. No estaba acostumbrado a eso y el libro se me hizo muy difícil".
Páginas de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
"El cómic se parece a la música
Y en cuanto a por qué el cómic tiene más de cuento de hadas que los anteriores, Borja asegura: "Yo quería hacer un libro para para mi ahijada, Alma, a quien le dediqué The Black holes cuanto tenía dos años. En este tiempo ella ha ido leyendo mis libros, pero no creo que los entendiera, porque no eran para su edad. Pero me di cuenta de que era imposible, porque cuando son niños, cada día cambian. Y eso me dio un poco la clave de hacer un libro sobre el paso del tiempo, de cómo a veces pestañeas y físicamente cambiamos. De como de repente la gente que hay a nuestro alrededor nos parece completamente distinta, pero es imposible saber si han sido ellos los que han cambiado o hemos sido nosotros. ¿Cómo cambia el entorno? ¿Cómo la gente desaparece de un día para otro? Ese proceso de cambio físico, espiritual incluso, o de cómo cambia la manera en la que vemos a los demás, es lo que quería contar en el libro. Me parecía como lo más honesto si quería hacer un libro para una niña. Empecé a hacerlo cuando Alma tenía nueve años y ahora, que tiene 12, cambia de una semana a otra".
Pero, aunque sea un libro más accesible que los anteriores, también mantiene ese aspecto onírico. "He hecho un esfuerzo importante por la legibilidad -nos confiesa Borja-. Que quede muy claro que está pasando y hacia dónde te quiero llevar. Y aunque el libro tenga ese punto más onírico o un poco más abierto en los detalles, creo que tiene una historia más sencilla. Porque no quería hacer otro libro que Alma me dijera que tampoco lo había entendido".
Borja remarca que el libro es sobre el paso del tiempo: "Yo siempre digo que, para mí, el cómic no se parece en nada a una novela. Se parece más a la música. Para mí el cómic es una cuestión de ritmo y en este libro tenía que ser todo vertiginoso, muy vertiginoso. Que los personajes no paren de hablar ni de avanzar. Y que cuando quieras darte cuenta, el cómic ha terminado y en muy poco tiempo te lo has leído. La vida es así, a veces pestañeas, sobre todo cuando te vas haciendo mayor, y piensas que no pueden haber pasado tres años desde un momento que estás recordando. Pero es así. Yo quería trasladar al cómic esa idea de que pasan un montón de cosas en muy poco tiempo. Y a nivel de narración gráfica, fue lo más difícil de llevar a cabo".
Páginas de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
"Una influencia obvia es 'El Mago de Oz''
Es inevitable que esos personajes que buscan a la Reina del Otoño no nos recuerden a Dorothy y sus amigos, de El Mago de Oz. "Es una influencia obvia -nos confiesa Borja-. Sobre todo por el viaje, por los compañeros fantásticos y por la decepción a la hora de encontrar al mago. El Mago de Oz se basa en eso, en que cuando encuentras al mago es un imbécil. Aquí es otra cosa. Pero también es decepcionante. La película de El Mago de Oz, la clásica de 1939, me impactó muchísimo. Y me daba pánico cuando era pequeño. Y yo quería mantener ese punto de que diera un poco de miedo. Creo que la mayor diferencia de este libro con los anteriores es el terror. Yo siempre digo que a mí me ha influenciado mucho el terror. Y aunque mis libros anteriores no son de terror, sí que hay una cierta inquietud, algo de fondo que da mal rollo. Aquí creo que no lo hay porque es más directo. Por ejemplo, el cambio que se produce en los animales. Ahí hay un punto inquietante, como el miedo que podía causar en un niño La historia interminable, Momo, El Mago de Oz o Alicia en el País de las Maravillas. Alicia puede ser terrorífico para un niño. Todo eso esta ahí, al igual que películas como Dentro del laberinto, que vi millones de veces".
Además de los bosques y las ruinas de sus historias, en esta historia cobran mucho protagonismo las puertas: "La idea era que a cada paso que dieran los personajes todo cambiase, aunque a veces, no tuviéramos muy claro qué es lo que ha cambiado. A veces los cambios son literales, es decir, físicos. Y lo ves en seguida, nadie tiene que explicarte nada. que lo vieras. Pero otras no. Si te fijas, hay muchas veces que cruzan puertas y aparentemente no ha cambiado nada, pero sí cambia porque los personajes han ido cambiando. Es decir, no son iguales cuando empieza la historia que cuando terminan. Lo de las puertas era una manera de explicar gráficamente ese cambio abrupto. Narrativamente me resultaba mucho más fácil sencillamente abrir una puerta y hacer un cambio argumental tan fuerte como yo quisiera. De hecho, en un principio el cómic no transcurría en un bosque sino en una torre. Pero era mucho más complicado de hacer y estéticamente no me funcionaba igual".
Los protagonistas
En cuanto a los protagonistas, Borja nos comenta: "La loba Lin me hace mucha gracia porque se parece un poco a mí, en el sentido de que es aventurera de boquilla, porque en el fondo es terriblemente práctica e incluso asustadiza. Duda en cruzar una puerta porque probablemente hay algo estupendo, pero también podría haber una bruja. Y es verdad, siempre puede haber una bruja detrás de una puerta".
"Por contraposición -añade el dibujante-, la princesa de todas las cosas tenía que ser todo lo contrario: inconsciente, caprichosa... Siempre me gusta construir los personajes de manera que los diálogos tengan chispa, que funcionen. Y esa contraposición entre ambos personajes funciona muy bien. Ha sido muy fácil escribir los diálogos entre ellos".
Una princesa que es la encargada de contar historias dentro de la trama principal. "Si, la idea de los cuentos también está presente aquí, como en todos mis libros. Porque al final yo creo que se trata de cómo nos contamos las cosas. Es decir, el tiempo pasa y lo único que podemos hacer es hablar de lo que pasó o hablar de lo que pasará. Es muy difícil hablar de lo que está pasando. Lo que está pasando en el presente es inaprensible. Podemos hablar de lo que pasó o de lo que pasará. Por eso, la princesa tiende a fantasear con el pasado, a inventárselo incluso. Y a fantasear también con el futuro en función de lo que le apetece, porque es caprichosa. En todos mis cómics hay una chica que sus fantasías son tan fuertes que a veces puede llegar a pisar a los demás. Y aquí, ese nivel de fantasía por parte de la princesa choca con ese punto más pragmático de Lin. Pero es ella la que va contando toda la historia. Al final es su historia y todo depende de cómo quieras contar tu historia, no de lo que has vivido".
"Y para el cerdito Olaf -concluye-, usé la personalidad de mis gatos. De hecho, uno de mis gatos se llama Olaf. A veces lo miras y te da la sensación de que no hay absolutamente nada ahí dentro. Yo quería trasladar un poco eso al personaje. El hecho de que sea mudo y solo tenga patas, de que no tenga brazos, es como para indicar que solo puede andar y comer, es lo único que puede hacer".
Página de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
La loba y el cerdito tienen ojos
Ya estamos acostumbrados a los personajes sin ojos, nariz ni boda de Borja González. pero aquí los animales Lin y Olaf) si los tienen. E incluso hay un personaje del que solo vemos su ojo. "Con el tiempo me he ido dando cuenta de que, como mis personajes no tienen rostro, dibujar ojos en algún punto genera sensaciones extrañas. Es decir, es pasar de la nada al todo. En el caso de los animales les puse uno puntitos como ojos porque era la única forma de que funcionaran. Intenté dibujarlos sin ojos, pero no funcionaban, no transmitían nada".
"Y luego -añade-, está ese otro personaje que es un ojo. Ya había otros ojos muy importante en El pájaro de la serpiente y en Grito nocturno y creo que funcionan como contraposición a las protagonistas. Un ojo abierto de par en par, sobre todo con una expresión concreta o incluso llorando, te transmite que la persona a la que pertenece ese ojo sabe algo, lo que sea, y por eso llora, por eso mira de una manera determinada. El ojo que aparece aquí, ese personaje, la señora de las lágrimas. no tenemos ni idea de lo que se le pasa por la cabeza. Solo es un ojo que llora, pero algo sabe que no saben el resto de los personajes. Al final se trata de generar esos contrastes".
Como en todas a sus obras la naturaleza, esos bosques de cuento también son protagonistas de la historia. "Los bosques me permiten dibujar ese mundo cambiante de los los troncos de los árboles moviéndose como si fuesen tentáculos, más que como si fuese madera rígida. Aquí esas ramas tenían que ser un personaje más del libro y tenían que tener un punto amenazador. Por eso lo he llenado todo de espinas. Los troncos y las ramas parecen garras. Era una forma de transmitir visualmente el peligro del viaje. Además, me encanta dibujar bosques".
Página de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
Una mezcla de cómic e ilustración
Este cómic también tiene mucho de libro ilustrado, ya que las dobles páginas están concebidas como un todo. "Para mí eso es fundamental -asegura Borja-. Yo doy clases de cómics en Badajoz e insisto mucho en eso. Sé que hay autores, como Jaime Hernández, que es probablemente mi dibujante favorito, que escribe el guion y luego lo va trasladando a cada una de las viñetas sin pensar en la página de al lado. Pero para mí la doble página es una unidad en sí misma. Es como un principio, nudo y desenlace. La primera viñeta de la primera página es el inicio y la última viñeta de la segunda página es el final. Luego continuará, pero mis páginas tienen que tener esa pauta. Siempre hago el diseño de dos páginas. Eso me permite, cuando hago una ilustración, pues pensar más en doble página".
"Sí que es cierto que en La reina de otoño hay mucho de eso, porque parte de la influencia es el cuento ilustrado, pero también ilustradores, como Arthur Rackham, que siempre han sido una gran influencia para mí. Y estas dobles páginas me permiten plasmar esa parte del viaje y esos silencias de cuando los personajes solo se están desplazando. He disfrutado mucho diseñando esas dobles páginas".
Páginas de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
En cuanto a si su tan reconocible estilo es ya el que buscaba, Borja nos comenta: "Lo vas perfilando poco a poco. Volviendo a Jamie Hernández, alguien podría decir que su dibujo mucho más sencillo que hace unos años, pero desde luego no es peor. Ha seguido un proceso de síntesis. En cuanto a mí, creo que cada vez tengo más recursos en el sentido de tengo más claro cuando me puedo explayar en un dibujo con mucho detalle y cuando puedo ir a lo más sintético. Yo diría que mi estilo sigue siendo el mismo, pero lo controlo más. Creo que esa es la palabra, un mayor control, digamos, de las herramientas que tengo".
"Estoy muy contento de cómo he llegado a ese estilo, porque ha sido un proceso muy largo, que no ha acabado todavía, pero cada día lo tengo más controlado. Sí que es cierto que probablemente el punto negativo es que cada libro que hago hace que para mí invalide los anteriores a un nivel visual. Es una mejor versión de los anteriores. Solo veo las cosas que he decidido cambiar y que ya nunca hubiera hecho igual. Por ejemplo, hace nada estaba promocionando El pájaro de la serpiente, que para mí era como una corrección de todo lo que había hecho mal en Grito nocturno. Y ahora me pasa lo mismo con el pájaro. No puedo evitar ver los libros anteriores como cosas a corregir".
Páginas de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
Viendo sus dibujos no podemos evitar pensar que serían ideales para una película de animación. "Me lo han planteado en videojuego, en animación e Incluso en cine -nos confiesa Borja-. A mí me resultaría más interesante ver algunos de mis libros con actores reales. Pero sobre todo por lo distinto que sería. Pero cuando me han propuesto cosas de adaptación y demás, como que no me apetece participar. Es decir, yo veo a mis personajes, entiendo mis personajes, el diseño de mis personajes, el estilo visual que tengo... Todo eso lo veo en cómic. Entonces, creo que si se quisiera adaptar a animación lo tendría que hacer otra persona y meter sus propias cosas. Creo que podría quedar una cosa bonita, pero que lo haga otro, porque yo ya lo hago en el cómic. Pero sí, me gustaría ver cómo alguien podría adaptar mi universo".
En cuanto a sus proyectos, Borja González nos explica: "Tengo varias ideas de por dónde podría ir mi siguiente libro, pero tengo que sentarme con el editor y ver por dónde tiramos. Porque también me apetece mucho volver a la autoedición, ya que a veces quiero hacer historias cortas y no tienen cabida en formato álbum. Así que creo que me gustaría alternar los libros para grandes editoriales con esos trabajos un poco más personales. Aunque es cierto que todos mis libros son muy personales porque me dejan hacer lo que quiera. Entonces, ahora mismo tengo varios proyectos y quiero ver cuál encaja en Reservoir Books y cual puedo hacer yo por mi cuenta. Porque quiero hacer ambos".
Portada de 'La reina de otoño' (Reservoir Books)
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