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Ricardo de Madrazo se reivindica con sus acuarelas y dibujos en el Museo del Prado

  • La exposición con la obra en papel del pintor se puede ver hasta el 17 de enero
  • Ricardo de Madrazo (1852-1917). Dibujos y acuarelas muestra los cuadernos del artista
Detalle de 'Ancianas con una niña sentadas a la puerta de una casa' de Ricardo de Madrazo
Detalle de 'Ancianas con una niña sentadas a la puerta de una casa' de Ricardo de Madrazo. Alberto Otero Herranz FOTO: Alberto Otero Herranz

Hijo, nieto, hermano y cuñado de pintores, el futuro profesional de Ricardo de Madrazo y Garreta parecía escrito desde su cuna. Ricardo creció en uno de los entornos artísticos más relevantes de la España del siglo XIX, bajo la influencia de su padre Federico de Madrazo y con la cercanía de Mariano Fortuny, casado con su hermana, y en cuyo taller empezó a trabajar de joven.

La sombra de su hermano Raimundo y de Fortuny fueron muy alargadas y contribuyeron a eclipsar su figura. Ahora el Museo del Prado recupera algunas de sus obras en papel más notables en la exposición Ricardo de Madrazo (1852-1917). Dibujos y acuarelas que puede verse en la sala 60 del edificio Villanueva hasta el 17 de enero.

Cultivó el óleo, el retrato, la ilustración, y experimentó con la fotografía, pero sus cuadernos y dibujos ofrecen el testimonio más directo de sus intereses, sus viajes y su evolución artística.

Autorretrato de Ricardo de Madrazo, hacia 1880

Autorretrato de Ricardo de Madrazo, hacia 1880. Nave Silvestre, Eduardo FOTO: Eduardo Nave Silvestre

Cuadernos de bocetos

Fechados entre 1867 y 1917, los cuadernos abarcan la totalidad de su carrera y reúnen apuntes realizados en Madrid, Roma, Nápoles, Granada, Toledo, Venecia, Tánger, Fez, Biarritz y Lequeitio. En sus páginas conviven estudios preparatorios, copias de grandes maestros, paisajes, vistas urbanas, modelos de estudio y escenas familiares y domésticas.

Los viajes constituyeron una fuente esencial para el trabajo de Ricardo de Madrazo. Las acuarelas realizadas durante sus estancias en Córdoba y Granada revelan su interés por la arquitectura islámica, el paisaje y los efectos de la luz. Obras como Mihrab de la Mezquita de Córdoba, Sala de los Abencerrajes, en la Alhambra de Granada o Árboles en la Cuesta del Rey Chico, Granada muestran su atención al detalle y su capacidad para trasladar al papel las variaciones cromáticas y lumínicas de estos espacios.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba, 1870

'Mihrab de la Mezquita de Córdoba', 1870, de Ricardo de Madrazo. Alberto Otero Herranz FOTO: Alberto Otero Herranz

El viaje al norte de África de 1877 amplió su repertorio con asuntos orientalistas. Los cuadernos conservan numerosos apuntes tomados en Tánger y Fez, algunos sirvieron posteriormente como punto de partida para otras composiciones o fueron reproducidos en revistas ilustradas.

Encuentros con otros artistas

Toledo y Venecia fueron también destinos frecuentes. Sus páginas recogen monumentos, interiores, escenas cotidianas y encuentros con otros artistas, como el representado en El pintor Meissonier en San Marcos de Venecia, realizado durante el viaje de 1882.

'El pintor Meissonier en San Marcos de Venecia' de Ricardo de Madrazo

'El pintor Meissonier en San Marcos de Venecia' de Ricardo de Madrazo. Alberto Otero Herranz Alberto Otero Herranz

La cercanía entre Ricardo de Madrazo y Mariano Fortuny permitió al primero conocer directamente el proceso creativo de su cuñado, trabajar con los mismos modelos y registrar aspectos de su vida cotidiana. Los cuadernos aportan así información sobre las estancias de Fortuny en Granada, entre 1870 y 1872, y en Portici, en 1874.

Algunos dibujos recogen modelos relacionados con obras como La Vicaría o Vendedor de tapices, mientras que otros muestran al artista en la playa de Portici, lugares compartidos y piezas empleadas en su taller. Entre ellos destaca Detalle del interior del estudio de Mariano Fortuny en Roma, realizado tras su muerte en 1874, que documenta la disposición del espacio y algunos de los objetos de su colección antes de las ventas póstumas.

Copista en el Prado

'Caballero anciano' (copia de El Greco) de 1873 de Ricardo de Madrazo

'Caballero anciano' (copia de El Greco) de 1873 de Ricardo de Madrazo

Desde finales del siglo XIX, Ricardo de Madrazo desarrolló una intensa actividad como copista, reproduciendo a la acuarela pinturas de grandes maestros, especialmente obras conservadas en el Museo del Prado. Esta práctica exigía interpretar mediante el dibujo y el color la factura, la composición y los efectos lumínicos de los originales.

Entre estas obras figura El bufón llamado don Juan de Austria, copia de Velázquez realizada hacia 1901, que refleja el dominio técnico alcanzado por el artista en su madurez. También se presentan cuatro copias parciales del techo del Salón del Trono del Palacio Real de Madrid pintado por Giambattista Tiepolo, en las que trasladó al papel la complejidad compositiva y cromática de la obra.

Salón del Trono del Palacio Real de Madrid (cuatro copias parciales de Tiepolo)

Salón del Trono del Palacio Real de Madrid (cuatro copias parciales de Tiepolo). Baztán Lacasa José MUSEO DEL PRADO

Los cuadernos completan esta faceta con estudios inspirados en Velázquez, Goya y el Greco. Lejos de constituir reproducciones mecánicas, estas copias revelan su capacidad para analizar y reinterpretar los recursos pictóricos de otros maestros.

Memoria familiar

La exposición permite acercarse también a la vertiente más personal de Ricardo de Madrazo. Sus cuadernos contienen retratos de familiares, escenas domésticas, animales, objetos cotidianos y recuerdos de los lugares en los que transcurrió su vida.

Realizados en muchos casos al margen de los encargos profesionales, estos apuntes muestran la función del dibujo como instrumento de observación y ayuda a la memoria.

'Porrón empleado por Mariano Fortuny en Cuaderno de Roma' de Ricardo de Madrazo

'Porrón empleado por Mariano Fortuny en Cuaderno de Roma' de Ricardo de Madrazo Otero Herranz, Alberto FOTO: Alberto Otero Herranz

Ricardo de Madrazo desempeñó, además, un papel fundamental en la conservación del legado familiar. Recibió de su padre una parte importante del archivo de los Madrazo y lo preservó íntegramente, haciendo posible su llegada hasta la actualidad.

La exposición es resultado de la política de adquisiciones del Museo del Prado entre 2006 y 2026, que ha permitido reunir 29 cuadernos de dibujo que permiten recorrer todas las etapas de su trayectoria y reconstruir sus desplazamientos, relaciones personales y procesos de trabajo. La selección incluye obras sobre papel, documentos y el autorretrato más antiguo conocido del artista, fechado hacia 1880 (ver arriba).

Ricardo de Madrazo (1852-1917). Dibujos y acuarelas expone obras inéditas, recupera la personalidad artística del miembro menos conocido de la familia Madrazo y amplía el conocimiento sobre el dibujo y la acuarela españoles de su tiempo.