Woody Allen, listo para romantizar Madrid: "Es una comedia en el mundo diplomático para la que esta ciudad era perfecta"
- El director comienza seis semanas de rodaje en Madrid y Aranjuez, con Alexi Wasser y Peter Vives
- "El mundo está en una fase muy difícil, me preocupa el auge del fascismo", dice el cineasta
"Amo las ciudades, no soy alguien que ame los países. Amo Nueva York, Londres, París o Barcelona y hago que formen parte de mis películas como personaje". Woody Allen, 90 años, movimientos lentos pero ágil en encarar y en evitar las preguntas, se presenta como un retratista urbano que cambia de escenario. Madrid pujó por su Allen y el 5 de octubre comienza el rodaje en 30 localizaciones de Madrid y Aranjuez de su película 51, de nuevo, como en Vicky Cristina Barcelona o Riskin’s Festival, con una producción mayoritariamente española.
¿Título? Inexistente aún. Del provisional WASP (Woody Allen Summer Project) al igualmente provisional pero más ajustado Woddy Allen Fall Project 2026. “No tengo título hasta que acabo la película y la veo. Si me siento confiado, puedo arriesgar; si no, le doy un título más cauteloso”, explica en rueda de prensa en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid, en un acto que ha contado con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.
¿Trama? “Es una comedia”, define inequívocamente, “en una atmósfera diplomática y con gente de negocios. Y Madrid me parecía el lugar lógico. Había trabajado en San Sebastián y Barcelona, pero Madrid traía un aire fresco”.
¿Misterioso asesinato en Madrid?
Sus protagonistas, la estadounidense Alexi Wasser, y el español- y neozelandés- Peter Vives, aportan algún detalle más. “Interpreto a un diplomático y Wasser a mi mujer”, dice Vives. “Creo que se parece a Misterioso asesinato en Manhattan, tiene algo de comedia naturalista”, añade Wasser, que reconoce que pensaba retirarse de la interpretación –y centrarse en la dirección- cuando recibió la llamada de Allen. El reparto incluye también a Jordi Mollà y Paloma Bloyd.
Allen recuerda que su crush con Madrid ocurrió durante el primer concierto que dio con su banda (en 1996 actuó en el Teatro Monumental). Y que nunca ha dejado de visitarla para otros conciertos y promociones de películas, principalmente. Dice haber recorrido la ciudad en coche al menos 25 veces para localizaciones. “Me parece una ciudad exótica, bonita, con esa arquitectura que tiene cientos de años”, describe. Y avanza que la banda sonora no será jazz, sino una “apropiada con la ciudad”.
La actriz Alexi Wasser, Woody Allen, y el actor Peter Vives. Jose Oliva José Oliva / Europa Press
Preguntado por las protestas de la Puerta del Sol, Allen ha mostrado su total desconocimiento “¿Protestas de qué?”, repregunta a su traductora para contestar luego: “Has preguntado a la persona equivocada. Nunca he sido un cineasta político, no tengo la sabiduría. Trato las relaciones entre personas, romances, y de las cuestiones sociales solo sé lo que leo en leo periódicos, pero no en profundidad. Si me preguntas sobre relaciones, puedo contestar”.
Sí se lanza algo más al ser inquirido por el auge del fascismo en el mundo. “Siempre me preocupa cualquier ascenso del fascismo. Es terrible. El mundo está en una fase crítica. Y siempre me preocupa el ascenso del fascismo en cualquiera de sus formas: del gobierno, en el teatro, censura…”.
Madrid, sin exención, pero con subvención
Miguel Morales, productor de la película (Wanda Vision) ha desgranado que le ofreció producir una película al director durante el Festival de Venecia de 2023. “Primero se barajó rodar en el País Vasco, Navarra o las Islas Canarias porque las exenciones fiscales son más elevadas”, pero afirma que fue el propio Woody el que señaló que quería ambientarla en Madrid “aunque nos dificultaba".
La productora habló con la Comunidad de Madrid y llegó el dinero en forma de subvención de tres millones de euros. “Ojalá tengamos un régimen fiscal diferente, somos la única región sin impuestos propios, imagínate”, ha declarado la presidenta Ayuso, un apunte compartido por Martínez Almeida.
Allen siempre ha achacado el predicamento que tiene en Europa -aparte de que Nueva York sea la ciudad estadounidense más europea- a que su propia formación cinéfila idolatra a directores europeos. Así, según menguaba su público y financiación en Estados Unidos, especialmente tras el #metoo, ha encontrado acomodo al otro lado del Atlántico en Reino Unido, Francia, España e incluso Italia. Su última película es parisina (Golpe de Suerte) y la penúltima transcurría en el Festival de San Sebastián (Rifkin’s Festival).
El Gobierno madrileño no oculta su ambición de que Allen haga con Madrid lo que ha hecho con Manhattan: romantizar la ciudad y sus calles a través de los vaivenes de los personajes del cineasta. “Es una región con muchas inquietudes, culturas y habitantes de todo el mundo, Muchos aquí admiramos Estados Unidos y su industria cinematográfica”, dice Ayuso.
Allen, por su parte, solo piensa en rematar su envidiable ritmo cinematográfico para el que ha depurado un método. “Cuando era más joven era más convencional y delicado. Ahora soy más vago y hago tomas muy largas porque no quiero parar, mover la cámara, iluminar. Mi estilo viene de la pereza y mis películas de los últimos 25 años se basan en las tomas largas. Solo quiero rodar e irme a casa”.