'5 minutos más': Berto Romero enjaula a sus personajes en el tiempo y deja salir a la bestia
- La película, dirigida por Javier Ruiz Caldera, se presentó ayer en el Festival de San Sebastián
- Romero, Belén Cuesta y Javier Cámara protagonizan un bucle temporal tipo Alcatraz
Entre El día de la marmota y Los Cronocrímenes, Berto Romero ha escrito su primer largometraje, 5 minutos más, dirigido por Javier Ruiz Caldera, que se acaba de presentar en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián y que aborda temas como las relaciones conyugales oxidadas, la invasión del campo por los urbanitas o la capacidad de volvernos seres de mal si el contexto no ayuda en una cinta del género fantástico-costumbrista.
Protagonizada por el propio Romero, Belén Cuesta y Javier Cámara, la película parte de una premisa carcelaria potente: el mundo se queda atrapado en cinco minutos que se repiten como un bucle y como las pullas que como un boomerang se lanzan recíprocamente la pareja protagonista hasta quedar sometidos a un sistema temporal angustioso que les hace... unirse. Por fin.
"Yo creo que son unos hijos de puta. Y perdonadme el atrevimiento, pero como puedes ser tú o cualquiera. La intención es que fueran reales y que, en una situación extrema, uno no pueda hacer otra cosa que reaccionar. Sacan la parte animal y yo creo que eso nos pasaría a todos. La película juega a que pensemos: 'Si yo estuviera en esa situación, ¿reaccionaría así?'", explica Romero.
Es una pareja que está en crisis y que al principio puede discutir sobre si su hijo, por copiar en un examen, merece un castigo y acaba discutiendo sobre si a una persona hay que partirle una pierna, la otra o matarla en situaciones inmediatas de máxima tensión. "¿Eso es ser mala persona? ¿Es ser buena persona? Yo creo que es ser humano, con todas las contradicciones, y que todos, en momentos en los que nos supera la situación, podemos hacer cosas que nos sorprenderían incluso a nosotros mismos", opina Ruiz Caldera.
En este sentido, Belén Cuesta subraya que el carácter frenético condiciona a los personajes tan normales y tan nefastos para su entorno a la vez: "Todo es muy rápido. No hay tiempo para una reflexión, no hay una pausa para decir: ¿qué consecuencias puede tener esta acción? Es algo absolutamente inmediato. El tiempo es muy puñetero en este sentido y no hay tiempo para plantearte si lo que se está haciendo está bien o mal cuando todo es una locura".
Los prejuicios en la jaula del tiempo
La película juega además con los prejuicios de los unos sobre los otros y viceversa. "Los mismos prejuicios que hay entre nosotros cuando cualquiera se encuentra en una fiesta, se sonríen y se dan la mano, están encantados de conocerse, y cuando se giran y cada uno vuelve a su grupo piensa: 'Anda que le queda la camisa como un tiro'. Es lo mismo con estos tres. Son gente que de entrada ya no se entiende muy bien. ¿Qué pasa si ahora los dejamos encerrados en una jaula de tiempo?", plantea Romero.
Y Javier Cámara profundiza en este aspecto: "Si tú pasas más rápido por una carretera con un coche ya generas un perjuicio mínimo en alguien. Y eso, cuando la situación empeora, esos pequeños datos se te disparan en la cabeza y piensas que tienes al enemigo enfrente. La película pone al límite a tres personajes. Lo interesante es que el espectador empatice y diga ante todos los obstáculos que sortean: 'Es que esto me podría pasar a mí perfectamente'".
El bucle de los sentimientos negativos
La idea de la repetición aparece además en distintos niveles de la historia. No solo existe el bucle temporal que estructura la película: también hay relaciones, conflictos y formas de vida de las que los personajes parecen incapaces de escapar como una especie de Alcatraz de la negatividad donde el amor apenas se libera.
"Es una película muy simbólica y es verdad que la idea de la repetición está continuamente. Está ya en la propia relación de ellos y en el propio planteamiento de lo que van a romper en ese fin de semana, un círculo del que no pueden salir. Y también le ocurre al personaje que interpreta Javi, que es un tipo que notas que tiene una vida en un lugar un poquito oscuro y que se ha echado a su pequeña rueda de hámster. La idea al escribirlo es que todo respondiera a esta idea de la repetición", desvela el humorista.
Una lúgubre paradoja que resume bien el espíritu de la cinta: una pareja que intenta escapar de su rutina acaba atrapada en el bucle más repetitivo imaginable. Y, al mismo tiempo, una historia que termina abierta para que cada espectador pueda decidir qué significa todo esto y, sobre todo: qué haría si alguna vez se encontrara en una situación así. Todo el equipo lo tiene bastante claro…