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La crisis de vivienda eleva a 31 años la edad media para compartir piso en España

  • El 40% de quienes buscan habitación todavía vive con sus padres ante la dificultad para emanciparse.
  • Andalucía, Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana concentran la mayor parte de quienes comparten vivienda.
La media de edad de compartir piso se sitúa ya en 31 años
VANESA FERNÁNDEZ - RTVE ANDALUCÍA

Compartir piso deja de ser una solución exclusiva para estudiantes y jóvenes recién emancipados en España. La edad media alcanza ya los 31 años, según un estudio de Fotocasa. El dato refleja el impacto de la crisis de vivienda sobre las decisiones residenciales de muchos ciudadanos. Encontrar un hogar propio resulta cada vez más complicado cuando el precio del alquiler obliga a destinar buena parte de los ingresos mensuales. Compartir gastos permite reducir ese esfuerzo económico y acceder a una vivienda que, individualmente, resultaría más difícil de mantener.

Los jóvenes siguen siendo el grupo mayoritario, pero ya no son los únicos que buscan una habitación. Las personas de entre 18 y 24 años representan el 44% del total, mientras quienes tienen entre 25 y 34 años alcanzan el 33%. Ambos colectivos reúnen tres de cada cuatro personas que comparten vivienda actualmente. Sin embargo, la presencia de ciudadanos mayores muestra que esta alternativa está ganando peso fuera de las primeras etapas de la vida adulta. El perfil de quienes comparten piso es, por tanto, cada vez más amplio.

El cambio resulta especialmente visible entre quienes superan los 35 años. Las personas de entre 35 y 44 años representan el 5% del colectivo, mientras quienes tienen entre 45 y 54 años alcanzan el 7%. Por su parte, los ciudadanos de entre 55 y 75 años ya suponen el 12% del total. Estos perfiles estaban menos relacionados anteriormente con las viviendas compartidas. Ahora, el coste de mantener un hogar independiente también está modificando sus opciones residenciales y obligando a buscar alternativas más económicas.

La explicación se encuentra, en buena medida, en el precio de la vivienda. Desde el portal inmobiliario apuntan que compartir gastos se ha convertido para muchas personas en una necesidad económica.

“incluso personas con trabajo recurren a una habitación porque no pueden asumir solas el coste de un alquiler”.

María Matos, portavoz de la inmobiliaria

La vivienda compartida deja así de ser una experiencia temporal para convertirse en una estrategia económica. Repartir los gastos permite afrontar mejor unos precios que dificultan el acceso a un hogar completo.

Andalucía, dónde más comparten

Por territorios, Andalucía concentra el mayor porcentaje de personas que comparten vivienda, con un 23% del total. Madrid ocupa la segunda posición, con un 20%, seguida de Cataluña, con un 13%, y la Comunidad Valenciana, con un 12%. Estas comunidades concentran una parte importante de la demanda residencial. Además, cuentan con ciudades donde los precios dificultan especialmente el acceso a una vivienda independiente. La situación afecta especialmente a quienes disponen de ingresos ajustados y necesitan repartir los costes mensuales para poder mantener su residencia.

La situación también afecta directamente a la emancipación. El 40% de las personas que buscan una habitación todavía vive con sus padres, según los datos del estudio. Otro 24% ya comparte vivienda con personas que no son familiares. Un 9% vive con su pareja y otro 9% convive con su pareja y sus hijos. Estos datos muestran que la búsqueda de una habitación responde a situaciones personales cada vez más diversas. Para muchos ciudadanos, compartir vivienda supone una vía para abandonar el hogar familiar sin asumir un alquiler completo.

Además, el fenómeno se extiende a otros modelos familiares. Algunas personas buscan compartir vivienda después de una separación, mientras otras necesitan reducir gastos tras cambios económicos. La habitación puede convertirse en una alternativa para quienes no pueden mantener solos un hogar. De esta forma, el alquiler compartido gana presencia entre perfiles que hace unos años tenían otras posibilidades residenciales. La necesidad de reducir gastos aparece en diferentes momentos de la vida y puede afectar tanto a jóvenes como a adultos.

También existen diferencias por género entre las personas que comparten piso. Las mujeres representan el 53% del colectivo, frente al 47% de los hombres. El perfil actual muestra una transformación de esta fórmula de convivencia, vinculada anteriormente a estudiantes y trabajadores jóvenes. La edad media de 31 años refleja cómo el coste de la vivienda está modificando las decisiones residenciales de una parte creciente de la población. Compartir piso se consolida como una alternativa ante un mercado que dificulta cada vez más el acceso a una vivienda independiente.