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La Sandía de Velada: un sabor toledano imprescindible en verano

  • Quedan pocos agricultores que se dediquen únicamente a la sandía de Velada
  • Una sandía que no necesita ser regada. Se alimenta de la humedad de la tierra
Sandías
Sandías alargadas GETTY IMAGES
Lucía Jiménez / RTVE. es / Castilla-La Mancha

Una sandía que los castellanomanchegos no se pueden perder en verano. Los vecinos del pueblo de Velada, en Toledo, nos aseguran que el sabor de esta fruta cultivada en su municipio es diferente al resto. Destacan su especial dulzura y su textura más arenosa. Su interior no es lo único que llama la atención, porque si la ves a simple vista, su tamaño probablemente te sorprenda. La media de su peso está en los 15 kg. No obstante, algunas pueden llegar hasta los 25 kg.

El secreto de la sandía de Velada

Puede parecer magia, pero el secreto está bajo nuestros pies. "La clave de la sandía de Velada reside en su tierra, porque llegan los meses de julio y agosto y sigue habiendo humedad", afirma Eugenio, propietario de un sandiar en Velada. "Básicamente no se riega. Esa es la principal característica que la diferencia de otras sandías. Aunque no se riegue tiene más agua que el resto y un dulzor diferente, más natural", añade.

Eugenio aprendió el oficio del campo de la mano de su padre. Su precursor, también Eugenio de nombre, le enseñó a entender la tierra, cómo escucharla y cómo trabajarla. "A los siete años yo ya estaba cultivando con mi padre. Ahora lo echo mucho de menos, me acuerdo de él cada día", nos confiesa. La realidad, dice Eugenio, es que este oficio es totalmente vocacional. Es un trabajo muy costoso y duro, que tienes que "mamar" de pequeño. "Por mucho que intentes aprender o interesarte, si no lo has vivido en tu infancia, no vas a saber hacerlo", acaba diciendo.

Eugenio Bernabé, propietario del sandiar, explicándonos cómo cultiva RTVE.es

Los retos del cultivo

Precisamente ese es uno de los retos que tiene la sandía de Velada de cara al futuro: el relevo generacional. "Lo ideal hubiera sido crear una cooperativa y que nos concedieran la denominación de origen", apunta. "Pero eso, ya es imposible. Aquí solo me dedico yo exclusivamente al cultivo de la sandía. Ya no hay gente interesada en el oficio". La labor de su cultivo requiere que dediques el cien por cien del tiempo al campo. Y es cierto que los jóvenes prefieren finalizar sus estudios y tener trabajos más "cómodos".

Sandías de Velada para recoger RTVE.es

El calor extremo es otro de sus enemigos. No obstante, la sandía marroquí, que es la especialidad de Eugenio, aguanta mucho más las altas temperaturas que la tradicional. Esta última tiene una semana de vida, mientras que la otra puede aguantar más días. Algo esencial hoy en día, sobre todo por el cambio climático. "Me tuve que adaptar y cultivar esta nueva sandía, porque sino no me salía rentable", reconoce.

Otra de las claves para que el producto sea bueno es conocer los tiempos de la tierra: "Abril, mayo y junio plantamos. Julio, agosto, septiembre y parte de octubre recolectamos". No es fácil cultivar en secano. Te exige aprovechar muy bien el agua del invierno. La clave es el barbecho que haces entre enero, febrero y marzo, para que cuando lleguen los meses estivales, esa sandía tenga humedad para poder progresar y criar el fruto", finaliza Eugenio.

Tal es el éxito de las sandías, que hay personas que aprovechan para ir al pueblo y comprarlas. Incluso, se exportan a países vecinos como Portugal. En definitiva, un sabor sin el que mucha gente, no podría pasar el verano.