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La minería busca conquistar los fondos marinos: la fiebre del oro de este siglo

  • El fondo del mar contiene reservas de minerales cuya demanda aumenta, pero su explotación no está regulada
  • El Consejo de la Autoridad Internacional para los Fondos Marinos se reúne estos días en Kingston

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Reportajes 5 Continentes - La minería a la conquista de los fondos marinos

Ordenadores, tabletas, teléfonos, baterías eléctricas, turbinas eólicas, paneles solares… la sociedad de consumo tiene un hambre insaciable de recursos naturales ya que todos estos productos contienen minerales hoy en día cotizadísimos. De hecho, entre 2017 y 2022 la demanda de cobalto ha subido un 70%, la de níquel un 40%.

Las materias primas son limitadas pero la industria ha encontrado una nueva fuente que supone traspasar nuestra última frontera. El 70% del planeta es océano. Los fondos marinos terrenos por explorar (y explotar). Las primeras prospecciones indican que a miles de metros bajo el agua hay unas pequeñas rocas, llamadas nódulos, que contienen más cantidad de estos y otros metales preciados como el litio, el cobre o el manganeso, que todas las reservas terrestres juntas.

La minería de los fondos marinos: una actividad controvertida

La minería submarina no está regulada a nivel internacional y por tanto, no cabe –aún- la explotación comercial. Hay, claro, intereses para que así sea y a la vez, mucha resistencia por parte de ecologistas, científicos, algunas empresas y Estados para que no se proceda con el extractivismo hasta que haya más información sobre sus posibles impactos.

"Necesitamos más minas. Hacen falta recursos ¿Continuamos con las terrestres o buscamos alternativas? La mayoría de las que hay en Tierra, aunque estén en África, en Congo, por ejemplo, o en Indonesia, están controladas por China. La única alternativa realista para el mundo occidental, en mi opinión, está en el fondo oceánico", dice Walter Sognnes, cofundador de la empresa LOKE, con intereses en el sector.

Minas submarinas en España: ¿una alternativa a las tradicionales?

Su compañía tiene 2 de las 31 licencias de exploración que la ISA (International Seabed Authority – Autoridad internacional para los fondos marinos) ha expedido para conocer las posibilidades de los lechos marinos en aguas internacionales, fuera de jurisdicciones nacionales. Se centran en la zona Clarion-Clipperton, en el Pacífico, entre Hawai y México. Quien más licencias de prospección tiene (5) es precisamente China. "China está en todas partes. Que tenga interés no debe alejarnos a nosotros de esta actividad", señala. "La guerra de Ucrania y la dependencia energética de Rusia mira los problemas que ha generado ¿Vamos a poner todos nuestros huevos en la cesta de China?", apunta. Rusia, por cierto, también tiene licencias de exploración.

Un año decisivo

Más allá de la perspectiva geopolítica, suele emplearse el argumento de la transición energética para pedir luz verde para la extracción de los fondos marinos. Es un motivo alegado incluso por el director de la ISA, Michael Lodge. "La demanda de estos minerales aumenta cada día y las reservas de estos minerales en el fondo del mar son igualmente enormes", ha apuntado en distintos foros. Los ecologistas consideran que considerar que el futuro verde pasa por la minería marina es un caso flagrante de greenwashing, un lavado de cara verde. "Los riesgos de esa actividad pueden ser muchos. El riesgo de destrucción, de daños irreversibles que afecten, por ejemplo, a la biodiversidad (aún se están descubriendo especies en los fondos marinos que son grandes desconodidos). El océano es uno de nuestros grandes aliados en la regulación del planeta. Son fuente de oxígeno y nos ayudan a mitigar los efectos del cambio climático", apunta Siam Owen de la Deep Sea Protection Coalition (Coalición para la protección de los fondos oceánicos). Consideran que se debe fomentar la economía circular, el reciclaje y el desarrollo de una tecnología que permita avanzar en la transición sin requerir esos componentes.

Este año es crucial porque es cuando está previsto que se apruebe la normativa que dé luz verde a la explotación comercial de estos minerales. La reunión de la Asamblea de la ISA tendrá lugar en verano en Kingston, Jamaica. Lo que piden grupos defensores de la naturaleza es que se apruebe, como se hizo con la Antártida, una moratoria para la actividad minera hasta que se conozca el impacto real que puede tener. Es un llamado al que se han sumado empresas como Google, Samsung, Volvo o BMW y hasta 24 Estados, entre ellos, España –un país, por cierto, con unos fondos marinos con mucho potencial según subrayan desde la propia industria.

El mes pasado el Parlamento Europeo ha aprobado por aplastante mayoría una resolución instando a la Comisión y a los Estados miembros a pedir esta pausa a nivel internacional. Fue tras la aprobación por parte de Noruega de una ley que abre la puerta a la explotación de sus aguas jurisdiccionales y a unos meses vista de esa reunión que podría marcar un antes y un después. "La naturaleza no respeta límites geográficos", decía en el debate en Estrasburgo el comisario del ramo Janus Wojciechowski: "Nos preocupa la afectación que pueda tener la ley noruega sobre nuestros caladeros de pesca", continuaba.

Sector minero vs. Sector pesquero

El sector pesquero es otro de los que ha mostrado su preocupación. Juliano Palacios, investigador de la Universidad Británica de Columbia, ha elaborado un estudio para la Alianza atunera mundial que engloba a más del 30% del sector. "Podría pensarse que al trabajar a 4000 metros donde no hay habitualmente pesquerías esto no va a afectar, pero el impacto potencial es sobre toda la columna de agua: la contaminación lumínica, el ruido, los sedimentos cambiarán la turbiedad del agua…", señala. Sus estudios se centran en el Pacífico pero puntualiza que debido a que muchas especies son migratorias, los efectos de esta actividad no se circunscriben a un lugar. "Pensar en solucionar la crisis climática, como dicen quienes defienden la minería, creando otra crisis ambiental, no tiene sentido", sentencia.

"Toda actividad extractiva tiene impacto en la Madre Tierra", subraya Sognnes que asegura que trabajan para mitigar los impactos y que basta con explotar un área pequeña porque las reservas son inmensas. "Los ambientalistas pintan un cuadro muy negro y no tiene por qué ser tan malo", asegura. Su empresa pretende arrancar la actividad comercial en torno a 2030.

¿Quién gana con todo esto?

"La ISA tiene el doble mandato de explorar los fondos marinos para la minería y a la vez protegerlos. Hay un conflicto de intereses y claramente está interesado en la extracción porque le reporta ingresos", apunta Siam Owen. El regulador es a la vez beneficiario porque cobra por cada licencia que expide. Evidentemente también ganan las empresas mineras y los países que las promocionan ante el organismo. Todas esas compañías están en el norte global, lo cual lleva, por otro lado, al debate de la equidad ¿Cómo se beneficiará el resto? ¿Cómo se distribuirán las ganancias de la explotación minera? Son puntos aún por resolver cuando muchos apuntan a una suerte de privatización del suelo oceánico. "Los fondos marinos fundamentalmente están en aguas que no son jurisdicción de ningún Estado sino que son Patrimonio Común de la Humanidad. En ese sentido, la pregunta sobre a quién se beneficia es clave porque todos tenemos derecho a beneficiarnos de algo que es de todos. Entonces, nosotros ¿Nos beneficiamos más dejando los fondos marinos como están o con la explotación minera?", comenta la directora de la Coalición por la defensa de los océanos. Es la pregunta que queda en el aire mientras el mar, un tesoro, es objeto de una carrera colonizadora de recursos. Es la fiebre del oro del s. XXI.