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Coronavirus

La pandemia abre camino a las madres de día: atención personalizada en un hogar y grupos "superburbuja"

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En los últimos meses ha aumentado la demanda de este servicio.
En los últimos meses ha aumentado la demanda de este servicio.

Hace seis años que Ana decidió convertirse en madre de día, pero es ahora cuando siente que su profesión empieza a abrirse camino en España. Lo que estas educadoras han ofrecido siempre --atención personalizada y grupos muy reducidos-- es algo muy valorado en un contexto como el actual y, por esta razón, cada vez son más las familias que encuentran en sus hogares la alternativa que buscan para poder conciliar sin temor al coronavirus.

"La grandísima diferencia con respecto a jardines de infancia, escuelas o guarderías es que los niños pequeños están en nuestra casa. Hacemos como si fuéramos mamás, sin serlo. Por eso ahora, debido al Covid, se nos está conociendo más, porque ofrecemos grupos pequeñitos, de máximo cuatro niños, y una atención personalizada que se fundamenta en los cuidados y en la salud”, explica a RTVE.es esta madre de día que decidió convertir su hogar en la “Casa-Nido La cigüeña”.

A ella le habría gustado, dice, que no fuese una pandemia la que sacara de la sombra la labor de las madres de día, pero entiende que haya sido en estas circunstancias cuando más reluzcan las múltiples ventajas que ofrece su modelo respecto al que los niños encuentran en otros centros.

“La mayoría de las madres de día vivimos en casas grandes donde hay jardín y donde podemos estar al aire libre. Ventilamos, salimos con ellos y pasamos el mayor tiempo posible fuera. Este año, además, quiero coger a un máximo de tres bebés para controlar aún más el círculo. Así, si hay contagio, los contactos se reducen”, señala.

Vídeo: Madres de día, alternativa a las escuelas infantiles

Desde el confinamiento, ha aumentado la demanda

Milena, otra madre de día que ofrece sus cuidados en la Comunidad de Madrid, ni siquiera ha podido parar durante el verano porque ha tenido muchísimo trabajo. Su cupo está completo con los cuatro niños a los que cuida y educa desde hace un año, pero asegura que desde el confinamiento se han disparado las peticiones.

“Se empezaron a plantear si querían meter a sus hijos con tantos niños en un aula y nosotras en cambio ofrecemos un servicio 'superindividualizado' en un entorno seguro. Es una casa, no una escuela, y esa es la clave", comenta Milena, que a pesar de vivir más cerca del centro de la ciudad dispone de dos terrazas muy amplias y de mucho espacio para moverse con los pequeños.

Con estas características, parece fácil detectar cuáles son las principales diferencias entre el modelo al que representan las madres de día y el que puede ofrecer una guardería o escuela infantil, pero hay algo también muy importante ligado a estos hogares que tiene más que ver con el aspecto educativo. La mayor parte de madres de día siguen metodologías como la de Montessori, Waldorf o Pikler, basadas en una crianza "natural" y en el respeto a las necesidades de los niños.

Sin actividades "dirigidas" ni horarios "rígidos"

Por eso, apuestan por actividades “no dirigidas” que refuerzan la autonomía de los pequeños y les enseñan, de manera muy natural, a realizar tareas cotidianas como vestirse solos o comer sin ayuda. Todo eso, sin horarios “rígidos” y de un modo lúdico que ayuda a potenciar su creatividad y a despertar en ellos las ganas de "experimentar".

“Yo lo que siempre intento es acercarlos a la naturaleza. Durante una hora al día salimos al parque o hacemos actividades que, por ejemplo, tienen que ver con el cuidado de las plantas. También trabajamos el movimiento libre, es decir, les ponemos límites pero no trabajamos continuamente con el ‘no’ en la boca”, precisa.

En esta etapa, la de 0 a 3 años, lo más importante, según Ana y Milena, es permitir que los niños sigan su propio ritmo y no el que marca la vida adulta.

"A través de las canciones, de los cuentos, trabajamos toda la parte del lenguaje y mediante los juegos nos centramos en la psicomotricidad", explica Ana, que considera que seguir este tipo de metodología reportan infinitos beneficios a los niños.

"A los padres nos dan mucha tranquilidad"

Esto último lo corrobora Ana Elisa, una madre que, tras valorar junto a su pareja qué opciones tenían para poder conciliar la vida laboral con el cuidado de su hija de año y medio, decidió apostar por lo que ella define como "un segundo hogar".

“Yo estaba intentando buscar un lugar en el que no hubiese demasiados niños. Mi hermana es maestra y sé que los profesores tienen tantos niños que a veces les resulta imposible atenderlos de manera específica. Llamé un poco frustrada a una amiga de Inglaterra, donde las guarderías son carísimas, y me habló de esta opción de las madres de día. Empecé a investigar y vi que había una justo en el lugar donde había estado buscando guardería”, explica.

Desde entonces, Ana Elisa se ha convertido en una gran defensora de estas profesionales. “Es como dejarlos con la abuela. Te dan una confianza enorme y ahora con lo del Covid a los padres nos da mucha tranquilidad el hecho de saber que están solo con tres niños. Es una 'superburbuja'”, dice.

A nosotros nos mereció la pena, pero tuvimos que apretarnos el cinturón

El único inconveniente que le ve a estos cuidados tiene que ver con el coste que puede suponer para una familia, similar al de una escuela privada, pero bastante alejado de la cuota que paga una familia en una guardería pública.

“Es un esfuerzo económico. A nosotros es cierto que nos mereció la pena, pero tuvimos que apretarnos el cinturón. Yo tengo otras amigas con bebés muy pequeños que antes de la pandemia pensaban llevarlos a la guardería y que al final se los van a quedar en casa porque no pueden pagar ese dinero”, admite Ana Elisa.

La profesión solo está regulada en tres comunidades

Por esta razón, lo que a Ana, la madre de día de Boadilla, le gustaría es que esta profesión estuviese "reconocida por el Ministerio de Educación" y que en el futuro pueda haber subvenciones, pero, de momento, la profesión solo está regulada en Madrid, Navarra y en las zonas rurales de Galicia.

“Es una cuestión de tiempo de que las familias que nos apoyan alcen la voz reconociendo nuestra labor para que se nos termine reconociendo como una alternativa real”, sostiene Ana, que recuerda que en otros países como Alemania o Reino Unido su figura sí está muy arraigada.

Quizá ese reconocimiento también serviría, dice, para solventar el otro punto débil de este gremio: son pocas profesionales para la gran demanda que ha generado el 2020.

Yo estoy proponiéndole a algunas compañeras que trabajan en escuelas que monten un proyecto así

“Yo estoy proponiéndole a algunas compañeras que trabajan en escuelas que monten un proyecto así, pero es cierto que no todo el mundo ve como algo positivo trabajar en su propia casa”, apunta Milena, que, por el contrario, siente que haber optado por especializarse en este tipo de enseñanza es la mejor decisión que pudo tomar.

En cuanto a los requisitos y trámites, para ser madre de día es necesario contar con una titulación oficial relacionada con el ámbito educativo, darse de alta como autónoma, ajustarse a la regulación de la comunidad autónoma (solo en las que existe) y seguir unos protocolos que garanticen la seguridad de los menores. También es habitual, aunque no obligatorio, unirse a alguna de las redes o asociaciones de profesionales de esta especialidad porque, según Milena, te permiten mantenerte actualizada y sentirte acompañada.

La agrupación más amplia de España es la Red Madres de Día, que nació en 2013 como asociación destinada a visibilizar este modelo educativo y a servir de interlocutora entre las madres de día y las administraciones.