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Óscar Fernández-Capetillo, investigador del CNIO: "Hay buena investigación y mala investigación"

       
  • El investigador ha conseguido una ayuda europea de dos millones
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  • Estudia la relación entre estrés replicativo, envejecimiento y cáncer
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  • Cree fundamental que se financie buena ciencia que se considere básica pasa la sociedad

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 El bioquímico Óscar Fernández-Capetillo en su despacho del CNIO.
El bioquímico Óscar Fernández-Capetillo en su despacho del CNIO. CNIO

El doctor en Bioquímica por la Universidad del País Vasco e investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Óscar Fernández-Capetillo, acaba de obtener una de las ayudas más complicadas y prestigiosas del mundo científico. 

Su objeto de estudio son las causas y consecuencias del conocido como estrés replicativo, un fenómeno relacionado con el cáncer y el envejecimiento en cuya investigación es pionero su grupo del CNIO.

La ayuda otorgada es una Consolidator Grant -del Consejo Europeo de Investigación (ERC)-, es decir, dos millones de euros a repartir en cinco años. Como ha explicado el CNIO en una nota, en la convocatoria que se acaba de resolver han competido 3.600 solicitudes de todo el mundo y finalmente se financiarán 312 -alrededor del 8.5%-.

Relación entre cáncer y envejecimiento

El camino que seguirá el estudio del equipo de Fernández-Capetillo, como ha explicado a RTVE.es, es el de desentrañar la relación entre estrés replicativo, envejecimiento y cáncer para combatir estos últimos. Aunque ya han demostrado en anteriores investigaciones que esta relación existe, buscan aclarar más interrogantes.

El estrés replicativo se produce en el momento en el que una célula se duplica. En ese proceso también se duplica su genoma, que es una molécula de tres metros de largo empaquetada en una milésima de milímetro. Es un proceso que puede tener fallos, como que el genoma se rompa o se atasque, ha señalado el investigador. Las células sanas cuentan con mecanismos naturales para arreglar estos errores, mientras que las cancerígenas, no.

El equipo descubrió que el estrés replicativo es abundante en los tumores y puede hacer envejecer a los órganos de  un mamífero de forma más acelerada. Además, si se fomenta el estrés replicativo de las células tumorales estas pueden morir por su acumulación excesiva. "Podemos crear una sobredosis de estrés replicativo para eliminarlo", relata.

El CNIO ha conseguido que una molécula con actividad antitumoral llegue a fase clínica

Siguiendo esta línea de estudio, el laboratorio del CNIO ha desarrollado una molécula con actividad antitumoral que se licenció en diciembre de 2013 a la farmacéutica Merck. "Esta alianza es algo esencial para llevar un fármaco a la clínica, que es el objetivo último, ya que los costes asociados son inasumibles para un simple grupo de investigación, como el mío", considera el bioquímico. Sin embargo, el fármaco podría tardar hasta seis años en conseguir la aprobación para el uso humano.

Ahora el equipo intentará descubrir nuevas proteínas que protejan contra el estrés replicativo, buscar nuevos genes que ofrezcan resistencia contra él y también trabajarán con ratones, buscando nuevas estrategias contra el cáncer y el retraso del envejecimiento.

Las ventajas de contar con amplia financiación

Fernández-Capetillo ha explicado que la Consolidator Grant es una convocatoria que sigue el modelo estadounidense, en el que prima el currículum del investigador que lidera el estudio. "El CRE va poco a poco adaptando este modelo a las estructuras europeas", ha indicado, "además de llegar con una trayectoria muy buena hay que presentar un proyecto razonable". 

Su equipo, formado por entre diez y 13 personas dependiendo de cada momento de investigación, contará con presupuesto suficiente para "hacer mejores cosas". Entre otros, el bioquímico se plantea poder llevar a cabo experimentos osados. "Los descubrimientos más arriesgados requieren un salto a lo desconocido y eso es costoso", ha subrayado. 

Asimismo, ha apuntado que para él esta ayuda supone una un "bote salvavidas" y una oportunidad de mantener en la investigación a las "personas más válidas" en unos años "difíciles para hacer ciencia".

Este bioquímico, de 39 años e incorporado al CNIO en 2004 con un contrato Ramón y Cajal, se considera un "biólogo básico" y solo distingue entre "ciencia buena y ciencia mala". "Creo que es más inteligente financiar a un grupo muy bueno que haga algo que se considere básico que a otro peor simplemente porque a su investigación le ponga el sobrenombre de 'traslacional", ha rematado.

Respecto al ERE que acaba de vivir el CNIO, por el que se han producido 31 bajas voluntarias, Fernández-Capetillo ha afirmado que está viviendo el momento "con malestar" y que es imposible hablar de despidos sin tensiones. "Están siendo meses muy complicados y espero que 2014 sea mejor", ha contado.

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