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Los cadáveres se descomponen en medio del desastre provocado por el tifón en Filipinas

  • "El mayor problema es el acceso, los aeropuertos están destruídos", asegura MSF a RTVE.es
  • El sarampión es una de las enfermedades que pueden propagarse, añaden
  • El Gobierno filipino ha elevado a 1.833 el balance provisional de muertos

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Los cadáveres se descomponen en medio del desastre por el tifón en Filipinas

El hedor de descomposición de los cadáveres ahoga este martes la ciudad filipina de Tacloban, donde decenas de miles de supervivientes sufren la carencia de alimentos y agua tras el paso del tifón Haiyan el pasado viernes en Filipinas. Mientras, los problemas de logística complican las tareas de ayuda. “Vamos a traer 180 toneladas de medicamentos y de artículos de primeros auxilios, pero está saturado el aeropuerto de Cebú y nos están diciendo que posiblemente tengamos que llevarlos hasta Manila”, comenta a RTVE.es Jesús Fernández Monte, enviado de Médicos Sin Fronteras a Filipinas.

Las provisiones están llegando con cuentagotas a las provincias centrales de Samar, Leyte y el norte de Cebú, las más afectadas. Según ha podido observar Efe, prácticamente nada de la ayuda internacional ha llegado a Tacloban, en la isla de Leyte, donde apenas queda en pie un 30 % de los edificios, la mayoría en situación deplorable, y toneladas de desperdicios.

Sólo en el centro permanecen en pie los edificios de ladrillo y hormigón, aunque el tifón se llevó los techos de chapa y reventó las ventanas, con ráfagas de hasta 300 kilómetros por hora que arrancaron como paja las chabolas de las barriadas.

“Nuestro mayor problema es el acceso”

La tensión es palpable en las filas de personas desesperadas que forcejean para conseguir el poco arroz que el Ejército reparte en las calles inundadas por las últimas lluvias en Tacloban, situada unos 852 kilómetros al suroeste de Manila. Mientras, la esperada ayuda internacional que comienza a llegar se está encontrando con grandes problemas logísiticos.

“Nuestro mayor problema es el acceso. En los aeropuertos del destino, las pistas de aterrizaje están completamente destruidas, las torres de control prácticamente han desaparecido”, comenta desde Cebú a RTVE.es Jesús Fernández Monte, personal logístico de MSF enviado a Filipinas. “Las comunicaciones son inexistentes. No hay ahora mismo comunicaciones con los sitios más dañados”.

Los cadáveres empiezan a descomponerse en las zonas más afectadas. María Adelfa Jomerez, de 58 años, dejó todo atrás los cuerpos de sus tres hijos, uno de ellos de cuatro años. "Pedí que me dieran a mi hijo y los ataúdes, pero me dijeron que su personal no ha venido a trabajar, y algunos probablemente también habían muerto ", explica a un periodista de AFP. "De todos modos, no hay un vehículo para transportarlos hasta el cementerio. (... ) Prefiero que no ser enterrado en una fosa común, pero no puedo hacer nada al respecto” añade María Adelfa.

Los supervivientes intentan reaccionar como pueden. Via Mabag, una enfermera filipina de 24 años, vive en la vecina isla de Cebú y, tras enterarse del desastre, decidió ir hasta Leyte para comprobar si sus familiares habían sobrevivido al tifón.

"Normalmente el viaje se realiza en unas 5 horas, pero con el mal estado de las carreteras, tardamos 23 horas", ha relatado a Efe la joven, aún visiblemente conmovida por los cadáveres de mujeres y niños y la destrucción que observó durante su viaje. "¿Cómo es posible que haya pasado esto? Gracias a Dios, mi familia esta bien, pero muchos amigos y conocidos están desaparecidos. Me siento culpable por no haber estado aquí", ha afirmado entre lágrimas.

“Sabemos que todas las instalaciones y todos los edificios hospitalarios en estas zonas parcialmente o severamente dañados”, comenta Jesús Fernández Monte de MSF. “Los equipamientos médicos también, el suministro también, los medicamentos dañados… Sabemos que el personal de estos hospitales no son suficiente, porque mucho del personal que estaba trabajando en los hospitales ahora mismo está atendiendo a sus problemas personales: han perdido sus casa, han perdido familiares…”

Riesgo de enfermedades

Cinco días después del paso del tifón, el Gobierno filipino ha cifrado en 1.833 el balance de muertos hasta el momento, aunque datos extraoficiales e informes de campo hablan de decenas de miles de fallecidos. Según el presidente filipino, Benigno Aquino, la cifra definitiva rondará entre las 2.000 y las 2.500 fallecidos.

El Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres filipino prosigue con el lento recuento oficial en su último informe publicado en el que también indica que 2.623 personas han resultado heridas mientras otras 84 están desaparecidas.

Estos datos rebajan las cifras de estimaciones anteriores de gobiernos locales y de organizaciones como Naciones Unidas, que elevaron el número posible de muertes hasta los 10.000.

Cerca de 10 millones de filipinos se han visto afectados por los estragos creados por el tifón, bautizado como "Yolanda" por las autoridades locales, de los cuales al menos 660.000 son desplazados, según el recuento oficial.

La Organización Mundial de Salud (OMS) ha calificado con categoría 3, el nivel más elevado, el desastre en la región central del país, donde centenares de miles de personas carecen de acceso a alimentos y agua.

Ahora, uno de los mayores riesgos es que empiezen a producirse enfermedades contagiosas. “Muchas personas viven ahora hacinadas”, comenta Fernández Monte. “Una de las enfermedades que nos podemos encontrar es el sarampión, que viviendo en este tipo de condiciones, cuando la higiene es un poco baja y todos viven hacinados, pues se pueden pasar el sarampión uno a otro, con muchas bajas en muy poco tiempo”.

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