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'Esperando a Jean Michel', un cómic inspirado en el gran músico

  • Es la primera obra larga del dibujante Chema Peral
  • "Jean Michel Jarre es un artista alucinante", asegura

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 Fragmentos de viñetas de 'Esperando a Jean Michel'
Fragmentos de viñetas de 'Esperando a Jean Michel' Apa-Apa

Chema Peral (1985)

Estudió gráfica publicitaria e ilustración en la escuela Massana y desde muy joven editó numerosos fanzines como SHI, Le Dancé, Omelet Dufromash... En la actualidad compagina sus labores como ilustrador y dibujante de cómics para diferentes publicaciones nacionales (Rojo Putón, Colibrí, Fin Kit...) e internacionales (Voktor, FPDV, Flicd...) con su día a día en el taller de serigrafía Tric Taller.

Esperando a Jean Michel (Apa-Apa) es el debut en el cómic de Chema Peral, un joven artista que dará mucho que hablar y que dedica este primer trabajo al músico Jean Michel Jarre, que protagoniza una historia de "amor, sueños, viajes espacio-temporales y mucho New Age", con grandes dosis de humor y fantasía.

"Contar el argumento de mi cómic -asegura Chema- sería desvelar gran parte de lo que cuento en esas viñetas, así que te voy a contar cosas sobre Esperando a Jean Michel para complementar la lectura de aquellos que quieran leerselo. Para que te hagas una idea, se trata de dos historias que se cruzan, de dos vidas".

"Por un lado la del músico francés Jean Michel Jarre a finales de los 80 y sus experimentos musicales, y por otro lado la vida de Andrea, una chica italiana amante de la música desde pequeña que se encuentra en un momento de su vida un tanto difícil y en el que la mayoría de nosotros nos hemos encontrado o nos encontramos actualmente, el hecho de no tener trabajo, de no saber hacia donde se dirige tu vida. Estas dos historias se cruzan gracias a un nexo común, la música".

"Me quedé alucinado con Jean michel"

"Escogí la figura de Jean Michel Jarre por que vi en él un perfil muy potencial, no ya solo como artista, si no como un personaje que daba mucho juego a la hora de poder inventarme una historia -confiesa Chema-. Su nombre rondaba por mi mente, en mi imaginario de músicos, pero no conocía su trabajo. Un día le confesé a mi amigo Teo (experto en la serigrafía) que uno de mis sueños era grabar un videoclip con muchas canciones de los 80, y que me gustaría que él (Teo) apareciera en algún momento tocando los teclados. Su reacción fue inmediata, me dijo que si tenía que tocar un teclado tenía que ser uno en concreto".

"Acto seguido me mostró el video de la actuación en directo de Jean Michel Jarre en "La Défense" tocando la pieza Calypso. Allí aparecía Jean Michel tocando un teclado curvado muy curioso. Era la época en la que Apa Apa cómics me había hecho la propuesta de hacer un cómic sobre un músico, pero yo no lo tenía muy claro. Fue ver ese directo y me quedé alucinado con el señor Jarre".

"Empece a indagar y descubrí una persona y un artista alucinante, por su riqueza musical, por su inquietud y su hambre por producir música, por crear sus propios instrumentos y por su alucinante puesta en escena. En una de las reuniones que tuve con Toni y Fani de Apa Apa les lancé la idea de hacer un cómic sobre él, y les pareció acertado. Ya tenía un personaje muy sólido sobre el que dibujar un cómic" -asegura Chema-.

Los protagonistas

"En Esperando a Jean Michel hay dos personajes claves - nos comenta Chema-, que son el propio Jean Michel Jarre y Andrea. Escogí a un Jean Michel de finales de los 80, y me inventé la creación de una máquina secreta con la que él quería transportar gente que le ayudara a crear música. Esto ocurre antes de que él editara En Attendant Cousteau (Esperando a Cousteau, que a su vez es un homenaje a Esperando a Godot, la obra de teatro de Samuel Beckett)".

"Jean Michel, hipotéticamente cansado de sacar sonidos y música única y exclusivamente de máquinas, decide crear una máquina que le haga conectar con otras personas, conocidas o no, contemporáneas o no, para poder abrir sus horizontes musicales. A esto le ayuda Eric, un técnico y amigo, que le hace poner un poco los pies en el suelo y contrasta con las ideas locas de Jean Michel".

"La primera persona que consiguen traer con la máquina es Ron McNair, personaje real, saxofonista, astronauta y amigo de Jarre que murió en la explosión del Challenger en 1986. Por otro lado, la otra cara del cómic es Andrea, una chica joven que vive con su padre en Italia, y que como muchos (sobretodo ahora) no encuentra trabajo, no tiene una base solida sobre la que montarse su vida. Esta es una de sus mayores preocupaciones, pero gracias a la musica consigue relajarse. Para edulcorarlo un poco y darle un poco mas de tensión a su situación está la figura de León, un amigo de Andrea con el que se intuye que hay una atracción mutua".

"La música es es aglutinante de la historia"

"La música en este cómic es el aglutinante principal -confiesa Chema-. Sirve de nexo entre los dos mundos, el del artista y el del fanático. Son los dos grandes nucleos que hacen que la musica (y por extensión, el arte) exista. Es esa retroalimentación, el artista que crea para su publico y el publico que disfruta de la obra del artista. Sin uno no existitía el otro. Yo siempre he sido un gran fanatico de la música, un melomano. Desde pequeño me ha acompañado, ha estado a mi lado en momentos de euforia, de tranquilidad, de tristeza, de diversión... Como a todos los verdaderos amantes de la musica, en definitiva".

"Y de una forma lógica, esta experiencia se tenía que ver reflejada en mis dibujos, en mi obra, en este cómic. De alguna forma es un homenaje inconsciente a la música, un agradecimiento constante ya que es una gran fuente de inspiración.En cuanto a mis gustos musicales hay una gran variedad. La música es una forma de arte preciosa, así que valoro todo tipo de lenguaje o estilo".

Si nos remontamos a cuando yo tenía unos 12 años, empecé a aficionarme a la música escuchando a la radio, a finales de los 90. Todo eso conllevaba varias formas de pop, de rock y de electrónica. Me decanté por escuchar house (si, con 12 años) y me especialicé bastante en ese estilo, sobretodo en su historia desde 1998 hasta 2001 aproximadamente. Por esa época, con 16 años, me adentré en los ritmos jamaicanos, y llegué a escuchar reggae, pero no era lo que mas me atraía, era un radical, preferia escuchar rhythm & blues jamaicano y ska de principio de los 60. Logicamente esto me ayudó a descubrir la musica negra, el soul, el funk y acabé deribando de forma enfermiza al jazz".

"Hasta el dia de hoy es la música que más oigo, jazz por el dia y por la noche. Coltrane, Davis, Baker, Morgan... Las historias de estos musicos me atraían mucho, por lo desgraciadas y prolificas que fueron. Otro dato curioso es que tambien amo la música Disco, pero nada de Bee Gees ni Abba, ni mucho menos, hablo de sonido filadelfia, del funk para discoteca de finales de los 70, y que todo el mundo se empeñó en llamar Disco. Todo esto, unido a mi afición por coleccionar vinilos, ha hecho que la música sea una de mis grandes fuentes de inspiración".

Los colores marcan el ritmo

"Los colores fueron una de la partes más complicadas a la hora de crear el cómic -asegura Chema Peral-. Para dibujarlo me aislé dos semanas en casa de mi amigo Albert, amante de los cómics junto a mi desde pequeños. Allí, en esos 15 dias creé todo el dibujo, los originales para entendernos. Suelo trabajar con plumilla y tinta china, de ahí no salgo, por que encuentro que el dibujo directamente digital deja por el camino el placer de la conexión cerebro-mano-pluma-papel, pero lo respeto y lo encuentro práctico, pero yo no quiero perder nunca el poder dibujar directamente sobre papel".

"Otra cosa es el color. Para ello si que me decanté por trabajar digitalmente. No quería que los colores agobiaran mucho al lector pero también quería que fueran un apoyo para la historia, asi que me serví de ellos para marcar un ritmo, para dejar respirar en segun qué momentos y poder diferenciar las escenas. Escogí una paleta de colores pastel, depués de dias decidiendo que gama era la mas acertada con los chicos de Apa Apa. Una vez los tuve, ponerlos sobre mi dibujo no resulto muy dicicil. Colores tranquilos para una historia tranquila, aunque un poco bizarra".

"Siempre he dibujado"

"El cómic siempre ha formado parte de mi vida, sobretodo como consumidor -afirma Chema-. Es una forma de arte compleja, ya que no solo tienes que demostrar tu destreza como dibujante, sino como creador de historias. Y una cosa no debe eclipsar a la otra, así que tienes que encontrar el equilibrio. Por otro lado, siempre he dibujado, y he inventado historias, fanzines... Pero nunca me acababa de convencer el dibujo, siempre he sido muy exigente con mi (por llamarlo de alguna forma) estilo. Hasta ahora solo dibujaba, vaya, había colaborado para muchos fanzines con historias cortas, pero lo que mas hacia era dibujar, dibujar y dibujar".

"Cuando Toni me dijo que querían que dibujara una historia larga para ellos mi vida dio un vuelco, por fín iba a dibujar un cómic! Así que, como ya habia tenido experiencias con viñetas, solo tenía que crear una historia solida y diferente. Lo más complicado fue pasar el guion que tenia en mente al papel, sobretodo por que tuve que eliminar personajes, anecdotas y varias paginas enteras. Y por no decir que el cómic mas largo que habia hecho hasta la fecha era Ruido (se puede leer en la web de Apa Apa), que tenía 20 paginas, y aquí me habia marcado el reto de hacer el doble, 40. A pesar de todo, me divertí haciendolo y aprendí mucho, y por que no decirlo, si hubiera resultado facil desde el principio no hubiera obtenido los mismos resultados".

Chema trabaja en un taller de serigrafía, algo que le ha servido de mucho a la hora de hacer este cómic: "La serigrafía pasó de ser una técnica de impresión que me sonaba de algo, a formar parte de mi día a día desde hace un año. Y me ha servido de mucho, sobretodo para entrenar la mente en cuanto a separar colores, a como funcionan entre ellos... vaya, que me ha enriquecido desde un punto de vista más técnico. A la hora de plantearme los colores para el cómic, mi cerebro ya lo traducía mas rápido, el hecho de la mezcla de colores, masas de color para crear formas etc".

"Me gustan todo tipo de cómics"

Chema nos confiesa que: "Me gustan todo tipo de cómics. Gracias a mis amigos Jordi, Albert y Miguel he podido descubrir varios mundos. Con Jordi me adentré en el basto universo de Marvel y DC. Me declaro un gran fanático de Estela Plateada, Galactus y Thanos. El Guantelete del Infinito es para mi una obra maestra y siempre que tengo oportunidad me lo re-leo hasta la saciedad. Con Albert, desde que teníamos unos 12 años, leíamos mucho manga. El cómic japonés ha estado muy presente en mi adolescencia. Desde los clásicos de Osamu Tezuka (Adolf, Buddah, Fénix...), hasta la magnifica serie Evangelion dibujada por Yoshiyuki Sadamoto".

"Un autor que me atrapó mucho hace unos años fue Jiro Taniguchi con El Almanaque de mi Padre y Barrio Lejano. Si indagamos mas en mi infancia, recuerdo dos grandes pilares; Francisco Ibañez y Herge. Con Miguel, ambos fanáticos de MAX, he descubierto muchos autores actuales, con los que gozo y me maravillo. Por destacar algunos me quedo con Frederik Peeters, Edmond Baudoin, Gipi y Bastien Vivès. En cuanto a influencias directas en Esperando a Jean Michel puedo confesar que he mamado mucho de Herge. La Isla Negra es mi álbum favorito de Tintin, y siempre me inspira una barbaridad, a la hora de resolver planos, fondos... Y como antes he destacado, para mi MAX es mi autor favorito, y también confieso un deje maxiano en la composición de personajes sobretodo. Si hago hincapié en la relación amigos-cómics es por que tener a alguien cerca a la hora de compartir aficiones lo hace todo mucho mas agradable".

"Actualmente me encuentro en plena promoción de Esperando a Jean Michel. También colaboro para diversos fanzines, haciendo ilustraciones y cómics. Desde hace un año estoy dibujando un cómic a titulo personal, un proyecto que por ahora no tiene una fecha límite. Me lo he planteado como algo totalmente libre, sin ataduras. Es una historia semi-autobiografica, en la que dibujo anécdotas que me pasan y que me han pasado, sueños, historias inventadas. Mi idea es publicarlo algún día, sin prisa, si tardo un año o diez me da lo mismo, quiero dibujarlo de forma natural y tranquila, que sea el cómic el que se dibuja solo, sin ningún tipo de presión".

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