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Lisboa, blindada para la Cumbre: '¿Quién me da la acreditación para llegar hasta mi casa?'

  • Casi 3.000 periodistas de todo el mundo están acreditados
  • La retirada de Afganistán será uno de los puntos clave

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La OTAN tiene previsto abordar los cambios más importantes desde su creación en la cumbre de Lisboa

Lisboa está nerviosa. Demasiada policía, calles cortadas, operaciones retrasadas en los hospitales, autobuses a los que no dejan pasar en la frontera con España porque transportan activistas finlandeses con panfletos anti-OTAN, el aeropuerto funcionando a medio gas... y encima va a llover.

Todo esto lo resumía la cara desesperada de una mujer que preguntaba en el mostrador, donde los casi 3.000 periodistas acreditados recogen sus pases: "¿Quién me da la acreditación para poder llegar hasta mi casa". "Señora, los pases de los vecinos se recogen en la puerta del fondo", contestaba una azafata perfectamente uniformada.

Vive en el recinto de la Expo 98, actual Parque de las Naciones, escenario de la Cumbre de la Alianza Atlántica, donde los enviados especiales de las televisiones, radios, y periódicos acreditados, ya reservaban hoy el sitio del que no se despegarán en dos días.

La OTAN quiere cambiar

Ellos le contarán al mundo en muchos idiomas, que la OTAN quiere cambiar, que quiere dejar de ser tan militar para convertirse en más política, que quiere ser más barata, que quiere quitarle el disfráz de diablo a Rusia e incorporar su tridente, ya no tan frío, al arsenal de armas comunes que velen por la traquilidad de los socios y los defiendan de sus nuevos miedos.

Contarán que todos quieren irse de Afganistán, pero que hay que dejar al menos la impresión de que aquello no ha sido un fracaso y ha servido para algo...Éstas y muchas más cosas recorreran el espacio a través de las ondas y los satélites, y llegarán hasta los más recónditos rincones de cualquier aldea donde haya un televisor encendido, o una radio sonando.

Si cuando todo pase le preguntamos a algunos de esos europeos, africanos, o asiáticos, sin escudos, a los que los periodistas bombardearán, bombardearemos, durante todo el fin de semana con nuestros misiles cargados de datos e intenciones ajenas, de qué se han enterado o qué recuerdan de esta Cumbre, me atrevo a apostar a que una mayoría tendrá un nombre, un protagonista: Barack Obama.

Apretada agenda de Obama

Su agenda va a ser la más apretada de todas las de los más de 40 Jefes de Estado y de Gobierno que vienen a Lisboa. Llega con 800 personas en su comitiva, dispuestas a cuidar detalle a detalle. Él no va a asistir a una Cumbre, sino a varias. Una de las más importantes va a ser la de Unión Europea-EE.UU.. Obama ya los dejó plantados hace seis meses en Madrid.

A Bruselas le sorprendió y desde entonces se siente un poco abandonada por la Casa Blanca. Era una visita muy esperada, que venía a materializar las promesas del nuevo presidente de los Estados Unidos de mirar y mimar más a Europa, no como había hecho su antecesor George Bush. Pero las circunstancias le hicieron centrarse en Asia.

Poco después, rechazó una invitación de Alemania a asistir a la conmemoración de la caída del muro, y tampoco fue. El enfado de la UE llegó a Washington, que se limitó a decir que las relaciones con Europa seguían siendo una prioridad para Estados Unidos, aunque no hubiera habido tiempo para demostrarlo.

Ahora se reunirá con los líderes europeos Van Rompuy y Durao Barroso para hablar de seguridad, de lucha antiterrorista, de política exterior, de Irán, de Pakistán, discutirán de medio ambiente para que cuando lleguen a México el mes que viene las posturas estén un poco más cerca.

Dicen que Obama quiere aprovechar el tirón que tiene en Europa, sobre todo ahora que vive horas bajas después del varapalo de su partido en las legislativas de noviembre. Aquí las encuestas aseguran que un 78% de los ciudadanos aprueba y apoya su gestión.  Esperemos que no sólo recordemos estas Cumbres porque vino Obama, si no porque realmente sirvieron para conseguir un mundo que se entienda un poco mejor.

¿Para qué servirá la Cumbre?

Aunque si escuchamos las voces de los cientos de activistas que ya están en Lisboa habría que esperar que estas Cumbres sirvieran para dejar de pensar en crear nuevos escudos de defensa antimisiles, para no volver a mandar tropas con armas a ningún país, para no invertir dinero en centrales nucleares sino en desmantelarlas.

Nos conformaremos con que todos puedan dar su opinión pacíficamente, con que los lisboetas no lo pasen demasiado mal cuando intenten llegar a sus puestos de trabajo, con que seamos capaces de contar las cosas de tal manera que el europeo, el africano, o el asiático que esté en su casa viendo el Telediario, no se quede sólo con la imagen de Obama, si no con la de que todos están intentando hacer un mundo mejor, a su manera.