La brecha entre EEUU y Ucrania sigue ampliándose, tras el acuerdo de Trump con Putin para importar diésel ruso. En las últimas horas, el republicano ha suspendido la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia.
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La Administración de Joe Biden aportó casi la mitad de los 270.000 millones de euros de ayuda military financiera que recibió Ucrania durante los tres primeros años de la invasión rusa.
Con Trump, el respaldo cambió. El republicano acusó a Zelenski de "jugar con la Tercera Guerra Mundial", exigió acceso a los minerales ucranianos y presionó a Kiev para que cediera territorios a Rusia.
El funeral del papa Francisco dejó una imagen de acercamiento. Pero la posterior cumbre entre Trump y Putin en Alaska rompió el aislamiento del líder ruso sin que Moscú modificara sus exigencias. Trump ha seguido acusando a Zelenski de obstaculizar la paz y ha pedido a los ucranianos que elijan a otro dirigente.
Ahora, tras el acuerdo para comprar diésel ruso, que alivia las finanzas del Kremlin, Zelenski ha elevado el tono: se siente traicionado y acusa a Trump de situarse en «el lado equivocado de la historia».
Mientras, según una fuente citada por CNN, Ucrania se ha quedado sin interceptores para sus sistemas Patriot, lo que aumenta su vulnerabilidad ante los misiles balísticos rusos.
Este viernes, un periodista le ha preguntado si Trump lo utiliza como chivo expiatorio de sus problemas internos. Zelenski ha guardado silencio, ha bajado la mirada y después ha sonreído.
La política de la UE de imponer sanciones a Rusia por la invasión se ha visto alterada por la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de abrir la mano al diesel ruso para bajar así el precio y aliviar la inflación en Estados Unidos antes de las elecciones de noviembre. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que asiste al Consejo Europeo en Bruselas, asegura que EE.UU. le ha retirado su apoyo de inteligencia en los últimos bombardeos.
Ucrania denuncia que Rusia ha violado la tregua energética entre ambos países, anunciada el domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social Truth. "Está claro que Putin no lee esas publicaciones" ha asegurado el mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, después de que su país haya sufrido ataques a instalaciones eléctricas y de gas en las últimas horas.
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha tachado a Rusia de "enemigo" y la ha acusado directamente de injerencia durante el referéndum del Brexit de hace diez años. Además, ha señalado que Moscú interviene también en las políticas de Francia y Alemania.
La guerra de Ucrania también ha tenido un impacto en los precios. Zelenski, que hace frente a la creciente presión de Trump, se compromete a dejar de atacar refinerías rusas si Putin deja de bombardear instalaciones energéticas ucranianas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido contra el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, por atacar refinerías rusas y ha sugerido a Ucrania que busque un nuevo líder.
Horas antes, Trump pactaba con Putin el suministro de diésel ruso para controlar la subida de precios, lo que implica aliviar algunas sanciones contra Moscú. Kiev y Bruselas rechazan esa decisión.
Mientras, Moscú ha intensificado sus ataques a Kiev. El último ha dejado al menos 17 muertos, entre ellos tres niños, en la ciudad de Zaporiyia.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se ha mostrado "horrorizado" por la ola de ataques rusos que están causando numerosas víctimas civiles en Ucrania en los últimos días. Desde este lunes, al menos 85 personas han muerto y cerca de 350 han resultado heridas en bombardeos rusos en territorio ucraniano. El último ataque, ayer, en Kramatorsk, dejó 33 fallecidos después de que el impacto de que una bomba guiada alcanzara dos autobuses. Moscú está intensificando en las últimas semanas sus ataques contra Ucrania no solo con drones, sino también con misiles de crucero y balísticos.
En Las mañanas de RNE analizamos en qué punto se encuentra la guerra con Félix Arteaga, investigador principal para Seguridad y defensa del Real Instituto Elcano. Arteaga explica en RNE que Rusia suele lanzar sistemáticamente "campañas de invierno", en las que aprovecha la llegada del frío para atacar infraestructuras estratégicas, especialmente las energéticas: "Tiene que llevar a los ciudadanos que habitan en grandes ciudades el miedo, no solo al frío, sino a perturbar la vida diaria".
Este año Rusia ha adelantado e intensificado esta campaña de invierno: "La semana pasada enviaron más de 3.600 misiles, bombas y drones. Son ataques de 24 horas oyendo sirenas, disparos, derribos... Los puentes y nudos de comunicaciones se están volviendo objetivos. La vida cotidiana [en Ucrania] se está volviendo muy complicada". El investigador añade que la estrategia actual de Rusia es lograr que los ciudadanos ucranianos abandonen las grandes ciudades: "A Ucrania cada vez le cuesta más neutralizar y los ataques empiezan a neutralizar esa moral que han mantenido". Entrevista completa en RNE Audio.
Han pasado dos décadas, pero Dmitri aún tiene grabada en su memoria una imagen: la de Anna Politkóvskaya muerta en el ascensor del céntrico edificio moscovita en el que ambos vivían, en la calle Lesnaya 8/12. Ella, periodista independiente, tenía 48 años.
Politkóvskaya era, sin lugar a dudas, la periodista más conocida de Rusia en ese momento por sus críticas a Vladímir Putin y al líder checheno, Ramzán Kadírov. También por sus trabajos periodísticos de investigación con los que denunciaba los secuestros, las torturas y otras violaciones de los derechos humanos que sufrían los civiles en el convulso Cáucaso.