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El caso de un robo millonario de criptomonedas que se encontraban en custodia judicial ha sido resuelto. El dinero, que provenía de una operación internacional en la que se llevó a cabo la mayor incautación de criptomonedas de España, ha sido recuperado en su totalidad y reintegrado a la autoridad judicial. El arrestado, tras haber accedido a las claves, esperó tres meses a que estas fueran entregadas al órgano encargado de su conversión a euros —Oficina de Recuperación y Gestión de Activos— en Madrid para presuntamente perpetrar el robo.

Se han llevado a cabo tres registros simultáneos para poder encontrar las claves de las carteras digitales delictivas donde se guardaban las criptomonedas.

La incautación de las criptomonedas se remonta a septiembre de 2024, cuando los investigadores, participaron en una operación internacional contra un estafador que buscaba blanquear dinero ilícito obtenido con el tráfico de drogas. En el momento de la incautación de las criptomonedas, estas tenían un valor de 17 millones de euros y las claves de las carteras digitales, donde se almacenaban, quedaron bajo custodia judicial en un sobre cerrado y sellado que permaneció varios días custodiado.

Luisgé Martín, autor de la novela El odio, que incluye el testimonio de José Bretón sobre el asesinato de sus dos hijos, ha calificado la no publicación de su libro como "grave", afirmando que se retira "por lo que dice gente que no ha leído el libro", un hecho que en su opinión "forma parte de sociedades prefascistas". En una entrevista con Xabier Fortes en La noche en 24 horas, Martín ha querido aclarar que El odio es un libro que José Bretón "detesta" y que, tras enviarle el manuscrito, el asesino le contestó que "estaba lleno de mentiras".

El escritor ha reconocido que su error ha sido "no haber avisado" a Ruth Ortiz, exmujer y madre de los niños de Bretón, una vez terminada la novela. "Su dolor no era el motivo del libro, pero no tenía que haberse enterado por la prensa", ha lamentado. Martín también ha negado que la novela sea un instrumento de violencia vicaria ni contribuya a una revictimización. "Decir que prolonga la violencia vicaria es una aberración. La empatía está con la víctima, no con el asesino. No se da voz al asesino, se le confronta".

Cientos de religiosos, diplomáticos y curiosos se han despedido este miércoles del papa Francisco en una misa de réquiem en la basílica del Santo Sepulcro, localizada en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Según ha informado la actual corresponsal de RTVE en Jerusalén, Almudena Ariza, allí han acudido a rendir tributo no solo los cristianos católicos de Tierra Santa, sino también ortodoxos y protestantes. El papa, incluso dos días antes de su muerte, mantuvo el hábito de llamar a la única parroquia católica que existe en la Franja de Gaza, la Sagrada Familia, a fin de hablar con hermanas religiosas y el vicario, a quienes preguntaba por los niños de Gaza y sobre si tenían suficiente comida.

Con la muerte del papa Francisco, el Gobierno italiano ha activado un megaoperativo de seguridad para controlar la llegada masiva de fieles, y ha delegado en Protección Civil la gestión de las operaciones de emergencia y la logística. Las medidas comenzaron a aplicarse desde este lunes, tan solo unas horas después del fallecimiento del pontífice, cuando algunas calles cercanas al Vaticano se cerraron por precaución.

Francotiradores, escuadrones anitbomba, grupos caninos o, incluso, bomberos estrenados para diferentes amenazas nucleares o químicas, son algunas de las unidades que conforman el amplio operativo de seguridad, que también está enfocado en la llegada de jefes de Estado de varios países del mundo.

"Gracias por tus enseñanzas, tu cariño y tu amor" o "Adiós a una persona buena y muy querida". Estas son algunas de las dedicatorias que este martes decenas de personas han dejado al papa Francisco en un libro de condolencias puesto a disposición por la Nunciatura, la embajada del Vaticano en España. Los minutos de silencio y las muestras de respeto se han sucedido también a lo largo de toda la geografía, como en varias librerías católicas barcelonesas, donde los ejemplares biográficos de Bergoglio ocupan la estantería principal. Asimismo, hay quienes tenían ya programado ir a Roma por el Jubileo de 2025 y podrán dar personalmente un último adiós a Francisco.

¿Cuándo empezaron a investigarse los asesinatos en serie en nuestro país? Esta semana en Al margen de la ley conversamos con la criminóloga y jurista Paz Velasco de la Fuente sobre la evolución de captura de los multicidas seriales en España. Escúchalo este sábado a las 2 de la madrugada, una hora menos en Canarias, en RNE y Radio 5.

Tras la muerte del papa Francisco, se activa un protocolo eclesiástico específico que abarca tanto el funeral como la sucesión papal. En cuanto a esto último, los cardenales menores de 80 años se deberán reunir en Roma, entre 15 y 20 días tras el fallecimiento, para el cónclave, la elección del nuevo pontífice. Encerrados en la Capilla Sixtina, en el Vaticano, estos votan hasta que un candidato obtiene dos tercios. La selección del sucesor podría incluso prolongarse durante semanas, culminando en la tradicional "fumata blanca" que anuncia la elección del nuevo papa.

Con el fallecimiento del papa Francisco, la Iglesia Católica inicia un período denominado "sede vacante", que se extiende hasta la elección de un nuevo pontífice por el cónclave. A finales de 2024, Francisco nombró a 21 nuevos cardenales, con los cuales renovó el cónclave para continuar su labor de regeneración y apertura en la Iglesia. Un gesto que marcará el rumbo de quien podría ser su sucesor. Mientras que los sectores más conservadores han ido perdiendo peso, poco a poco, se ha ido imponiendo una visión más uniforme y progresista. Actualmente, dos de cada tres cardenales están a favor de introducir reformas dentro del catolicismo.

Aunque no hay una forma definitiva de predecir quién será elegido en el próximo Cónclave, varios cardenales emergen como favoritos, como es el caso de Péter Erdő o Jean-Claude Hollerich.

El papa Francisco ha fallecido este lunes a las 7.35 horas en su residencia de la Casa Santa Marta, según ha anunciado en un vídeo el cardenal Kevin Joseph Farrel. Este último, camarlengo de la Santa Iglesia Romana, se convierte ahora en el jefe de Estado en funciones del Vaticano. Entre sus responsabilidades, Farrell debe certificar oficialmente la muerte del Papa y sellar sus aposentos privados. También le corresponde anunciar la noticia al pueblo romano y coordinar los preparativos del funeral y la sepultura. Durante la Sede Vacante, se encarga de gestionar los asuntos diarios de la Santa Sede y garantizar que todo esté dispuesto para la elección del nuevo Pontífice.