En estos momentos de incertidumbre, España presta especial atención a China, socio comercial preferente. Le compramos máquinas, ordenadores, coches, textiles... uno de cada 10 productos proceden de allí. La balanza económica es desigual: nosotros sólo exportamos a China cerca de 8 mil millones de euros, sobre todo de productos químicos, minerales y alimentos.
La mejora de este déficit comercial es una de las razones del viaje del presidente Pedro Sánchez. El socialista ha reclamado a las autoridades chinas una mayor apertura comercial para construir "juntos" una economía equilibrada que genere prosperidad para todos.
Sanchez también ha pedido a Pekín que ejerza su influencia en Rusia e Irán para lograr la paz. "Creo que China puede hacer más. Por ejemplo, exigiendo como está haciendo que el derecho internacional se cumpla y cesen los conflictos", ha afirmado.
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