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El comisario jubilado José Villarejo; su mujer, Gemma Isabel Alcalá, y el comisario Carlos Salamanca, exresponsable de la Comisaría del aeropuerto de Barajas, han sido detenidos acusados de integrar una red de blanqueo de capitales e inmigración ilegal a cambio de cohechos. Los tres han sido arrestados en la operación Tándem, coordinada por la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional en el marco de una investigación llevada a cabo junto con la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional. En esa operación se ha ordenado el arresto de seis personas y se están practicando más de una decena registros en domicilios y sedes de empresas en las provincias de Madrid, Málaga y Valencia. Entre otros lugares, se ha registrado la oficina de Villarejo en la Torre Picasso de Madrid y su vivienda en Boadilla.

La Policía Nacional y la Agencia Tributaria han puesto en marcha la operación Shopping en el polígono Cobo Calleja, en Fuenlabrada, contra una organización criminal china dedicada al blanqueo de capitales con la importación de mercancía desde Asia, en la que se prevén unos 60 detenidos.

Además de los arrestos, los agentes están practicando alrededor de 30 registros en este polígono fuenlabreño y en algunos domicilios particulares, en tanto que la operación continúa abierta y se extiende a otras provincias como Barcelona y Sevilla, si bien de forma más residual.

La Policía Nacional ha vuelto a detener este miércoles a Yusuf Galán González, un "histórico yihadista", el primer condenado en España por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, y que estuvo en prisión hasta 2011 por integrar la primera célula de Al Qqeda desarticulada en nuestro país, según han informado fuentes policiales.

Agentes de la Policía Nacional han detenido a un hombre y una mujer que regentaban un piso de citas en Madrid acusados de explotar sexualmente a transexuales, ha informado la Jefatura Superior de Policía de Madrid en un comunicado. En el inmueble, además de servicios sexuales, se ofertaban sustancias estupefacientes no solo a los clientes sino también a las propias víctimas para aumentar así los beneficios que obtenían ilegalmente. Entre los jóvenes explotados se encontraba un menor de 17 años.