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La ola de revueltas populares en países musulmanes ha estallado de forma violenta en Bahréin; al menos tres personas han muerto y 20 han resultado heridas graves durante el desalojo policial de una plaza de la capital en la que manifestantes chiíes pedía reformas democráticas. Dirigentes de la región del Golfo Pérsico se van a reunir hoy en el propio archipiélago de Bahréin para analizar la situación.

La policía se había mantenido al margen despues de la muerte de dos jovenes en las protestas antigubernamentales del lunes y miles de personas se concentraron en la plaza de la Perla. Los manifestantes quieren que la monarquía suní del país modifique sus políticas, que incluyen la asignación de las personas que ocupan la mayor parte de los principales puestos gubernamentales, y haya más oportunidades para la mayoría chií en el país, el 70 por ciento de la poblacion. La revuelta popular cuenta con una participación sin precedentes en este archipiélago con una superficie de tan solo 727 kilómetros cuadrados en el que viven poco más de un millón de personas, la mitad de ellos extranjeros.

En Barein, durante la noche han muerto dos personas más en nuevos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía que trataba de evacuar a las dos mil personas que acampan en una de las plazas de la capital, Manama. Al menos dos jóvenes han muerto también en Yemen en los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes afines al gobierno de Ali Abdullah Saleh, en el poder desde hace 32 años. En Iraq, cientos de personas protestaron ayer en la ciudad de Kut para pedir más empleo y la dimisión del gobernador provincial y en Irán, los leales al régimen han vuelto a enfrentarse con los reformistas.

En Libia, en las manifestaciones de ayer en la ciudad de enghazi murieron tres personas y decenas resultaron heridas.

En Irán, miles de opositores se han reunido en la universidad de Teherán en el funeral de un estudiante que murió durante las protestas del lunes, por un disparo de bala. La manifestación ha terminado en un enfrentamiento con los leales al régimen. Los líderes opositores, Musaví y Karrubí, que están bajo arresto domiciliario, piden a través de internet al gobierno que escuche al pueblo. El presidente Ahmadineyad ha dicho que sus enemigos no conseguirán sus propósitos.