La "Mannschaft" de Joachim Löw desató una ola del nuevo patriotismo "light" alemán con la llegada al país de la Copa del Mundo ganada en el estadio de Maracaná, la cuarta de Alemania, pero la primera que se queda en Berlín.
Mario Götze, autor del único gol de la final contra Argentina, y el resto del conjunto fueron recibidos al grito de "Fussballgott" -"Dios del fútbol"-, coreado por cerca de 400.000 aficionados concentrados ante la Puerta de Brandeburgo berlinesa.