El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha recibido este miércoles al enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, en un nuevo acercamiento del que ha salido el compromiso del Kremlin a reanudar las negociaciones. El presidente ruso no descarta reunirse con sus homólogos estadounidense y chino, Donald Trump y Xi Jinping, respectivamente.
Por su parte, el mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, se ha ofrecido a "congelar" las líneas del frente como un primer gesto hacia una tregua definitiva.
Las minas que los rusos colocaron en las carreteras en diciembre han dejado aislada la ciudad de Oleshki, a unos 10 kilómetros de Jersón, en Ucrania. Desde entonces, no entran víveres por tierra. Tampoco hay luz ni agua potable. Moscú ocupó esta urbe al principio de la guerra, después se replegó, pero nunca la ha dejado libre. Hay atrapados por lo menos 2.000 habitantes, de los 24.000 que tenía esta localidad.
La cita ha buscado reconducir unas relaciones muy deterioradas mientras Trump alivia las sanciones a Rusia y cuestiona a Zelenski como negociador. Según el New York Times, Washington quiere convencer a Kiev de que acepte pérdidas territoriales con la expectativa de obtener beneficios económicos de un acuerdo.
Zelenski reclama garantías sólidas de seguridad para después de la guerra y ha reiterado que no se puede negociar sobre Ucrania sin Ucrania. Los dirigentes de Noruega y Finlandia también han defendido la participación europea y mantener a Trump implicado en el diálogo. Witkoff tiene previsto trasladar a Rusia los planteamientos debatidos en Oslo.
Mientras tanto, los bombardeos rusos continúan. Un balance parcial recoge al menos nueve muertos en varios ataques, además de daños en centros sanitarios y nuevas interrupciones del suministro eléctrico. La ofensiva contra la red energética se extiende al oeste de Ucrania antes del invierno.
Estados Unidos y Ucrania exhiben un creciente distanciamiento por la ayuda militar y las condiciones para negociar el fin de la guerra. Volodímir Zelenski denuncia que le faltan armas y financiación y asegura que Washington ha dejado de advertir a Kiev de los ataques rusos, algo que niega el secretario de Estado estadounidense. El presidente ucraniano exige, además, una tregua antes de negociar con Moscú.
Donald Trump le acusa de no saber de qué habla, mientras el vicepresidente estadounidense evita definir a Ucrania como aliada y rechaza su entrada en la OTAN. Las diferencias se extienden a los ataques ucranianos contra las reservas de combustible rusas, que irritan a la Casa Blanca después de haber levantado sanciones a Moscú a cambio de su diésel.
En el terreno diplomático, Washington busca acelerar el final de la guerra y sopesa un encuentro entre Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping que dejaría fuera a Ucrania y a la Unión Europea.
Europa sigue comprando armas estadounidenses para Kiev, pero los suministros no bastan. A esa carencia se sumarían retrasos del Pentágono en la entrega de misiles antiaéreos, mientras nuevos ataques rusos con misiles balísticos vuelven a golpear la capital ucraniana.
En la defensa de Ucrania es fundamental el sistema de satélites Starlink, propiedad del magnate Elon Musk. Desde hace días, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, insiste en que está fallando.
Dirigir drones, controlar operaciones o detectar misiles enemigos. Son algunas de las funciones de la red de satélites de Elon Musk. En plena oleada de ataques rusos, Ucrania está sufriendo restricciones en el servicio que comprometen toda su arquitectura militar y la hacen más vulnerable.
El magnate detrás de la tecnología se desmarca. Asegura que las restricciones afectan a la versión militar de Starlink, controlada por el Pentágono, pero Washington niega tener nada que ver y lo achaca a un fallo técnico. Cada vez es más evidente que Trump presiona a Kiev mientras hace concesiones a Moscú.
Europa está desarrollando su propia red de satélites, un programa llamado Iris. Pero está lejos de ser una alternativa. Compite con EE.UU., una potencia que lleva décadas invirtiendo e innovando en defensa.
La brecha entre EEUU y Ucrania sigue ampliándose, tras el acuerdo de Trump con Putin para importar diésel ruso. En las últimas horas, el republicano ha suspendido la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia.
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La Administración de Joe Biden aportó casi la mitad de los 270.000 millones de euros de ayuda military financiera que recibió Ucrania durante los tres primeros años de la invasión rusa.
Con Trump, el respaldo cambió. El republicano acusó a Zelenski de "jugar con la Tercera Guerra Mundial", exigió acceso a los minerales ucranianos y presionó a Kiev para que cediera territorios a Rusia.
El funeral del papa Francisco dejó una imagen de acercamiento. Pero la posterior cumbre entre Trump y Putin en Alaska rompió el aislamiento del líder ruso sin que Moscú modificara sus exigencias. Trump ha seguido acusando a Zelenski de obstaculizar la paz y ha pedido a los ucranianos que elijan a otro dirigente.
Ahora, tras el acuerdo para comprar diésel ruso, que alivia las finanzas del Kremlin, Zelenski ha elevado el tono: se siente traicionado y acusa a Trump de situarse en «el lado equivocado de la historia».
Mientras, según una fuente citada por CNN, Ucrania se ha quedado sin interceptores para sus sistemas Patriot, lo que aumenta su vulnerabilidad ante los misiles balísticos rusos.
Este viernes, un periodista le ha preguntado si Trump lo utiliza como chivo expiatorio de sus problemas internos. Zelenski ha guardado silencio, ha bajado la mirada y después ha sonreído.
La política de la UE de imponer sanciones a Rusia por la invasión se ha visto alterada por la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de abrir la mano al diesel ruso para bajar así el precio y aliviar la inflación en Estados Unidos antes de las elecciones de noviembre. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que asiste al Consejo Europeo en Bruselas, asegura que EE.UU. le ha retirado su apoyo de inteligencia en los últimos bombardeos.
Al menos tres personas han muerto y otras 21 han resultado heridas en las últimas horas en nuevos ataques rusos con misiles balísticos contra la capital de Ucrania, Kiev. La ofensiva ha impactado contra un edificio residencial de nueve plantas en el distrito de Desnianski y ha alcanzado de forma directa la central térmica CHPP-4, una de las infraestructuras energéticas clave para el abastecimiento de la ciudad.
Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Rusia lanzó un total de 39 misiles balísticos y 120 drones de ataques durante la noche, algunos de ellos con munición de racimo.
Ucrania denuncia que Rusia ha violado la tregua energética entre ambos países, anunciada el domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social Truth. "Está claro que Putin no lee esas publicaciones" ha asegurado el mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, después de que su país haya sufrido ataques a instalaciones eléctricas y de gas en las últimas horas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado que Rusia y Ucrania han acordado abstenerse de atacar sus infraestructuras energéticas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aunque se ha mostrado sorprendido por el anuncio, ha emplazado a Moscú a respetarlo, y está dispuesto a convocar elecciones en Ucrania si el presidente ruso, Vladímir Putin, acepta una tregua más amplia.
Trump ha acusado a Zelenski de subir el precio del petróleo con sus ataques a refinerías rusas. Un tema espinoso para el republicano a pocas semanas de unas elecciones cruciales en EE.UU. Tanto, que ha suavizado las sanciones a Moscú para que libere miles de barriles de diésel en los mercados mundiales.
Bruselas y varios líderes europeos blindan su apoyo a Ucrania. Creen que el acuerdo sobre el petróleo ayuda a Putin a financiar una guerra que no deja de cobrarse vidas.
Al menos 12 personas han muerto y más de 300 están heridas en un ataque contra el aeropuerto de Riad, en Arabia Saudí. Es el tercero esta semana; lo atribuyen a los rebeldes hutíes de Yemen. Se ha suspendido la actividad aérea en torno al aeródromo. España y otros paises europeos recomiendan no viajar a Arabia Saudi.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, carga contra Zelenski por atacar refinerías rusas y sugiere que Ucrania busque un nuevo líder. El ucraniano había criticado el acuerdo del republicano con Putin para importar diésel ruso, aliviando sanciones. Sobre el terreno, siguen los ataques.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido contra el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, por atacar refinerías rusas y ha sugerido a Ucrania que busque un nuevo líder.
Horas antes, Trump pactaba con Putin el suministro de diésel ruso para controlar la subida de precios, lo que implica aliviar algunas sanciones contra Moscú. Kiev y Bruselas rechazan esa decisión.
Mientras, Moscú ha intensificado sus ataques a Kiev. El último ha dejado al menos 17 muertos, entre ellos tres niños, en la ciudad de Zaporiyia.