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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se resiste a aceptar la supervisión del FMI y la Comisión sobre las cuentas públicas y el plan de ajuste acordado con la Unión Europea en la última cumbre porque sería pòner al país bajo la tutela exterior. Fuentes de su Ejecutivo han matizado a la prensa que estarían dispuestos a aceptar "consejos" de los técnicos de Bruselas y el FMI, pero desmienten un acuerdo en este sentido. Aún así están "preparados para ser aconsejados", mientras que el presidente de la República, Giorgio Napolitano, afirma que Italia vive una "crisis gravísima y sin precedentes".

Italia ha aceptado la supervisión del FMI y la Comisión Europea sobre las reformas estructurales a las que se comprometió en la última cumbre europea. Berlusconi se somete al control de estas instituciones para intentar recuperar la confianza de los mercados que desconfían de Italia y siguen castigando su deuda. La Unión Europea intenta atajar la crisis de deuda que afecta especialmente a la tercera economía de la eurozona. El primer ministro italiano deberá reformar las pensiones, el mercado laboral y meter en vereda la deuda pública que supera el 120% del PIB italiano.

Sigue la incertidumbre, porque queda en suspenso la convocatoria de referendum. Papandreu tiene que negociar con la oposición para que el plan de rescate se apruebe. La oposición ha dicho que apoyará ese plan si dimite el primer ministro y se forma un gobierno de transición.

El objetivo: favorecer el crecimiento económico mundial, crear empleo y mejorar los intercambios comerciales, luchando, por ejemplo, contra el proteccionismo. Sin embargo, es inevitable: la principal preocupación sigue siendo el riesgo de contagio al conjunto de la comunidad internacional de la crisis de Grecia.

Faltan casi dos meses para que llegue la Navidad pero los Reyes Magos ya están recibiendo las primeras cartas. Creen que cerrarán el año con un descenso en sus ventas de entre un tres y un cinco por ciento, con respecto al año pasado.

Una huelga para protestar contra el aumento de horas de clase a los profesores fijos y la menor contratación de interinos. Los sindicatos califican los paros de éxito. Los gobiernos madrileño y manchego aseguran que han sido minoritarios.

Son ya 4.360.000 los que no encuentran trabajo. El paro subió en todas las comunidades autónomas, donde más en Baleares, un 14 por ciento, y donde menos, un 1 por ciento, en el País Vasco y la Comunidad Valenciana. Además, la Seguridad Social ha perdido 75.000 afiliados.

Son horas de gran confusión en Grecia después de que este mediodía Papandreu, que regresó anoche a Atenas desde Cannes, convocara una reunión extraordinaria del consejo de ministros. Varios medios aseguran que al terminar el consejo Papandreu se reunirá con el presidente del país, Carolos Papulias, para presentarle su dimisión. Los acontecimientos se han precipitado después de que, tras la rebelión en sus propias filas, Papandreu se haya quedado sin apoyos para llegar a la mayoría absoluta en la cuestión de confianza prevista para mañana.