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Rusia ha anunciado una nueva ofensiva para "liberar" el Donbás y ha recrudecido su ofensiva en el este de Ucrania tras 55 días de guerra. Las tropas rusas continúan el bombardeo de las regiones del Donbás y siguen atacando Járkov, en el este. Mientras, Mariúpol se mantiene como objetivo clave para la ofensiva liderada por Vladímir Putin.

Entretanto, la ONU ha reconocido que lograr un alto el fuego aún "no está en el horizonte" en Ucrania, aunque sigue sin rendirse y ya ha acelerado los trámites para entregar el formulario de solicitud a la Unión Europea.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha afirmado que Rusia ha desencadenado su "gran ofensiva" contra Donetsk y Lugansk (la región del Donbás), en el este del país.

En Mariúpol quedan unos 100.000 civiles, del medio millón de habitantes que tenía antes del comienzo de la guerra. Los combates continúan en la ciudad, clave para los rusos porque su control les permitiría conectar por tierra territorio ruso con la península de Crimea.

Las milicias prorrusas de Donetsk aseguran que han iniciado un asalto final al complejo industrial de Azovstal, donde se han hecho fuertes los defensores ucranianos que quedan en Mariúpol.

Foto: REUTERS/ALEXANDER ERMOCHENKO

Las tropas rusos que continúan en Mariúpol impiden la llegada de alimentos y medicinas por parte de asociaciones como Cruz Roja. María Alcázar, Directora Cooperación Internacional, asegura que lo tienen todo listo en Zaporiyia, pero no pueden entregarlo. "El Comité Internacional de Cruz Roja ha intentado durante 6 días llegar a Mariúpol, pero no se han dado todavía las condiciones de seguridad", explica Alcázar. 100.000 vecinos de la ciudad siguen atrapados con riesgo de morir por inanición, sin acceso a agua ni comida y aislados en refugios.

Informa Mónica Marhuenda