arriba Ir arriba

El Gobierno sirio y los rebeldes han sellado este jueves, tras seis años de guerra civil, un acuerdo para el establecimiento de un alto el fuego general, que entrará en vigor en la medianoche del jueves al viernes y abarcará todo el territorio de Siria, así como para la reanudación de las conversaciones de paz, en una fecha aún por determinar, para buscar un arreglo definitivo del conflicto.

Los primeros civiles y combatientes que permanecían atrincherados en los distritos que controlaban los rebeldes sirios en Alepo han salido de la ciudad en varios convoyes de autobuses y ambulancias, que han atravesado el corredor humanitario protegidos por el alto el fuego que entró en vigor a primera hora de este jueves, si bien se han registrado algunas escaramuzas a lo largo de la jornada. La salida de enfermos, heridos, civiles y combatientes, que continuará mientras se mantenga el alto el fuego, es la ratificación de la derrota de la oposición, al tiempo que el régimen celebra la "liberación" de Alepo, tal como lo ha calificado el presidente Bachar al Asad.

  • Unas 3.000 personas abandonan en autobuses y ambulancias los barrios sitiados
  • El alto el fuego acordado, pese a algunas escaramuzas, se está respetando
  • Miles de personas aguardan a ser evacuadas y la operación podría durar días
  • Bachar al Asad felicita a sus tropas por un triunfo que califica de "histórico"

En países como Haití, Sudán del Sur o Yemen, cada día es una lucha por la supervivencia, pero especialmente para los más pequeños. Hay países como Haití en los que las situaciones de emergencia caen rápidamente en el olvido, aún cuando la situación siga siendo catastrófica. Esto deja las infancias sumidas en una precariedad difícil de solucionar. En otros lugares, como Yemen, la guerra no solo amenaza sus vidas directamente, sino que les priva de las mínimas condiciones de vida e imposibilita cualquier intento de reconstrucción, social o sanitaria. Los niños de Sudan del sur sufren desnutrición aguda y los tratamientos para salvar a menores llegan a cuenta gotas por el boicot de ambos bandos del conflicto a la ayuda humanitaria. Por eso las ONGs afirman que lo que ocurre en este país es una guerra directa contra infancia.