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Este 15 de marzo se cumplen seis años del comienzo de la guerra en Siria, que se inició con manifestaciones contra el régimen de Bachar al Asad en el marco de la "primavera árabe".

Según la ONU, uno de cada 100 habitantes de Siria ha perdido la vida: casi 400.000 muertos. Se trata del peor conflicto bélico desde el fin de la II Guerra Mundial, según Zeid Ra'ad al Hussein, alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Más de la quinta parte de la población vive como refugiada fuera del país, mientras que la mitad de quienes permanecen en Siria necesita ayuda humanitaria. De los casi 400.000 muertos, 16.000 son niños, según Save the Children.

Dos de cada tres sirios no tienen acceso a una fuente segura de agua, bien al que los hogares tienen que destinar la cuarta parte de sus recursos.

Malula, una población siria cuya mayoría cristiana convivió en paz con los vecinos musulmanes. Esto fue hasta 2013, cuando fue asaltada por los rebeldes. Ahora queda menos de un tercio de su población. En los edificios son visibles las heridas de la guerra. De los 200.000 turistas que visitaban anualmente el lugar, ni rastro. Un equipo de TVE ha comprobado cómo el conflicto ha alterado la convivencia entre comunidades religiosas en lo que hasta hace unos años eran localidades pacíficas.

Cerca de 3.000 personas murieron en febrero en la guerra de Siria, a pesar del alto el fuego en vigor. Son datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.