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En países como Haití, Sudán del Sur o Yemen, cada día es una lucha por la supervivencia, pero especialmente para los más pequeños. Hay países como Haití en los que las situaciones de emergencia caen rápidamente en el olvido, aún cuando la situación siga siendo catastrófica. Esto deja las infancias sumidas en una precariedad difícil de solucionar. En otros lugares, como Yemen, la guerra no solo amenaza sus vidas directamente, sino que les priva de las mínimas condiciones de vida e imposibilita cualquier intento de reconstrucción, social o sanitaria. Los niños de Sudan del sur sufren desnutrición aguda y los tratamientos para salvar a menores llegan a cuenta gotas por el boicot de ambos bandos del conflicto a la ayuda humanitaria. Por eso las ONGs afirman que lo que ocurre en este país es una guerra directa contra infancia.

Combatientes del Estado Islámico (EI) han lanzado este viernes un contraataque contra el sur de la ciudad iraquí de Kirkuk, en la que han tomado durante algunas horas el control de varias comisarías. Los yihadistas intentan contrarrestar la ofensiva de las fuerzas iraquíes y kurdas, con apoyo aéreo de la coalición liderada por EEUU, para recuperar Mosul (175 kilómetros al noroeste de Kirkuk). El EI ha perdido ya el control de importantes pueblos en los alrededores de Mosul, la tercera ciudad en importancia de Irak y donde se cree que podrían refugiarse la cúpula del grupo.

Kirkuk, capital de una importante zona petrolífera, está situada en el norte de Irak, a medio camino entre Bagdad y Mosul. Las milicias kurdas tomaron el control en 2014, cuando las tropas regulares iraquíes huyeron ante el avance del EI. Los yihadistas controlan una amplia bolsa de territorio en Hawija, a las puertas de la ciudad. Los enfrentamientos han tenido lugar de madrugada en los barrios de Wahed Jazeirán, Domish y Midaa según ha informado a Efe el gobernador de esa localidad, Nachmeldín Karin. Al menos cinco yihadistas y dos policías han muerto.

La ofensiva de las fuerzas iraquíes para arrebatar la ciudad de Mosul al Estado Islámico se ha ralentizado en las últimas horas. Los combatientes de las milicias kurdas y del Ejército iraquí, con el apoyo de la coalición internacional liderada por EE.UU., se están acercando a pueblos más grandes y habitados, lo que dificulta su avance, según informan las agencias Reuters y AP. Además, los yihadistas están incendiando neumáticos y aceite para estorbar la visibilidad de los aviones de la coalición.

Mientras, los residentes de Mosul han relatado a estas mismas agencias que los yihadistas están utilizando a civiles como escudos humanos, tal y como temía la ONU. Un portavoz del Pentágono ha asegurado que el EI aterroriza a la población ejecutando a civiles vestidos con uniforme del Ejército iraquí. El EI aseguró el lunes que sus fuerzas habían contraatacado con 10 coches bomba y que los pueblos cercanos a la ciudad habían sido rodeados pero no tomados por sus enemigos. Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser contrastada por fuertes independientes.

Las tropas iraquíes ganan posiciones en torno a Mosul, incluso más rápido de lo que esperaban, dicen. Ya se encuentran a menos de 30 km de esta ciudad, en el segundo día de esta importante ofensiva para recuperar una ciudad en manos del Daesh desde hace dos años. Aun así, la batalla puede durar meses, con más de 3.000 yihadistas atrincherados que, se teme, podrían usar a la población civil como escudos humanos.

La ONU alerta del "riesgo extremo" para los civiles y advierte de que los combates podrían provocar la peor catatrófe humanitaria de 2017. Hasta un millón de personas podrían abandonar Mosul y convertirse en desplazados internos o refugiados en los países vecinos. La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y ACNUR esperan una "una catástrofe humanitaria". El jefe de la misión de la OIM en el país, Thomas Lothar Weis, ha indicado que por ahora se ha detectado que muy pocas personas han huido de Mosul desde que comenzó la campaña este lunes, pero que "el número de huidos ascenderá dramáticamente una vez las fuerzas iraquíes se acerquen a las afueras de la ciudad". Una huida a través del desierto, con lo puesto y con el invierno a punto de llegar. Como ocurrió en Faluya.