El omnipresente Frabice Luchini se mete en la piel de un alcalde que de repente pierde las ideas. Y encuentra en Alice (Anaïs Demoustier), la colaboradora ideal para mantener su prestigio político.
Una comedia muy francesa, muy dialogada y muy intelectual con actores de altura y que mezcla humor con una elegante crítica política ayudada por el siempre impecable Luchini.