"El muerto y ser feliz", tercera película del realizador madrileño Javier Rebollo, es una "road movie" en la que José Sacristán se convierte en Santos, un asesino a sueldo enfermo terminal de cáncer, que coincide con Erika (Roxana Blanco) en un último viaje a lo largo de 5.000 kilómetros por Argentina.
Sacristán, nominado recientemente por este papel al Goya como mejor actor protagonista y ganador en San Sebastián de la Concha de Plata, recorre así sus últimos días acompañado de otra fiel compañera: su morfina.