Egipto ha asegurado que tiene un plan para garantizar el futuro de la Franja de Gaza y su reconstrucción sin expulsar a la población palestina, como proponen el presidente estadounidense Donald Trump e Israel. Mientras, la tregua entre Hamás e Israel se tambalea.
Todas las miradas se centraban en el rey Abdalá de Jordania después de su tajante rechazo al plan del presidente estadounidense, Donald Trump. En la Casa Blanca, el monarca ha señalado que los países árabes, y no solo Jordania, presentarán unidos una propuesta tras analizar el plan sobre Gaza. Un plan que Abdalá ya había rechazado tajantemente cuando Trump lo anunció debido a la posición aislada de Jordania. Entre el 40 y el 50% de la población jordana es palestina o tiene origen palestino, la mayoría de ellos, refugiados. Al mismo tiempo, Estados Unidos destina a Jordania unos 1.500 millones de dólares cada año , el tercer país que más ayuda recibe después de Ucrania e Israel. De momento, lo único que sí ha asegurado el rey de Jordania es que su país acogerá a 2.000 niños palestinos enfermos.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya lo ha adelantado al término de una reunión de más de cuatro horas del Gabinete de Seguridad, con altos mandos militares, de la inteligencia y varios ministros: "Si Hamás no devuelve a nuestros rehenes antes del sábado al mediodía, el alto el fuego terminará y el Ejército volverá a combatir intensamente hasta que Hamás sea finalmente derrotado". El gabinete ha aprobado por unanimidad reanudar los ataques en Gaza si Hamás no devuelve a los rehenes, en la línea de la amenaza lanzada por Trump, quien dijo que si no eran liberados, "se desataría un infierno". Pero a diferencia de Trump, Netanyahu no ha dicho cuántos rehenes tendrán que ser entregados para evitar la guerra, dejando abierta una puerta para que la tregua pueda continuar. Para los gazatíes, la situación de incertidumbre representa un momento de profunda angustia ante la posible reanudación de los ataques, así como para las familias de los rehenes israelíes.
Ante la pregunta al presidente estadounidense, Donald Trump, sobre si congelaría las ayudas a Egipto y Jordania de no aceptar la entrada de refugiados palestinos, su respuesta es clara: "Si no están de acuerdo, probablemente lo haría, sí". La amenaza de cortar el grifo a sus dos grandes aliados en la zona si no admiten a un millón y medio de refugiados ha caído como un jarro de agua fría en los dos países. Son de los que más dinero reciben cada año de Estados Unidos, ocupando el tercer y cuarto puesto entre 180 países. En 2023 recibieron más de 1.500 millones de dólares.
En Gaza no dan crédito a la amenaza de Trump de convertirla en un infierno si Hamás no retoma la liberación de rehenes. Hamás ha suspendido la entrega el sábado de 3 rehenes israelíes tras acusar a Israel de violar el acuerdo.
Hamás ha suspendido, por el momento, la entrega de rehenes israelíes al alegar que Israel está incumpliendo los acuerdos de alto el fuego. Según el grupo, el Gobierno de Tel Aviv dispara a los gazatíes, lo que ha retrasado el retorno de los desplazados e impide la entrada en Gaza de la ayuda acordada. También Israel lanza acusaciones contra Hamás, reprochándole el mal estado de los últimos rehenes liberados. El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ha puesto al Ejército en estado de máxima alerta en Gaza, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha convocado a su gabinete de seguridad. En la capital de Israel, cientos de personas han salido a las calles para pedir que no se rompa la tregua. Temen por las vidas de los más de 70 rehenes que siguen en Gaza.
Lantano, níquel, galio. Puede que les suenen estos minerales críticos. Por ellos pugnan las grandes economías. China monopoliza estas materias primas y de las tierras raras controla casi el 100%. Del litio, imprescindible en baterías, más del 70%. Pero, ¿cómo se ha llegado a este punto? El TD2 da respuesta a esta cuestión.
La Policía israelí ha cerrado tres librerías del barrio árabe de Jerusalén después de allanarlas y confiscar decenas de libros. Estas librerías tienen más de 50 años de vida y son un referente cultural de la literatura palestina. Los libreros han sido acusados de alteración del orden público.
Hassem, un testigo de la redada de la Policía israelí, ha confirmado que las autoridades también arrestaron a los dueños. Y un familiar de los detenidos ha asegurado que la policía usó el traductor de Google porque no entendían los títulos en inglés.
Decenas de personas han protestado esta mañana ante la comisaría de Jerusalén donde permanecían detenidos los libreros palestinos. "Se empieza quemando libros y se acaba quemando a personas", ha lamentado una investigadora del Holocausto, presente en la protesta.
La tregua no detiene las operaciones israelíes en Cisjordania y Jerusalén. La Policía ha irrumpido en una conocida librería palestina de la Ciudad Santa y ha detenido a sus dueños, la familia Muna, un episodio que ha provocado numerosas condenas internacionales, porque ese comercio es una referencia para la cultura árabe y palestina. Los agentes registraron los locales y confiscaron decenas de ejemplares, incluso un libro infantil. Un familiar de los detenidos asegura que los policías usaron el traductor de Google porque no entendían los títulos en inglés.
Arranca en París la Cumbre de Acción sobre la Inteligencia Artificial, un encuentro en el que más de 100 países intentarán acordar un sistema de gobernanza global sobre el sector. La cumbre se produce en un momento de lucha por el control del mercado entre China y los países occidentales, una lucha a la que Europa "llega tarde", según Eduard Rosicart, profesor de la Escuela de Negocios OBS y CEO de la Consultora Kaitaku Digital. "Se nota que hay una inversión muy potente en China y hay una guerra por el control de la IA. Está claro que China quiere ganar esta guerra y va a poner los recursos necesarios", opina el experto. Afirma que el interés de las potencias está en el control de la infraestructura técnica necesaria para ejecutar modelos de inteligencia artificial: "Quien tiene el control tiene el paso de los datos".
Sobre el posible impacto de esta tecnología en el mercado laboral, Eduard Rosicart cree que, a corto plazo, las empresas ven una mejora de la productividad de los trabajadores, pero a medio y largo plazo hay más incertidumbre, especialmente en los trabajos más repetitivos: "Este puesto de trabajo con el tiempo muy probablemente sí va a ser sustituido por agentes de inteligencia artificial".