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Acercarse al arte a través del lenguaje corporal: ése es el objetivo de "Cuando el cuerpo habla", una propuesta educativa del Museo Reina Sofía dirigida a niños a partir de 6 años y que desarrollan alumnos de la RESAD, la Real Escuela Superior de Arte Dramático.

Todos rondan los ochenta, y se conocen desde hace casi 60 años. Coincidieron en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, se hicieron amigos y algunos se casaron entre ellos. Por ejemplo, Isabel Quintanilla y Francisco López Hernández, hermano de Julio. El más conocido de la pandilla es otro López, Antonio, que hoy nos presentaba su última obra, Ventana de Noche, con otra perspectiva, pero tan realista como siempre. Una exposición que desprende genialidad, amistad y sobre todo mucho amor al arte.

El próximo martes se abre al público la exposición que el Thyssen dedica a los pintores realistas de Madrid. Una muestra dedicada a un grupo histórico y generacional de artistas del realismo que han vivido y trabajado en la capital desde la década de 1950. Con cuatro de ellos, Antonio López, Isabel Quintanilla y los hermanos Francisco y Julio López Hernández, ha estado hablando nuestra compañera Ángela Núñez, pero más que de la exposición, de la vida en sí misma, de chascarrillos de juventud, de sus inicios y del arte.

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  • Chagall realizó una reinterpretación humanística de las religiones
  • Está considerado uno de los maestros en el dominio del color

Cineasta trotamundos, también pintó, escribió y compuso música. Pero si hay algo que le distinga de sus coetáneos es haber sido el precursor del género Blaxploitation con su cruda "Sweetback Sweetback's Baddaaaasss Song". Padre del actor Mario Van Peebles, siempre ha metido el dedo en el ojo con su obra a todos aquellos que no tomaban en serio al pueblo afroamericano.

Un grafiti con el rostro de uno de los personajes de 'Los Miserables' de Víctor Hugo, un bote de gases lacrimógenos, y un código QR que enlaza un vídeo de la intervención polícial francesa en Calais contra los refugiados. Así ha denunciado Banksy las políticas de asilo frente a la embajada de Francia en Londres; una imagen que ha dado la vuelta al mundo y que ya solo se puede verse virtualmente. Y es que el grafiti ha sido tapado (que no borrado), porque todo el mundo sabe que las obras de Banksy se cotizan. Y mucho.