Vivir a 140 metros de altura es difícil pero no imposible, aunque sólo está al alcance de unos pocos privilegiados. En la Torre de Madrid, uno de los edificios más singulares de la capital, hay una oportunidad para quienes quieran y puedan. Su último piso, el más alto de la capital, es un duplex de 250 metros cuadrados que cuesta tres millones de euros.