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El arquitecto valenciano Rafael Guastavino, pese a ser poco conocido, cambió el sistema de construcción en los Estados Unidos, donde exportó una tradición constructiva milenaria muy frecuente en el área mediterránea. Su bóveda tabicada ignífuga fue uno de sus grandes descubrimientos.
Lo tenía todo como personaje: había sido olvidado por la historia, tenía una obra arquitectónica impresionante y además tuvo una vida personal apasionante llena de amoríos, viajes e incluso cometió alguna pequeña estafa. Un auténtico vividor lleno de luces y sombras, un personaje perfecto.
Un gran número de edificios icónicos de Nueva York llevan la firma de la Guastavino's Company. Su legado se puede ver en el Carnegie Hall, el metro de City Hall, la Grand Central Station, la catedral de Saint John the Divine o el Puente de Queensborough. Su huella fue tan profunda en la ciudad que, en su necrológica, The New York Times le bautizó como 'El arquitecto de Nueva York'.
El documental seguirá las huellas de Rafael Guastavino: viajará desde su Valencia natal a la Barcelona de sus años de formación para culminar el recorrido en Estados Unidos y descubrir allí su etapa de esplendor.

Abandonada hace más de cinco siglos, hace un par de años unos desprendimientos amenazaban la estabilidad de la torre. Sucedió cuando se estudiaba el proyecto para consolidarla. Mientras los responsables de la restauración defienden su trabajo, la Asociación Hispania Nostra, dedicada a la defensa del Patrimonio, critica su irreversibilidad y que se haya llevado al límite la legislación.

Para casi todos, la referencia de la arquitectura catalana es Antoni Gaudí. Sin embargo, no hay que olvidar a su precursor, otra de las figuras más influyentes del modernismo catalán: Lluís Domènech i Montaner. El Palau de la Música Catalana y el Hospital de Sant Pau son sus obras más conocidas, pero hay muchas más. De todo ello hablamos con María Manadé, secretaria de la Fundación Lluís Domènech i Montaner (10/02/16).

En unos días se abrirá al tráfico el puente de la Constitución de 1812, el puente de La Pepa, que une Cádiz con Puerto Real. Tres kilómetros de longitud, 36 metros de ancho, 176 tirantes y 69 metros de altura sobre el mar, es el segundo con mayor gálibo del mundo, tras el famoso Golden Gate de San Francisco.  Entrevistamos al creador de este puebte, Francisco Javier Manterola, ingeniero de caminos y autor de otros 200 pueentes, pasarelas y viaductos (07/09/15).