arriba Ir arriba

El arquitecto valenciano Rafael Guastavino, pese a ser poco conocido, cambió el sistema de construcción en los Estados Unidos, donde exportó una tradición constructiva milenaria muy frecuente en el área mediterránea. Su bóveda tabicada ignífuga fue uno de sus grandes descubrimientos.
Lo tenía todo como personaje: había sido olvidado por la historia, tenía una obra arquitectónica impresionante y además tuvo una vida personal apasionante llena de amoríos, viajes e incluso cometió alguna pequeña estafa. Un auténtico vividor lleno de luces y sombras, un personaje perfecto.
Un gran número de edificios icónicos de Nueva York llevan la firma de la Guastavino's Company. Su legado se puede ver en el Carnegie Hall, el metro de City Hall, la Grand Central Station, la catedral de Saint John the Divine o el Puente de Queensborough. Su huella fue tan profunda en la ciudad que, en su necrológica, The New York Times le bautizó como 'El arquitecto de Nueva York'.
El documental seguirá las huellas de Rafael Guastavino: viajará desde su Valencia natal a la Barcelona de sus años de formación para culminar el recorrido en Estados Unidos y descubrir allí su etapa de esplendor.

Histórico de emisiones:

15/04/2016

En 10 años, la Sagrada Familia se convertirá en el edificio más alto de Barcelona con 172 metros y medio de altura, 20 metros más que la torre Mapfre o el Hotel Arts. En octubre, se iniciará la construcción de las seis torres centrales, las más altas del templo. Todo gracias a la técnica de la piedra pretensada, que nunca se había utilizado en un edificio tan grande. Este fin de semana el templo abre sus puertas de forma gratuita para que 30 mil visitantes disfruten de su espectacularidad.

Sus más dos kilómetros se han convertido en un símbolo del desarrollo de la capital portuguesa Y su nombre recuerda la historia reciente del país. Un gigante de acero y hormigón levantada sobre una ciudad con el escala de pueblo. Es fácil entender el impacto que tuvo la construcción del puente en muchos lisboetas y, sin embargo, cuesta imaginar la ciudad sin uno de símbolos. Lleva ahí 50 años y los que le quedan "Bien mantenido y conservado podría ser casi eterno" nos cuenta Francisco Mendes Godinho, el actual responsable de la infraestructura. se inauguró como puente Salazar en 1966 y se rebautizó tras la revolución como 25 de abril.

Suspendido a 70 metros sobre las aguas del Tajo, el Puente '25 de Abril' celebra este sábado 50 años convertido en un símbolo del desarrollo de Lisboa y en testigo omnipresente de la historia política de Portugal, plasmada incluso en su nombre. Esta construcción de más de dos kilómetros de longitud, hermana melliza del icónico Golden Gate de San Francisco, tuvo un papel clave para impulsar el crecimiento de las localidades situadas en esa zona.