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Más de 100 edificios y espacios singulares muestran sus secretos arquitectónicos en la Semana de la Arquitectura, en Madrid. Entre ellos, La Gran Logia de España, la principal obediencia masónica española, donde se puede conocer la historia de la masonería y el Club Social Alma, un edificio de principios del siglo XX.

En 10 años, la Sagrada Familia se convertirá en el edificio más alto de Barcelona con 172 metros y medio de altura, 20 metros más que la torre Mapfre o el Hotel Arts. En octubre, se iniciará la construcción de las seis torres centrales, las más altas del templo. Todo gracias a la técnica de la piedra pretensada, que nunca se había utilizado en un edificio tan grande. Este fin de semana el templo abre sus puertas de forma gratuita para que 30 mil visitantes disfruten de su espectacularidad.

Debate sobre el urbanismo con la presencia, entre otros, del arquitecto catalán Ricardo Bofill.

Sus más dos kilómetros se han convertido en un símbolo del desarrollo de la capital portuguesa Y su nombre recuerda la historia reciente del país. Un gigante de acero y hormigón levantada sobre una ciudad con el escala de pueblo. Es fácil entender el impacto que tuvo la construcción del puente en muchos lisboetas y, sin embargo, cuesta imaginar la ciudad sin uno de símbolos. Lleva ahí 50 años y los que le quedan "Bien mantenido y conservado podría ser casi eterno" nos cuenta Francisco Mendes Godinho, el actual responsable de la infraestructura. se inauguró como puente Salazar en 1966 y se rebautizó tras la revolución como 25 de abril.

Suspendido a 70 metros sobre las aguas del Tajo, el Puente '25 de Abril' celebra este sábado 50 años convertido en un símbolo del desarrollo de Lisboa y en testigo omnipresente de la historia política de Portugal, plasmada incluso en su nombre. Esta construcción de más de dos kilómetros de longitud, hermana melliza del icónico Golden Gate de San Francisco, tuvo un papel clave para impulsar el crecimiento de las localidades situadas en esa zona.

El Coliseo, probablemente uno de los edificios más reconocibles de Roma, ha recuperado su esplendor después de tres años de restauración de su fachada. La financiación privada lo ha hecho posible.