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Tercero y último programa de la serie que les hemos ofrecido en las últimas semanas con una mirada especial a las novedades literarias publicadas sobre la Guerra Civil Española, cuando se acaban de cumplir 81 años de su inicio. Alexis Ravelo novela uno de los episodios menos conocidos de los primeros días tras el golpe militar de Franco: el conocido como de los alzados de La Palma, donde el 25 de julio de 1936 se registran los primeros huidos al monte para luchar contra los golpistas. Alexis Ravelo cuenta su historia en “Los milagros prohibidos” (Siruela) a través de un triángulo amoroso.

Hoy también escuchamos en Historias de papel al filósofo Carlos Fernández y la historiadora Silvia Casado, autores de “¿Qué fue la Guerra Civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes” (Akal), un libro que reconocen haber escrito para responder a otro de título similar publicado por Pérez Reverte.

La breve reseña de la portada es “Yo no voy a olvidar porque otros quieran”, de Alfons Cervera, en el que se recogen una veintena de textos de este escritor y periodista valenciano escritos en los últimos años contra el olvido y por la memoria historia democrática.

Y la recomendación de los oyentes es triple y la envía Isabel Ruiz desde Córdoba: “Una pasión rusa”, de Reyes Monforte; ”La sonata del silencio”, de Paloma Sánchez Garnica; y “Puerto escondido”, de María Oruña.

Entrevista de Manuel Pedraz al profesor de Filosofía Carlos Fernández Liria y a la profesora de Historia Silvia Casado, para el programa Historias de papel, sobre “¿Qué fue la Guerra Civil?” Nuestra historia explicada a los jóvenes”, libro que reconocen haber escrito como réplica a otro de título similar escrito por Arturo Pérez Reverte. Dicen que es muy peligrosa la tendencia actual de, para no provocar supuestos conflictos o enfrentamientos, situar en el mismo plano a los constitucionalistas republicanos y a los golpistas del 18 de julio de 1936, así como presentar la Guerra Civil como una consecuencia inevitable del supuesto deterioro social que había provocado la II República o como una reacción atávica de los españoles, condenados cada cierto tiempo a afrentarse con conflictos fratricidas. En su opinión, esas supuestas posiciones de objetividad que llevan a esos planteamientos, lo que hacen realmente es no mentir pero sí ocultar datos históricamente constatados, sin los cuales los jóvenes difícilmente se podrán hacer una idea ajustada a la verdad sobre lo que realmente ocurrió, con sus antecedentes y sus consecuentes.

(Entrevista de Manuel Sollo). Una de las gestas literarias de los últimos años corresponde al crítico, traductor y escritor Paul Viejo,  especialista en literatura rusa, que ha reunido en cuatro tomos los "Cuentos completos de Antón Chéjov" (Páginas de Espuma). Se trata de un corpus de unas 4.700 páginas y más de 600 relatos, muchos de ellos inéditos en español, que han ido apareciendo de 2013 a 2016. De su primera etapa de formación y humor, iniciada en 1880, a la consolidación de sus recursos narrativos en el bienio 1885-86, a la genialidad de su etapa de madurez, que le han convertido en el referente del relato breve. El cuarto y último volumen añade un apéndice con los cuentos inconclusos, dispersos y atribuidos. Todos aportan prólogos, ilustraciones, fotografías y un aparato de notas para situar el contexto e historia de cada texto. Destaca también la recuperación de las mejores traducciones históricas y la incorporación de jóvenes autores a la tarea de trasladar al autor ruso a nuestro idioma. Chéjov, conocido como el 'padre del cuento', nació en 1860 en Taganrog, puerto de Crimea, publicó su primer relato a los 20 años y, junto sus obras de teatro, no dejó el género hasta morir de tuberculosis, en 1904.

Entrevista de Manuel Pedraz a Alfons Cervera, para el programa Historias de papel, sobre “Yo no voy a olvidar porque otros quieran (Montesinos), libro en el que reúne una veintena de los textos que ha escrito en los últimos años en defensa de la memoria histórica democrática. Luchas contra el olvido se ha convertido en una de sus tareas vitales. Ha escrito una serie de 5 novelas con ese objetivo. Dice que en la Transición nos enseñaron a asimilar olvido con reconciliación y memoria con venganza, y que todavía estamos purgando las penas de ese “pacto de Estado”, que entre otras cosas ha permitido que sigamos viviendo, en su opinión, en una sociedad en la que el franquismo sigue siendo el pensamiento hegemónico cuando se habla de la Guerra Civil.

(Entrevista de Manuel Sollo). El espanto de la guerra y la supervivencia en la derrota, la culpa de la delación, el sometimiento al poderoso, y un personaje que se redime y recupera su conciencia a través del arte y el amor. En paralelo, los tanteos formativos de un grupo de adolescentes en una oscura ciudad de provincias de los años sesenta. Sobre este andamiaje argumental levanta Salvador Compán su nueva novela, titulada con el verso machadiano "El hoy es malo, pero el mañana es mío" (Espasa). El escenario es Daza, acrónimo de la Úbeda natal del autor y Baeza. Hasta allí llega Vidal Lamarca, joven dibujante anarquista, encarcelado tras la Guerra Civil y salvado del fusilamiento por Sebastián Lanza, un poderoso falangista de negocios turbios y estrechas relaciones con altos mandos del poder, que se convierte en su vigilante protector. Desde la impostura, Lamarca se mimetizará en el paisaje represor, sin identidad y sometido, hasta que la amistad con el pintor Rafael Zabaleta, uno de los personajes reales del relato, y un amor adúltero le devolverán la dignidad y el sentido de la vida. Lo cuenta en primera persona el joven Pablo Suances, testigo juvenil que también revela el difícil aprendizaje en una España que celebraba los "veinticinco años de paz" aislada, dogmática, nacionalcatólica y culturalmente anémica. Sobre esos tiempos y sus supervivientes dialogamos con Compán, quien asume, como su protagonista, que "crear es parecido a arar: hay que levantar la realidad y removerla hasta que nos enseñe sus raíces".