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Nada más llegar al Foro Económico mundial de Davos, Donald Trump ha dejado claro que va a dejar su huella. Sus palabras han provocado mareos bursátiles a cuenta de la cotización del dolar, pero su primer día en Suiza se recordará por haber amenazado a los palestinos con retirar los fondos que aporta a la Autoridad Nacional por haber faltado al respeto al no recibir a su vicepresidente, Mike Pence. Y ha lanzado un aviso a los que votaron en la ONU contra su decisión de reconocer Jerusalén como capital israelí: "Os observo". Además, repasamos también lo que está ocurriendo en Egipto, con la cascada de renuncia y detenciones a aquellos que aspiran a competir con el presidente Abdelfatah al Sisi en las próximas elecciones del mes de marzo.

"Buenos días, América de Trump. Si quisierais abandonar vuestro bonito y perfecto país y visitar un país de mierda africano, nos gustaría invitaros a Namibia". Así comienza el vídeo con el que un proveedor de safaris ha respondido a las recientes palabras usadas por Donald Trump para referirse a Haití, El Salvador y varios países africanos, según medios estadounidenses. El vídeo de la compañía namibia Gondwana Collection, que ha alcanzado más de 800.000 reproducciones en Facebook en apenas una semana, aprovecha las supuestas palabras de Trump para reivindicar los atractivos turísticos de "uno de los países de mierda" más bonitos de África: "Incluso nuestros elefantes están altamente cualificados para dejar grandes cantidades de mierda", dice.

Túnez vive una situación económica catastrófica. Siete años después de la caída de la dictadura de Ben Alí, los mismos problemas económicos que prendieron la mecha de las primaveras árabes han vuelto a llevar a los tunecinos a las calles, amenazando la estabilidad que mejor había salido de aquellos levantamientos populares. Un reportaje de Aurora Moreno.

Miles de tunecinos rememoraron hoy el séptimo aniversario de la caída de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali con diversas manifestaciones independientes que evidencian la creciente fractura social. En la mítica avenida Habib Bourguiba, corazón de aquel movimiento que sorprendió al mundo e hizo florecer las ahora marchitas "primaveras árabes", círculos progresistas y seguidores del islamista partido Ennahda marcharon en direcciones opuestas.

Los tunecinos conmemoran este domingo el séptimo aniversario de la revolución que acabó con la dictadura y desató las "primaveras árabes", asfixiados por los mismos problemas económicos que desencadenaron la revuelta y movilizados de nuevo en las calles para exigir una vez más justicia social. Hace siete años, Muhamad Bonazizi, de 26 años, agonizó durante 18 días antes de morir tras prenderse fuego después de que la polícía le confiscase su carrito de verduras. Multitud de personas salieron a las calle a protestar, en lo que sería el inicio de las primaveras árabes.

La activista de derechos humanos Helena Maleno ha recordado este miércoles que España y Marruecos tienen firmada una convención internacional que garantiza la salvaguardia del derecho a la vida en el mar. Maleno está siendo investigada en Marruecos por las llamadas de alerta que hace a Salvamento Marítimo sobre las pateras a la deriva en el Estrecho. La miembro de la ONG Caminando Fronteras tenía que comparecer ante un tribunal pero la vista se ha vuelto a aplazar, esta vez hasta el 31 de enero.

Túnez vive una ola de protestas contra las políticas económicas de recortes y aumento de impuestos del Gobierno, que actúa para satisfacer el déficit y complacer a los prestamistas internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las protestas se iniciaron este pasado lunes en al menos 12 ciudades, incuyendo la capital y los centros turísticos de Susa, Hammamet y Sidi bu Said. En Teburba (40 kilómetros al oeste de la capital), un manifestante murió, según los testigos atropellado por un coche patrulla, lo que ha inflamado aún más los ánimos.

Este martes, 49 policías resultaron heridos y 206 personas fueron arrestadas en enfrentamientos en la capital entre manifestantes y antidisturbios.

Los principales partidos de la oposición han llamado a continuar con las manifestaciones. El primer ministro, Yusef Chahed, que encabeza una coalición de partidos seculares e islamistas, ha pedido calma y ha asegurado que 2018 "será el únio año difícil para los tunecinos".

Hace un año, el gobierno tunecino se comprometió con el FMI a llevar a cabo recortes en la administración y las políticas sociales a cambio de un préstamo a cuatro años por valor de 2.300 millones de euros. Desde entonces, Chahed ha aumentado los impuestos, ha despedido a funcionarios públicos y ha recortado ayudas sociales.