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Una casa de pesadilla

  • El hogar pasa a convertirse en un auténtico infierno
  • Pagan la hipoteca de una casa a la que no pueden entrar
  • Invierten sus ahorros en un agujero sin fondo
  • Entran en su propia casa invitados por el ocupa que vive en ella

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Comando Actualidad - Una casa de pesadilla

“Una casa de pesadilla”, el miércoles a las 22,30 en Comando Actualidad.

Reporteros: Mario Montero, Mónica Hernández, Teresa Perales.
Dirección: Raúl García, Daniel Galindo y César P. Gozalo.

¿Le han desvalijado hasta los muebles de la cocina, los grifos y los colchones de su casa?, ¿la han ocupado antes de que pudiera estrenarla?, ¿hay un vecino que le hace la vida imposible?, ¿se cae bajo sus pies el suelo de su vivienda?

Si el hogar es para cualquiera el terreno más sagrado, para todos estos vecinos se ha convertido en un auténtico infierno.

Ocupas convertidos en "propietarios"

Cuando Francisco, Cristóbal y otros muchos vecinos decidieron comprar una casita cerca de veraneo, no pensaron que invertirían todos sus ahorros en un agujero sin fondo y sin casa. Antes de estrenar los pisos han visto cómo decenas de ocupas se han adueñado de ellos.

Siguen pagando la hipoteca de una casa en la que no pueden entrar. Algunos han cedido al chantaje de cobrar una renta mínima a los ocupas a condición de que no les destrocen el piso o roben todo lo que hay en su interior, incluidos los radiadores y los grifos. Francisco entra en su propia casa invitado por su ocupa y “respira” al comprobar que todo está en orden.

Ignacio y Mercedes pagaron 200.000 euros por una casa en La Herradura con vistas al mar. Pierre vino de Bélgica para pasar su jubilación en este paraíso, e invirtió sus ahorros de 600.000 euros. Diez años después, sus casas se están escurriendo, literalmente, ladera abajo. Al construirlas no se tuvo en cuenta el corrimiento del terreno y hoy, aunque muchos han ganado el juicio a la constructora, saben que no podrán recuperar su dinero ni disfrutar de la casa de sus sueños.

Víctor y Mario pertenecen a dos de las familias que viven en la calle Francisco Álvarez, en Madrid. Su desgracia es que esta calle, perfectamente delimitada en el callejero y sujeta a impuestos, hace esquina con la Cañada Real en su zona más devastada: la que coincide con el principal supermercado de la droga de Madrid. Para entrar en su calle se hace obligatorio sortear hogueras, toxicómanos en busca de su dosis, niños desprotegidos…un auténtico territorio fantasmal. Todo comenzó hace poco más de una década, cuando una calle idílica se transformó en una pesadilla.

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