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Coronavirus

Coronavirus: el miedo al rebrote endurece las medidas en Asia

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Distancia de seguridad en un supermercado de Singapur

Singapur, la ciudad Estado que hace apenas unas semanas era considerada modelo en la lucha contra el Covid-19, reconoce ahora un rebrote de nuevos casos que hace temer una segunda ola de la epidemia. Por este motivo, el primer ministro, Lee Hsien Loong, ha anunciado nuevas medidas de refuerzo que entrarán en vigor a partir del 7 de abril.

"Hemos decidido -ha dicho Lee Hsien-, en lugar de ir reforzando las medidas a lo largo de las próximas semanas, debemos hacer ahora un movimiento decisivo para prevenir el aumento de las infecciones".

Singapur, que consiguió contener la epidemia sin llegar al confinamiento total de la población, ordena ahora y hasta el 4 de mayo, el cierre de los centros educativos y de la mayoría de los centros trabajo, salvo aquellos considerados esenciales como hospitales, transportes, tiendas de alimentación y algunos servicios bancarios.

Sigue sin haber confinamiento total pero sí la petición a permanecer en casa, salir solo por motivos esenciales y desde luego, suspender las actividades sociales. Si la situación no mejora, las autoridades no descartan prorrogar estas medidas endurecidas que se suman a las del pasado 24 de marzo sobre el cierre de lugares de ocio público como cines o restaurantes.

Cifras que no permiten bajar la guardia

La nación más rica del sudeste asiático fue uno de los primeros países contagiados, en enero, por el virus procedente de China. También, la que mayores elogios cosechó por su contención rápida y eficaz de la Covid-19. Ahora, cuando ya esperaba haberse librado de su amenaza, choca con la realidad de cifras nuevas y preocupantes.

En abril se estrenaba con un incremento de 74 a mil infecciones diarias. Más del 70% de los casos de origen nacional y no importados. Tampoco, relacionados con casos anteriores. Datos todos que hacían este incremento más alarmante. El brusco aumento continuaba el viernes 3 con 1.114 infectados y 5 muertos ,al igual que Taiwán.

Nada de esto permite bajar la guardia. Como otros países asiáticos, Singapur aprendió de epidemias precedentes como el SARS, Síndrome Agudo Respiratorio Severo de 2003. En aquella ocasión Singapur fue el cuarto país más afectado después de China, Hong Kong y Canadá, y contabilizó 24 muertos.

Los protocolos de entonces han vuelto a funcionar ahora: Vigilancia interna y cuarentena obligatoria a viajeros con permiso sin residencia y veto de ingreso a los de países con mayor número de contagios como los europeos, China o Corea del Sur.

La preocupación común en países asiáticos ante la posibilidad de rebrote

Otros países asiáticos comparten el temor de Singapur a una "segunda ola del Covid-19". Entre ellos, Hong Kong y Taiwán que en las últimas semanas también han resgistrado nuevos casos que recomiendan replantearse la vuelta a las medidas de contención tomadas antes de adoptar su levantamiento.

El vice reponsable de sanidad de Singapur, Kenneth Mak, expresa su preocupación y dice que su ministerio vigilará las próximas semanas para ver cómo operan las nuevas medidas de control reforzado.

Taiwan, por su parte, ha anunciado este viernes 3, que multará a los pasajeros que viajen en transporte público sin mascarilla. A diferencia de occidente, la mascarilla se considera un artículo esencial en la prevención de contagios. Según el ministro de salud de Taiwán, Chen Shih-Chung, a partir del 9 de abril, todos los taiwaneses con cobertura sanitaria pública, podrán comprar mascarillas desechables cada dos semanas y se donaran otros 10 millones de mascarillas a los países más afectados por la pandemia.

Covid-19, un virus que desafía los esfuerzos globales de contención

El aumento de casos en Singapur pone en alerta a los expertos internacionales que, aun reconociendo la eficacia de Singapur, ven en este rebrote un ejemplo de lo difícil que es frenar al Covid-19 y de que las medidas que en su momento funcionaron serían de efecto limitado si se permitiese bajar la guardia.

La misma Carrie Lam, jefa del gobierno de Hong Kong, expresó su temor a que, si no se toman medidas estrictas, los esfuerzos de los últimos dos meses se habrán desperdiciado. También el ministro de salud de Taiwán, Chen Shih-Chung, admite que, si bien sirvieron para frenar la primera ola de coronavirus, los esfuerzos realizados no son suficientes para frenar la segunda ola de Covid-19 que está llegando.

La experiencia asiática, precursora en los contagios como en su contención, se observa con preocupación desde el resto del mundo que está comprobrando que el Covid-19 un virus difícil de frenar y de vencer.