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Debate de investidura

Abascal se planta frente a un gobierno apoyado por "golpistas, comunistas y chavistas" y Sánchez elude replicarle

  • El candidato usa su duelo con el líder de Vox para criticar a Casado y Rivera por sus pactos en comunidades y ayuntamientos
  • Abascal, sobre los independentistas: "No ha llegado España hasta aquí para que la derrote una pandilla de sediciosos"

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Debate de investidura: Vox acusa a Sánchez de querer gobernar con "los enemigos de la nación"

La primera vez que Santiago Abascal se ha dirigido al Congreso de los Diputados desde la tribuna de oradores lo ha hecho empezandocon un recuerdo a los guardias civiles heridos en un reciente salto de inmigrantes en la valla de Melilla y ha terminado con un 'viva España'. Entre medias, el líder de Vox reafirmó su voto en contra de la investidura de Pedro Sánchez, de la "dictadura progre" que trata de imponer una "visión totalitaria de la sociedad" y se ha congratulado de representar al "grupo parlamentario más lejano del proyecto de Sánchez para España".

"Estoy seguro de que usted se sentirá orgulloso de ello; yo también", ha sentenciado para mostrar su oposición firme a un Ejecutivo que cuente con el apoyo de "comunistas, separatistas, proetarras, chavistas y golpistas" [Así hemos contado minuto a minuto toda la actualidad del debate de investidura de Pedro Sánchez].

Abascal no ha dado importancia a haber sido excluido de la ronda de consultas de Pedro Sánchez con los líderes de los partidos previas a la investidura -"así nos ahorra a todos la hipocresía", ha dicho-, pero se ha quedado sin poder debatir con él en el pleno, ya que el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, en lugar de replicarle, se ha dirigido en sus turnos de palabra a los líderes de PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, para pedirles de nuevo su abstención a la vista de los argumentos del líder con el que han pactado en varias comunidades autónomas y ayuntamientos.

"Señor Rivera, ¿escucha? Es la ultraderecha"

"Señor Rivera, ¿escucha? Es la ultraderecha. Señor Rivera, señor Casado, escuchen lo que ha dicho su socio", ha dicho Sánchez remedando las palabras del líder de Ciudadanos en uno de los debates televisivos de la campaña electoral del 28A, evitando en todo momento responder en persona al líder de Vox, quien le reprochaba preferir antes a Arnaldo Otegi (líder de EH Bildu) que a José Antonio Ortega Lara (miembro de Vox y secuestrado por ETA cuando era funcionario de prisiones). 

"Escuchen lo que ha dicho el señor Abascal, reflexionen sobre su posición en la gobernabilidad de España, y muchas comunidades y ayuntamientos, y si no me quieren escuchar a mí, escuchen a los partidos europeos", ha replicado Sánchez a los líderes de PP y Cs. "Espero que reconsideren su posición y levanten el cordón sanitario al PSOE y se lo pongan a la única fuerza que amenaza la democracia española", ha rematado.

Abascal: "España no ha llegado hasta aquí para que la derroten una pandilla de sediciosos"

Abascal le había criticado antes por "amenazar" a España "con un Gobierno que busca el cambio de régimen y la ruptura de la soberanía nacional, con un Gobierno apoyado por los extremismos políticos", y ha advertido: "No ha llegado España hasta aquí para que la derrote una pandilla de sediciosos". "En Vox encontrará un obstáculo insalvable para su proyecto durante toda su legislatura", remachaba en su última intervención.

En su discurso, el líder de Vox ha realizado una afirmación de sus principios con un discurso con resonancias de mitin de campaña. Ha acusado a Sánchez de querer formar gobierno con "los amigos de Otegi, Junqueras y Maduro", ha vuelto a pedir las actas de las negociaciones con la banda terrorista ETA en tiempos del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y ha acusado al PSOE de tratar de imponer "una sofocante dictadura progre" mientras los "españoles de a pie tienen que seguir pagando la factura" con "impuestos con los que arruinan a la España viva, la España que madruga" para "sostener el derroche público y la orgía de las subvenciones".

"Le da lo mismo arre que so, Juana que su hermana. Usted no tiene escrúpulos, solo ambición de poder", concluyó Abascal su intervención en el debate. "Será elegido presidente del Gobierno con los votos de los enemigos de la nación española. No puedo felicitarle ni desearle suerte, pero me apiado de su destino y que la Historia le juzgue de la mejor forma posible", ha rematado.

Abascal, a Sánchez: "Me apiado de su destino, que la historia le juzgue lo mejor posible"

Acusa a diputados de "instigar" ataques contra Vox

Santiago Abascal también se ha referido con un sostenido tono de dureza a las "coacciones, insultos y amenazas" que han sufrido los simpatizantes y militantes de su partido y se ha quejado de las acusaciones de fascismo, racismo, xenofobia y machismo que han recibido "desde diciembre o ya antes". 

"El violento apartheid que sufre Vox es el linchamiento a la democracia, el derecho a disentir y el deber de rebelarse contra quienes imponer un discurso totalitario", ha dicho el líder del partido de extrema derecha, que al igual que Ciudadanos ha pedido la dimisión del ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, por los incidentes en el Orgullo. Ha criticado a "las voceras del feminismo supremacista", recordando que Vox representa a "muchas mujeres y homosexuales", todos ellos contrarios a una "tenebrosa ideología totalitaria".

Abascal también se ha referido a los "ataques instigados por miembros de este Parlamento que hablaron de alerta antifascista”, en referencia a los diputados de Unidas Podemos. "¿Qué habría pasado si decreto una alerta anticomunista en Galapagar?”, se ha preguntado en aludiendo al municipio madrileño donde viven Pablo Iglesias e Irene Montero. 

También ha criticado con dureza que la izquierda "lleva décadas diciendo a los españoles corrientes que son racistas, xenófobos, machistas y que necesitan ser tutelados por los españoles mayores, que son ustedes. Nosotros votaremos no a esa visión totalitaria de la sociedad", ha insistido Abascal.

Todo esto, Sánchez lo ha denostado como un discurso "cargado de intolerancia y nostalgia" de época "predemocráticas", "clasista" y "cargado de rabia", algo que ha achacado a que representan a personas que con la Transición "vieron arrebatados" los "privilegios" y "riquezas" que lograron con el régimen franquista.

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